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11/09/2012 08:23 CEST | Actualizado 10/11/2012 11:12 CET

La doble nacionalidad catalano-española

No sé si alguna vez has participado en alguna de esas encuestas en las que se te pregunta si te sientes más español o de tu autonomía. El entrevistador, sonriente, formula la pregunta con la mayor de la inocencia. Pero las respuestas suelen poner nerviosos a muchos políticos.

Hay un sentimiento en Cataluña que nadie parece querer ver, aunque es un sentimiento que explicaría las paradojas de la relación entre España y Cataluña. Un sentimiento que para ti será imposible de comprender si eres de los que piensa que todo es blanco o negro o si eres de los que se irrita cada vez que escucha la palabra 'Cataluña' o de los que odia todo lo español.

No sé si alguna vez has participado en alguna de esas encuestas en las que se te pregunta si te sientes más español o de tu autonomía. El entrevistador, sonriente, formula la pregunta con la mayor de la inocencia. Pero no tiene nada de inocente, esta pregunta, y las respuestas suelen poner nerviosos a muchos políticos ya que muchos contestan que se sienten tan catalanes como españoles.

El desasosiego que este sentimiento produce en muchos políticos viene dado por la ambigüedad que esconde. Una persona que se sienta tan catalana como española considera a Cataluña y España como dos entidades equiparables y por lo tanto se podría pertenecer exclusivamente tanto a una como a otra. Es decir, es capaz de entender que haya personas que se sientan exclusivamente catalanas o españolas. No obstante, ella posee las dos nacionalidades.

Estos catalano-españoles no tienen miedo a una Cataluña independiente, aunque no es algo que ocupe el primer lugar entre sus prioridades. Al mismo tiempo no se sienten del todo incómodos en el Estado español, aunque su unidad les preocupe más bien poco. Y esta es la gente a la que se refería el ex-president Montilla con lo del desapego. Porque los independentistas ya están desapegados y los españolistas bien apegados. Pero los que tienen doble nacionalidad pueden acabar dando la espalda a una de las dos. Imagina un referendum por la independencia de Cataluña. Los catalano-españoles podrían votar tanto 'sí' como 'no' en función de muchos aspectos y uno de ellos puede ser 'si aquí no me quieren, mejor me organizo mi vida como crea que me vaya mejor'.

Esta doble nacionalidad es la que provoca que muchos deportistas defiendan sin complejos la camiseta o el nombre de España pero al mismo tiempo estén a favor de las selecciones oficiales catalanas, cosa que no pueden decir abiertamente por miedo a las represalias de patrocinadores y publico en general que piensa que todo es blanco o negro. Es el sentimiento que provoca que una persona se emocione con las victorias de la selección española de fútbol pero también grite apasionadamente Visca Catalunya en el Camp Nou.

A esta doble nacionalidad también se debe que haya catalanes que, aunque se expresen exclusivamente en castellano, defiendan la lengua catalana estando en Cuenca o en Valladolid, donde puede ser que vean como algo poco natural que en un territorio convivan dos lenguas y que incluso haya conversaciones en las que cada uno de los interlocutores habla una lengua diferente.

En definitiva, los catalanes con doble nacionalidad ven el Estado español como una casa donde conviven hermanos. Uno de ellos, el mayor, tiene el control e impone su visión del mundo al menor. El menor, por mucho que quiera a su hermano, a veces desearía marcharse de casa para irse a la suya propia. A veces es mejor vivir solo, en un pisito. Independizarse nunca ha sido malo. Además, los padres murieron hace ya tiempo y sus fantasmas no dan miedo.

Hay otro hermano. Es vasco y vive de alquiler en el mismo piso. Hace un tiempo que dejó las malas artes y ahora no hace mucho ruido porque parece que está haciendo las maletas.

Por cierto, apreciado lector, seguramente habrás observado que en ningún momento he hablado ni de historia ni de dinero. Sólo de sentimientos.

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