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23/02/2018 07:24 CET | Actualizado 23/02/2018 07:24 CET

La vuelta a España en 8 vinos

Que en la mayoría de las regiones de España se elaboran vinos de calidad es un hecho que no es difícil defender. Que haya vinos asequibles en todas las zonas de producción españolas que merezcan la pena, a lo mejor necesita ya de un poco más de esfuerzo.

Por eso te pido que me acompañes en este viaje virtual, en el que comprobaremos si hay "combustible" para dar el salto a la siguiente zona.

Ocho vinos que, por supuesto, tendrán la característica común a todos los vinos de calidad, nos acompañarán en nuestro paseo por las tierras de España.

Pixabay

¿Me acompañas?

Robert Vedel (DO. Rueda)

Salimos de Madrid hacia Valladolid y me apetece empezar con un blanco singular. Un verdejo de Rueda.

Si eres aficionado al vino, estoy seguro de que ya habrás arrugado la nariz. Estos blancos han sido machacados por la crítica últimamente, calificándolos como vino baratos de lineal de supermercado.

La verdad es que hay mucho de razón cuando lo dicen. Los verdejos, vinos muy de chateo en los bares, son por lo general vinos insípidos, flojos y con muy poca persistencia.

Sin embargo, en esta ocasión, este vino se sale por completo de la norma. Precisamente, lo que persigue la bodega Herrero es demostrar lo que esta uva es capaz de dar de sí y yo creo que lo consigue.

Robert Vedel es un vino con una nariz elegante y muy personal. En la boca es muy fresco y amplio. Deja en la boca recuerdos amargos con un final cítrico acompañado de notas de almendra. Una delicia.

No está mal para empezar, ¿no te parece?

Ultreia Mencía (DO. Bierzo)

De Valladolid damos el salto al norte de León en la comarca del Bierzo, la tierra de los tintos elaborados con Mencía.

No hace mucho que los vinos leoneses dieron el salto de calidad y pienso que un hombre, Raúl Pérez, es en buena parte responsable de esta transformación.

Un hombre de una estética muy personal que recuerda en parte a Santa Klaus, tiene en común con este personaje de ficción una gran bondad natural y un enorme empeño para conseguir sus logros.

Su merecida fama le hace viajar con frecuencia para asesorar bodegas de varios países y aún encuentra tiempo para convertir su bodega en un "semillero" de elaboradores de calidad, principalmente leoneses del Bierzo

Este Ultreia Mencía es, de entre sus logros, el que nos ocupa hoy. Un vino muy bebible, fresco, que tanto en nariz como en boca nos trae fruta roja, matizada por aromas de bosque a romero, lavanda... Un vino más que disfrutable.

Albamar (DO. Rías Baixas)

No podemos en este viaje virtual dejar de visitar Galicia, aunque tengamos que desviarnos un poco en nuestro recorrido.

Es esta una tierra mágica para los que nos gusta el vino, que está recuperando el prestigio que ya tuvo hace un siglo. Y no precisamente por algunos blancos clónicos, que acompañan a los verdejos en los lineales de los supermercados.

Hay en Galicia elaboradores enganchados a su tierra, que tratan de expresar, sin adornos innecesarios, lo que esta lleva dentro. Es el caso de Xurxo Alba.

Si vas a Galicia y te acercas por el furanco (casa de comidas tradicional gallega) de la familia Alba, hay dos cosas que debes probar, salvo condena a beber vinos concentrados con sabor a madera de por vida: los vinos de Xurxo y la tortilla de patatas de su madre.

Estoy salivando, pero me ocuparé de Albamar. Merece el esfuerzo. Es un vino en el que vas a encontrar aromas de hierba, balsámicos, salinos. En la boca una frescura única, bien compensada por la fruta. Un vino increíble, hecho por un loco. Bendita locura.

Artuke Finca los Locos

Saltamos a la Rioja. Sé que puede parecer un poco manido, pero no puedo dejar de pasar por una de las regiones con más fama, cuando hablamos de los vinos de España.

Me encanta la Rioja, región a la que debo alguno de los mayores disfrutes enológicos de mi vida. Sus vinos de crianza tradicionales y también los nuevos vinos, más apegados a la tierra, me parecen dignos de mención.

