Opinión - Internacional

Lleva 20 años peleando por los derechos de las mujeres que la habitan, pero el contexto nacional e internacional no se lo pone nada fácil.
Lo tenemos a la vuelta de la esquina y no estamos ponderando la tragedia.
La insistencia infatigable del PE ha emplazado los asuntos relativos al Estado de Derecho, la Democracia y los Derechos en la Agenda de la UE.
La segregación basada en pasaportes y estatus era un objetivo para una minoría y podría ser clave en el futuro.
En Afganistán, la UE está aún lejos de honrar la estatura que se espera de ella.
Cuanto más nos quedemos en Bangladesh, más probable es que nuestra complicada situación desaparezca de la agenda internacional.
Los Veintisiete deben dar solución de forma conjunta y acorde a su política de derechos a la cuestión de los refugiados y de la población desplazada afgana.
Deben proveer una asistencia rápida, segura, que no deje a nadie atrás.
El resumen caótico del fracaso del poder duro y el unilateralismo frente al poder blando, el derecho internacional y el multilateralismo.
Lo de Afganistán viene de lejos, siempre fue un conglomerado levantisco y fraccional, de tribus dispersas, guerreras, en alianzas y hostilidades cambiantes.