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09/05/2018 14:35 CEST | Actualizado 09/05/2018 14:35 CEST

El inquietante concepto de la Constitución de Albert Rivera

Estupor en los pasillos del Congreso ante la advertencia de Albert Rivera de que no apoyará al PP en la aplicación de la Constitución: "No podrá contar con nuestro apoyo para aplicar la Constitución en Cataluña". El cabreo a causa de que el Constitucional no ha impedido que Carles Puigdemont y Toni Comín puedan votar, delegando su voto en el pleno de investidura del Parlament, ha dejado al desnudo lo más crudo del ideario de Ciudadanos. Si la Constitución no sirve a mis intereses entonces la Constitución no me vale. Esa es la interpretación generalizada entre diputados y periodistas ante la contundente frase de Rivera a Rajoy en sus escaños.

Ciudadanos no ayudará al PP a aplicar la Constitución si no sigue su ejemplo y el Gobierno recurre el voto delegado de los dos políticos catalanes fugados

A primera hora de la mañana podía interpretarse que Albert Rivera se había equivocado en el fragor de las palabras -Rajoy acababa de llamarle "aprovechategui", para hilaridad de la Cámara- pero poco después, la nota de prensa de Ciudadanos insistía en idéntico concepto. Ciudadanos no ayudará al PP a aplicar la Constitución si no sigue su ejemplo y el Gobierno recurre también el voto delegado de los dos políticos catalanes fugados.

Tan alarmante le ha resultado escuchar esas palabras a José Enrique Serrano, presidente de la comisión de la reforma de la Constitución, que las ha apuntado literalmente. No ha sido el único. En el café de media mañana en la cafetería era el tema de conversación, mientras la frase corría por los WhatsApp de los diputados populares y socialistas.

"Rivera es Le Pen", afirmaba Alberto Garzón, aun sorprendido por el populismo con el que Rivera había subido a la tribuna y su "golpe de Estado en Cataluña", robando al PP uno de los conceptos que mayores réditos electorales le ha procurado en todo el territorio.

Cabalgando sobre las encuestas del CIS, Rivera ha entrado al galope hasta el hemiciclo y, sin bajarse de su corcel, ha presumido ante Rajoy de sus excelentes resultados, de que un rostro joven se apropie de su discurso. Justo lo que pierde el PP, lo gana Ciudadanos. Quizá por eso, el presidente del Gobierno, aturdido por los datos, no ha pillado al vuelo la comentada frase de Rivera y lo ha dejado pasar, pensando que con el "aprovechategui" ya le ha había despachado.

EFE

Sin embargo, la fuerza de arrastre de su principal rival es tal, que Rajoy se ha parado en el pasillo para comentar el barómetro. Algo que habitualmente no hace. Hoy en cambio tenía respuestas para todos, hasta para Trump e Irán. Ha relativizado el valor de las encuestas a un año vista. Pese a las "circunstancias difíciles", el Partido Popular sigue siendo el primero, pero además, el presidente ha incidido en otros sondeos similares "en 2015 y 2016 y luego, miren ustedes lo que pasó". Él sigue gobernando.

Lo que los expertos sí que dan por válida es la tendencia sostenida al alza de Ciudadanos y Unidos Podemos, "(...) la caída de PP y PSOE es sostenida también"

Lo cierto es que los datos del CIS -que se han publicado con días de retraso sobre lo previsto- siguen generando dudas, incluido en el aspecto técnico. "El CIS está siendo extremadamente conservador en sus estimaciones porque le faltan ingredientes para cocinar. Cada vez preguntan menos cosas y, por tanto, tienen menos elementos para la interpretación de datos", puntualizaba una experta demóscopa, para quien uno de los errores técnicos que puede estar cometiendo el Centro de Investigaciones Sociológicas es que "no tienen una variable explícita para construir una hipótesis de participación razonable" y trabajan con participaciones cercanas al 80%, muy diferentes a las que utilizan otras empresas de sondeos, que cocinan con una participación que oscila entre el 60 y el 65%.

Pese a las puntualizaciones técnicas, lo que los expertos sí que dan por válida es la tendencia sostenida al alza de Ciudadanos y Unidos Podemos, "da lo mismo que se consulte el CIS o las privadas, la caída de PP y PSOE es sostenida también".

Por eso resulta tan divertido que los cuatro partidos principales se agarren al empate técnico como a un clavo ardiendo, tratando de convencer a los votantes de que tienen la punta del pie en el podium y aquí nadie pierde.

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El dato anécdota: la valoración de los votantes de ERC a su señoría Joan Tardá, una nota media de 8 sobre 10. Un alucine.

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