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Y es de uno de estos vinos del que quiero hablar hoy. Un vino de terruño, de la Finca Los Locos. Algo hay también de locura en esta pareja que lo elabora. Arturo y Kike son los artífices de este vino, que se aleja de los cánones más clásicos riojanos.

En mi opinión, pasados algunos años, este tipo de vinos habrá marcado tendencia y en cierto modo definirán un nuevo modo de clasicismo.

No tienen por qué excluir los grandes vinos que se elaboran hoy día, sino que correrán paralelos hacia la grandeza.

Finca los Locos es un vino de esta parcela única de tempranillo. En la nariz tiene fruta negra abundante, con notas compotadas. En la boca tiene estructura, pero es sedoso, con un final frutal espectacular.

Mereció la pena parar en Rioja.

La Dama (DO. Navarra)

Un salto muy corto nos hará pasar a Navarra, la tierra de las garnachas, como esta que hacen mis amigos Elisa y Enrique. Auténticos emprendedores que iniciaron la elaboración de vinos de calidad navarros cuando aquello era una locura.

Charlar con esta pareja es una delicia. He tenido oportunidad de disfrutarlo en varias ocasiones y he de decir que la sonrisa permanente de Elisa es casi tan buena como sus vinos.

Pero me voy a centrar en lo que es el tema de hoy, otro vino único de una calidad excepcional.

Domaine Lupier hace este vino de personalidad tremenda en que la ligereza propia de la garnacha proporciona un vino tremendamente elegante y complejo.

No es fácil describir las sensaciones que proporciona este vino y en esta ocasión te vas a tener que fiar de mí si te digo: "Solo pruébalo". Si nos vemos comprobaré en tu mirada que me has hecho caso. No hará falta más.

Terroir al Limit Historic Negre (DOQ. Priorat)

De Navarra nos vamos a las pedregosas colinas del Priorato. Allí hacen vinos auténticos, especialmente los que están iniciando una tercera revolución en las formas de elaborar vino en esta tierra.

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Dominik Huber es uno de estos enólogos comprometidos. Un hombre que llegó a estas tierras, que enamoran al que tiene la suerte de pasar por ellas y se quedó.

He tenido la fortuna de beber todos los vinos que Dominik elabora en el Priorat y son como para no perdérselos.

Especialmente los básicos de la marca Historic, a precios realmente ajustados para lo que se lleva en esta denominación.

Un tinto con abundante fruta roja en nariz, acompañado por notas de monte bajo. Mineral. En boca es refrescante, amplio y equilibrado. Un muy buen vino.

Las Gravas 2009 (DO. Jumilla)

Un "pequeño" salto, obligados por el límite autoimpuesto de ocho vinos. Podíamos haber parado en Alicante o Manchuela y encontrar vinos excepcionales.

Sin embargo, este jumilla elaborado principalmente con Monastrell no te va a decepcionar.

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Es un vino mediterráneo, muy mineral. El toque de garnacha lo aligera un poco, dándole elegancia y frescura. Un acierto, sin duda, hacer que la estructura y la concentración estén presentes, por fidelidad a la zona, pero en un segundo plano.

Hay que probarlo.

Oloroso Emperatriz Eugenia (DO. Jerez)

Antes de volver a Madrid hay que darse una vuelta por Jerez.

Allí se hacen unos vinos únicos, sin parangón en ningún otro lugar del mundo y entre ellos, he querido elegir uno de los que en la zona son más representativos, los olorosos.

Este Emperatriz Eugenia es un vino con una personalidad tremenda, los aromas almendrados, a los que acompañan notas de caramelo casero y algo de arrope, tiene una boca inmensa. Un volumen inmenso que te hace centrarte en tus pensamientos, como si el mundo se parara.

Probado este vino podemos volver a casa. Estoy convencido de que la experiencia merece la pena.

Si la repites habrás descubierto cómo estos vinos te pueden hacer disfrutar, incluso aunque no conozcas la característica común a los vinos de calidad. Si la conocieras... entonces sería el sumun.

Nos vemos la semana próxima.

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