INTERNACIONAL
08/11/2013 09:23 CET | Actualizado 08/11/2013 11:18 CET

Snowden convenció a más de 20 compañeros para que le dieran sus contraseñas

dpa

El exagente de la Agencia Nacional de Seguridad estadounidense (NSA) Edward Snowden pudo persuadir a entre 20 y 25 de sus compañeros del centro operativo de Hawai para que le dieran sus contraseñas.

Según varias fuentes cercanas a la investigación gubernamental, todos los empleados involucrados en el caso han sido interrogados y destituidos de sus funciones, aunque aún no está claro qué reglas violaron al dar a Snowden información que le permitió acceder a datos no autorizados.

Los técnicos le habrían ofrecido sus claves porque Snowden les aseguraba que las necesitaba para cumplir su trabajo como administrador de ordenadores.

Esta revelación pone de manifiesto que las inadecuadas medidas de seguridad en la NSA jugaron un papel importante en la que ya es considerada como la mayor violación de datos de la agencia de espionaje en sus 61 años de historia.

Edward Snowden trabajó en Hawái durante un mes en primavera, tiempo suficiente para tener acceso y descargar miles de documentos clasificados. Asimismo, en octubre del año anterior, la NSA comunicó que no pudo instalar el software 'anti-fugas' en su centro de operaciones del archipiélago, un problema que se produjo justo antes de que el extécnico fuese a trabajar a este centro.

EVALUACIÓN DE LOS DAÑOS

Las personas que trabajan evaluando el daño que han supuesto estas fugas a la Inteligencia de Estados Unidos han dicho que los trabajos están siendo lentos, ya que Snowden "logró ocultar algunas huellas electrónicas" de su forma para acceder a los registros de la Agencia Nacional de Seguridad.

De esta forma, mientras que el Gobierno de los Estados Unidos cree que tiene una buena idea de todos los datos a los que Snowden podría haber accedido, los investigadores se muestran mucho más cautos por la gran cantidad de datos descargados.

FINANCIACIÓN PARA 2014

Esta información sale a la luz días después de que la comisión del Senado de Estados Unidos haya aprobado la autorización anual -correspondiente a 2014- para la financiación de operaciones de Inteligencia, incluyendo medidas de aumento de la capacidad de las agencias de espionaje para evitar fugas de información clasificada.

Según la cámara, este sistema es necesario para contrarrestar las amenazas terroristas, impedir la proliferación de armas de destrucción masiva y llevar a cabo acciones encubiertas en todo el mundo.

Una de las disposiciones del proyecto de ley incluye una asignación de dinero, estimada en algo menos de 100 millones de dólares -unos 75 millones de euros-, para trabajar en la instalación de un nuevo software diseñado para detectar y rastrear los intentos de acceso o descarga de materiales secretos sin la debida autorización.