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17/12/2013 21:59 CET | Actualizado 17/12/2013 22:01 CET

EEUU maniobra para impedir que Snowden explique el espionaje masivo en la Eurocámara

dpa

Ni ha habido espionaje masivo, ni por motivos económicos, ni EEUU se ha convertido en el matón que más puede en el Salvaje Oeste de las agencias de inteligencia. En realidad, todo en EEUU funciona como debería. Y Edward Snowden es un “traidor”.

Esa es la palabra que, según participantes en una reunión a puerta cerrada, fue utilizada por una delegación de cinco miembros de la Cámara de Representantes de EEUU que este martes visitó el Parlamento Europeo. El objetivo era tratar de calmar la preocupación por el espionaje de millones de datos de llamadas en Europa que incluyen a la canciller alemana Angela Merkel. Pero también perseguía convencer a la Eurocámara de que impida hablar en su sede ni por videoconferencia a Edward Snowden, el exanalista que ha filtrado pruebas de las dudosamente legales operaciones de espionaje norteamericano.

Que Snowden explicase lo que sabe sobre el espionaje a la Eurocámara sería como “traer para asesorar sobre financiación al conserje que consiguió robar dinero de un banco”, según Mike Rogers, presidente de la comisión de inteligencia e la Cámara de Representantes. “No está a la altura de la dignidad de esta institución” que el exanalista, refugiado en Rusia, responda a la preguntas de los eurodiputados, sobre todo cuando “es buscado por crímen en EEUU al haber robado información que ha puesto en riesgo las vidas de soldados estadounidenses en Afganistán y en otros países del mundo”, aseguró Rogers en rueda de prensa. Snowden podría hablar en enero a los eurodiputados, que pese a las reticencias de los más conservadores ya han comenzado a preparar un cuestionario.

“Nuestra dignidad la decidimos nosotros”, advertía a El Huffington Post la eurodiputada Sophie in 't Veld, quien considera que EEUU está “en fase de negación” de la violación de derechos de millones de ciudadanos, entre ellos muchos europeos. Según publicó el diario El Mundo, la Agencia de Seguridad Nacional de EEUU (NSA) accedió a datos de 60 millones de llamadas (como la duración, los participantes o la localización) sólo en España.

Rogers advirtió de que dejar a hablar a Snowden en la Eurocámara originaría “una reacción en EEUU y no sería constructivo para el diálogo” con la UE sobre lo que más importa a Washington: que la reforma de la legislación sobre privacidad europea y las negociaciones de un tratado sobre libre comercio lleguen a buen puerto. Sólo este último tendría 86.000 millones de beneficios al año para la UE y 65.000 para EEUU, según cálculos de Bruselas.

La Eurocámara tiene la facultad de vetar cualquier nuevo acuerdo internacional y está dispuesta a hacerlo. “Si hoy tuviésemos que votar, el tratado comercial no saldría adelante”, reconoce un veterano diputado. Una comisión de investigación valora ahora qué más pasos dar. Entre ellos está la revisión o la suspensión del conocido como acuerdo safe harbour, o puerto seguro, que permite a más de 3.000 empresas compartir información.

También el acuerdo sobre financiación del terrorismo, conocido como Swift y que la Eurocámara ya tumbó años atrás, o el que regula la información de pasajeros de avión, podrían servir como instrumentos de sanción, aunque el recelo de los Gobiernos europeos a tomar represalias lo hace en estos momentos poco probable.

EEUU ADVIERTE CONTRA LA TOMA DE "REHENES"

Esas medidas serían “contraproductivas”, consideradas como una toma de “rehenes”, según la expresión utilizada por Rogers al ser preguntado por El HuffPost, medio invitado por la Eurocámara a participar en un seminario sobre el espionaje.

De “rehenes”, aunque no en sentido figurado, trata el espionaje de EEUU, según este alto cargo, que justifica por motivos de seguridad nacional y la de los aliados europeos las acciones que ha llevado a cabo la NSA. Según Rogers, se han desactivado 54 tramas terroristas y por cada una americana hay tres europeas.

Sin embargo, esos datos han sido puestos en duda y las operaciones de la NSA han violado la legislación comunitaria y la de varios países, según Claude Moraes, el eurodiputado británico encargado de poner por escrito un borrador de respuesta europea. Su informe, que será debatido en las próximas semanas, podría votarse en febrero.

Ante los eurodiputados y la prensa, Rogers prefirió atacar a China, cuyo espionaje y “robo descarado” de propiedad intelectual perjudica a las empresas de EEUU y Europa.

Pero en EEUU, todo va bien. Sus servicios de inteligencia tienen “incalculables capas de supervisión” de las que “no se habla en la prensa europea”. Las operaciones en el extranjero “necesitan la aprobación de un tribunal de justicia”, hay comisiones de supervisión “compuestas por ambos partidos tanto en la Cámara de Representantes como el Senado, un inspector general independiente, el Departamento de Justicia y los propios controles dentro de cada agencia de inteligencia”.

El escándalo que ha llevado a la propia Merkel a comparar a la NSA con la Stasi, según medios como The Guardian, es para los altos cargos del legislativo norteamericano un “puzzle de 1.000 piezas” sobre el que los medios llegan a una conclusión tras conocer “tan solo tres” partes del rompecabezas.

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