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15/07/2013 13:46 CEST | Actualizado 17/07/2013 11:17 CEST

Primer encuentro de amigos de 'El Huffington Post': así fue la reunión de nuestra Comunidad (FOTOS)

M.P.

Después de cinco semanas de organización, preparativos, charlas y cafés, se produjo el encuentro.

El sábado 13 de julio, retando a la mala suerte y al sofocante calor, fue el día elegido por los comentaristas de El Huffington Post para juntarse por primera vez y ponerse cara más allá de los avatares que figuran en sus perfiles. La Comunidad de este diario online ha querido traspasar los muros de Internet y relacionarse, por fin, de verdad: se han conocido durante todo un fin de semana en Madrid, llegados desde Teruel, Valladolid, Salamanca, Zaragoza, Sagunto (Valencia), Manzanares (Ciudad Real), Granada o Sevilla.

Una treintena de miembros de la Comunidad del periódico se reunió en el Centro Gallego de Madrid dispuesto a escuchar a distintos ponentes en mesas redondas, pero también a conocer a los redactores y miembros de la plantilla de El HuffPost y, por supuesto, a encontrarse, a charlar e intercambiar impresiones. Para ello decidieron crear un blog en el que comunicarse y poner a la vista de todos sus planes y su agenda.

El sábado, los Amigos del Huff (como ellos mismos se hacen llamar) organizaron por la mañana una mesa redonda sobre medios de comunicación, a la que entre otros estuvieron invitados nuestra directora, Montserrat Domínguez, y uno de nuestros blogueros, Carlos Carnicero Urabayen.

UN HOMENAJE

La organización del encuentro surgió de uno de los comentaristas pioneros, Jaime Domingo. Instigado por otro de las miembros más veteranos de la Comunidad, Campanilla, que dio la idea de una reunión, Domingo decidió, a primeros de junio, organizar un encuentro en Madrid. Fue uno de los grandes impulsores no sólo de la reunión, sino de la propia Comunidad como lugar de encuentro, charla civilizada e intercambio de impresiones.

Sin embargo, y tras muchas gestiones, esfuerzos y ganas, Jaime no pudo estar presente en la reunión, al fallecer el 30 de junio, apenas dos semanas antes de que se realizara. La Comunidad quiso rendirle homenaje al principio de la reunión, y Jaime estuvo presente a lo largo de todo el encuentro, puesto que se realizó una acreditación con su nombre.

"Muchos nos apuntamos, en un primer momento, por conocer a Jaime", comentaba una de las participantes al encuentro, emocionada. Tras su marcha, sin embargo, decidieron seguir adelante con la iniciativa y conocerse. "Es lo que él habría querido, y por eso hemos decidido seguir", comentaba Julia, amiga de la familia y también miembro de la Comunidad, que llevó colgada la acreditación de Jaime durante todo el encuentro.

EL PRIMERO DE MUCHOS

El sábado, los participantes se conocieron y saludaron, y tras la mesa de la mañana y el almuerzo, tuvieron una segunda ronda de charlas centradas en la educación, sanidad, cultura, dependencia y justicia. Los encuentros resultaron fundamentales, como relata un comentarista: "Es necesario ya dejar de realizar diagnósticos y comenzar a plantear soluciones".

El domingo, el encuentro ya fue más informal, en la Casa de Campo de Madrid. Fue, en definitiva, el primero de los varios encuentros que se celebrarán. "El compromiso de todos es muy firme", comentaban los participantes. Por supuesto, aunque sólo acudió una representación de quienes comentan en El HuffPost, la reunión está abierta, como explican los organizadores: "Todos queremos repetir este encuentro lo antes posible, así que ya comenzamos a poner los cimientos del siguiente".

EN PRIMERA PERSONA: ASÍ LO VIVIERON LOS LECTORES

Tengo que reconocerlo, la noche anterior al encuentro no dormí bien. Me gusta escribir, es cierto, pero jamás se me había pasado por la cabeza darme de alta en ninguna parte y menos en un periódico. Cuando me enteré de que el Huffpo echaba a andar en España de la mano de Montserrat Domínguez, no me lo pensé. Quería estar. Sí, Montserrat, si no lo digo reviento, eres una estupenda periodista, tu sensibilidad e integridad traspasa la pantalla y el papel de un modo muy particular y por eso quería estar, saber lo que pasa en el mundo, reírme, indignarme o sorprenderme cada mañana con el Huffpo, con sus portadas únicas e impresionantes, con sus enfoques tan libres y vibrantes. Gracias, equipo Huffpo, sois grandes. Pero el Huffpo no es sólo un periódico, es un espacio infinito con alma propia, y si a los comentaristas nos gusta que nos definan como amigos del Huffpo es porque literalmente nos sentimos así, y por eso quisimos dar un paso más.

El 13 de julio fue el día elegido. Los amigos del Huffpo por fin íbamos a re-conocernos después de un año de imaginarnos sólo a través de los comentarios acompañados de un nick y de un avatar. Tenía cierto temor, sí, entre otras cosas porque pensé en la posibilidad de que se me hubiera ido la cabeza imaginando sintonías más deseadas que reales, ya sabemos todos lo que es una pantalla de ordenador y un teclado, un sentirse identificado con unas palabras escritas. Pero el Huffpo es el Huffpo. ¿Cómo explicarlo? Sólo puedo describir el impacto del primer momento, esos primeros minutos los guardo como un tesoro. La sala ya estaba llena cuando llegué, podía ver la puerta no muy grande abierta y dentro el bullicio efervescente, un bullicio que enseguida me pareció conocido, esas voces mezcladas eran algo mío, se me parecían, y entonces pasó algo emocionante, probablemente de las cosas más emocionantes y particulares que haya vivido nunca. Entré tímidamente pensando que tomaría casi enseguida asiento para escuchar la primera sesión matinal, unas intervenciones que prometían ser interesantísimas (como de hecho lo fueron), pero desde una mesita pequeña de madera una persona con una espléndida sonrisa me preguntó mi nick y al responderle se fundió conmigo en un abrazo cálido y maravilloso, y cuando todavía no me había acabado de enganchar en la solapa la tarjeta con mi avatar, el que me acompaña desde hace un año, estaba abrazando y me abrazaban muchas personas, pero abrazando de verdad, como se abraza en un reencuentro largamente deseado un inmenso grupo de viejos amigos, sin presentaciones, sin protocolos ni tensiones añadidas, sin palabras. No hacía falta hablar, llevamos un año lleno de palabras escritas y ahora tocaba simplemente sentir.

Poner voz, rostro y alma a cada uno de esos cuadraditos en miniatura fue sencillamente mágico. Ahora puedo decir sin miedo a equivocarme, que Los amigos del Huffpo ya nos conocíamos, nos conocíamos, estábamos conectados, y no sólo gracias al teclado. A esto se le llama sintonía de alma. Estáis todos invitados.

Por Hoa-binh Melgar

DE EXPERTO A EXPERTO