cocina para impostores

A m√≠ los veranos es que me sumergen en un mar de dudas protocolarias. Que si un caballero que use pantal√≥n corto a m√°s de cien metros de la playa deber√≠a ser inmediatamente empapado en brea y emplumado. Pero este a√Īo hay una cuesti√≥n que me desazona: ¬Ņc√≥mo comportarse ante un escote?
Estaba repasando las cosas del blog y he tenido un sucedido, un fenómeno de esos raros. Se me ha aparecido una receta. De la nada. Bueno de la nada no, porque estaba levitando por ahí perdida en el inframundo. Una lástima porque me parece una receta muy chula, así que he decidido rescatarla.
No sé qué tendrá ese patio pero cruzas el portón, pisas el suelo de albero, te sientas en una mesita a la suave luz de unas lámparas hechas con cubos de cinc y bombillas de verbena, y rodeado de bungavilias, dama de noche y el rumor de la fuente, comprendes cuál es ese Sur que todos buscan.
Pese a lo que dice alguna leyenda urbana es falso que yo s√≥lo me alimente de latas, sin tomar nunca productos frescos. Es m√°s, lo verde me encanta. De hecho, de peque√Īo, mientras otros quer√≠an ser torero, notario o astronauta, yo quer√≠a ser lechuga.
Oye, tenía yo en la despensa una latilla de pulpo en salsa marinera, que parecía que estaba esperando el verano para aparecer. Ha debido estar escondida en alguna gruta hibernando, porque ha pasado del no ser al ser de una forma filosóficamente desconcertante.
Cada vez que abro la puerta y lo veo me pregunto ¬Ņqu√© hago yo con un pollo muerto en la nevera? Dan lastimilla. Nada que ver con los rotundos solomillos, con las chuletas pintureras y chulitas, con los compactos entrecotes. A m√≠ es que el pollo me da mal rollo y se me nota. Pero vamos, que luego voy y me lo zampo.
Entras por la puerta y te dan un vinito y una puntita de embutido marino (salchich√≥n, ca√Īa de lomo, butifarra, lo que quieras) que los pruebas y te convences de que igual voladores no existen, pero que cerdos marinos hay fijo. Y que se alimentar√°n con ricas bellotitas de alg√ļn alga-encina de las profundidades.
A mí las cosas me gusta descubrirlas por mí mismo, sin que nadie tenga que venir a decírmelo. Si pido un filete y me traen una cosa que tienen que explicarme que aunque parezca mentira es un filete, ya me mosqueo. Llamadme raro, pero soy así.
¬ŅTe imaginas que con la cocina impostora tambi√©n se adelgazara? Comienzo una serie de recetas tan suculentas como hipocal√≥ricas para combinar con goce y fruici√≥n el seguir comiendo como seres humanos (esto es, no siguiendo una dieta de lechuga y hierbajos, cosa m√°s de cabras) y mantener el tip√≠n. La primera receta son unas brochetas de merluza.
Hay sumilleres muy majos, que recomiendan bebidas y en sus propuestas, puedes descubrir un nuevo gozo, una aventura interesante o una marca que nunca se te hubiera ocurrido probar: "Padre, yo me acuso, he bebido vino tinto con el lenguado".