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27/06/2012 16:28 CEST | Actualizado 27/06/2012 17:07 CEST

España-Portugal: Mechas contra barbas

EFE

En Cape Town, Sudáfrica, la cámara hacía un barrido entre los jugadores españoles que aguardaban en el túnel de vestuarios para saltar al campo. El último jugador en ser enfocado fue David Villa, crucial en ese encuentro. Cuando hizo lo mismo con Portugal, no había dónde elegir: el único futbolista al que se dirigió la realización fue Cristiano Ronaldo.

Dos años después, ante un nuevo España-Portugal (20:45, Telecinco), el panorama no ha cambiado mucho. Salvo por la ausencia de Villa por lesión, los focos en Portugal siguen enfocando a su jugador bandera, mientras que España es un abanico de grandes futbolistas que bordan el juego. Dos formas antagónicas de entender este deporte: un individuo tirando de un grupo frente a un grupo de individuos. Los pendientes y las mechas, contra las barbas.

De un tiempo a esta parte, en Portugal todo parece girar en torno al nombre de Ronaldo. Él contra todos y todos contra él. Cuando Portugal pierde, pierde por Ronaldo. Cuando gana, también lo hace gracias a él. No parece haber nadie más en el equipo y jugadores como Meireles y Nani quedan marginados a un segundo plano.

Así ocurrió en el último encuentro ante la República Checa, cuando todo aspaviento del delantero del Madrid era seguido al mínimo detalle. Desde su enfado por no llegar a un balón, hasta sus gestos de rabia al conseguir el gol que clasificaba a su equipo para las semifinales.

Ronaldo sabía que España aguardaría en el horizonte de las semifinales, donde tratará de saciar su sed de venganza. Esa que quiere tomarse por la derrota de Sudáfrica, por los encontronazos con los jugadores del Barcelona y por la supuesta falta de afecto que demostraron sus compañeros del Madrid cuando se vieron en los cuartos del Mundial.

Ante el gesto torcido del futbolista portugués, los jugadores de España se muestran tranquilos. No hay 'plan anti-Cristiano', indicaba Xabi Alonso hace un par de días levantando las cejas. Ni los jugadores ni el entrenador entienden que su modelo deba cambiar por un sólo futbolista, aunque Del Bosque advierta de que será difícil contener durante todo el partido el ímpetu de Ronaldo. Un gran jugador sí, pero tan sólo un jugador ante el reto de una gesta histórica.

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