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07/03/2019 17:21 CET | Actualizado 07/03/2019 17:22 CET

Lo que no tiene un gif, no existe

Getty Images

Hace unos días conversaba por WhatsApp con una amiga, nos quejábamos de lo molesto (más bien insoportable) que es trabajar cuando tienes la regla y te duele la tripa. Como siempre que hablamos por chat, quisimos ilustrar la conversación con algún gif (maravillosa herramienta para dotar de expresividad un aséptico mensaje), para descubrir sorprendidas la absoluta escasez de gifs que hagan referencia a algo tan presente en nuestra cotidianidad y que vivimos (y muchas sufrimos) durante casi una semana cada mes.

Esto me recordó a otra experiencia reciente, cuando dando una charla en un colegio mayor universitario, pregunté a la audiencia (en su mayoría hombres jóvenes) cuán a menudo sentían miedo por su integridad física, se miraron sorprendidos y respondieron que ninguno recordaba la última vez que había sentido algo así. Pregunté entonces a un pequeño grupo de mujeres sentadas al fondo, que en el acto respondieron "casi todos los días". Ellos no lo entendían, nadie les había contado lo aterrador que puede llegar a ser un paseo nocturno, una vuelta a casa, si eres mujer.

Lo que no se menciona no existe, y sobre lo que no existe no se piensa, no se hacen gifs, no se debate, no se investiga, no se legisla...

Pienso también en todas aquellas veces que mujeres a las que conozco han reconocido haber sido víctimas de agresiones machistas, no solo en el ámbito de la pareja, sino por la calle, en el trabajo, en política... y que cuando finalmente lo han contado, alguien les respondía "bueno sí, pero no todos los hombres somos así", y ellas no han encontrado el valor para responder que claro que no todos los hombres agreden, pero sí todas las mujeres somos potenciales víctimas de agresión, por el mero hecho de ser mujeres.

Y es que lo que no se menciona no existe, y sobre lo que no existe no se piensa, no se hacen gifs, no se debate, no se investiga, no se legisla.

Por eso es tan importante este 8 de marzo. Porque parando hacemos visible lo que no se ve: las violencias machistas, el (mal) reparto de los cuidados, la discriminación, la desigualdad.

Salgamos a la calle el 8 de marzo, porque quizá así, nuestras hijas y nietas puedan ilustrar sus conversaciones sobre la regla con cientos de gif y emoticonos, tengan los mismos derechos y responsabilidades que sus compañeros hombres y vivan libres de miedo y de violencia.

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