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Un Plan B para Europa toma forma en Madrid

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PLAN B
EFE
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Movimientos sociales y partidos de izquierda europeos se han dado cita en Madrid para trazar un Plan B para Europa. Ha sido un fin de semana de debates con una estrella invitada, el exministro de Finanzas griego Yanis Varoufakis, que ha llamado a crear "una amplia coalición de demócratas radicales con los verdes, socialdemócratas, liberales, conservadores moderados".

Las izquierdas que se han juntado en Madrid están en contra y a favor del euro, unas plataformas son decididamente europeístas y otras nacionalistas, hay quien se opone al pago de la deuda y quien quiere auditarla para renegociarla. Todas están de acuerdo sin embargo en que quieren más democracia y más transparencia en Bruselas. Por eso su objetivo no era otro que juntarse, charlar, y sobre todo, acordar una agenda común de movilizaciones. Ya han marcado una fecha en ese calendario conjunto: el próximo 28 de mayo, aniversario de la Comuna de París, saldrán a la calles de toda la Unión Europea para oponerse a la austeridad impuesta por la troika.

La Europa que quieren es feminista, antirracista y antixenófoba, solidaria, socialista, anticapitalista, antifascista, con el ser humano como centro, sostenible, ecologista, desobediente, accesible, integradora. Democrática y transparente.

En el Matadero de Madrid, donde se han celebrado las jornadas, han defendido estas ideas plataformas como el movimiento recién lanzado por Varoufakis, DiEM25, Plan B Europa, Blockupy, Alter Summit, redes altermundialistas, contra el pago de la deuda, trabajadores, sindicalistas, políticos, campesinos, y ciudadanos con mono de foros sociales europeos o asambleas como las del 15-M.

El mayor reto de este Plan, o más bien planes B, es buscar la convergencia y que las diferencias no atomicen los esfuerzos. "Es muy importante que en la izquierda aprendamos a respetarnos los unos a los otros en el desacuerdo. Esto es algo en lo que hemos fallado enormemente y de forma trágica en el siglo XX", decía Varoufakis en una entrevista con El Huffington Post este fin de semana.

BRIGADAS INTERNACIONALES DEMOCRÁTICAS

El exministro griego atrajo los focos de cámaras profesionales y de móviles particulares, pero en el foro hubo muchas otras figuras emblemáticas que podrían formar esas "brigadas internacionales democráticas" a las que apeló. Nombres como Susan George, presidenta honorífica de ATTAC, que habló de los peligros del TTIP (el tratado de libre comercio que negocian en secreto la UE y EEUU), el belga Eric Toussaint, portavoz del Comité para la condonación de la deuda del tercer mundo (CADTM), y Zoe Konstantopoulou, expresidenta del Parlamento griego.

Miguel Urbán y Lola Sánchez, eurodiputados de Podemos, están detrás y al frente de la organización de la jornada. No se vio a líderes de su partido como Pablo Iglesias o Íñigo Errejón, pero sí estuvieron dirigentes de otras formaciones, entre otros, Mònica Oltra (Compromís), Alberto Garzón y Sol Sánchez (IU-Unidad Popular), o concejales de los Ayuntamientos del cambio como Gerardo Pisarello y Carlos Sánchez-Mato, de Barcelona y Madrid, respectivamente.

QUÉ PLAN B

"Europa se está desintegrando porque su Plan A se está desintegrando", dijo Varoufakis, que defendió que "el único plan que va a funcionar es el que ponga el demos de vuelta en Europa". "Tenemos que ser modestos y tenemos que entender nuestras limitaciones", advirtió, y apeló a desarrollar "propuestas de sentido común a las que no se puedan negar".

"En una entrevista de radio me decían que en la izquierda somos muy utópicos. Utópico es pensar que podemos pagar esa deuda que ha llegado al 100% del PIB, que además es ilegítima", explicó Miguel Urbán. El eurodiputado de Podemos, de la corriente anticapitalista, se dirigió al establishment europeo, a las élites económicas y políticas: "Ya basta, se os ha acabado el chollo. Con nosotros no vais a volver a jugar". "A la UE le hace falta que le pase un 15-M por encima", dijo.

"A veces ganamos batallas, como en Portugal. Eso es el Plan A. Pero igual que Alemania tenía un Plan B para expulsar a Grecia de la UE, nosotros necesitamos uno también", propuso en la apertura de las jornadas Sophie Auster del Front de Gauche francés, hablando en nombre del exministro alemán Oskar Lafontaine, que no pudo asistir. La socialdemocracia gobierna en 14 de 28 Estados miembro, "y no hace nada", denunció. "Es la hora de los pueblos".

La deuda centró buena parte de las intervenciones y los debates. Eric Toussaint se refirió a ella como un "elemento coercitivo" contra el pueblo, y al artículo 135 de la Constitución Española como un "arma de destrucción masiva de los derechos humanos". Para él, "la puesta en marcha de un Plan B significa desobedecer a los acreedores".

Marina Albiol, eurodiputada de Izquierda Unida, también habló de desobediencia y de "romper las reglas de la UE, porque las han puesto los poderosos". En clave nacional, envió un mensaje a Pedro Sánchez en la clausura del domingo: "Hay responsables, pero también cómplices de estas políticas. No se puede hablar de un Gobierno progresista en el Estado español si en Europa se vota con la derecha". "Esta Europa no es reformable. Por eso hemos venido a romperla, a romper sus normas y recuperar lo que nos han robado", dijo la eurodiputada.

"Nosotros no nos equivocamos de enemigos. No es la lucha entre países, es la lucha de clases", arengó Albiol.

Ha sido un fin de semana de lemas clásicos en el que han resonado ecos de otros tiempos y ha estado muy presente el avance de nuevos fascismos encarnados en la ultraderecha del Frente Nacional francés o el griego Amanecer Dorado. El propio Varoufakis advirtió sobre la reedición de un "36 posmoderno", y terminó su intervención en español con un "¡No pasarán! ¡Carpe Diem!"

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