INTERNACIONAL
27/06/2014 21:53 CEST

Mundial 2014: las razones del (casi) pleno que han hecho los equipos latinoamericanos en la primera fase

AFP

El Grupo E es excepcional, y no porque en él esté Francia, que ha terminado a la cabeza por delante de Suiza y se ha clasificado para los octavos de final en los que se enfrentará a Nigeria. Se trata de un grupo excepcional porque es el único en el que los equipos latinoamericanos (Honduras y Ecuador, en este caso) han fracasado.

A excepción de éstas, las demás selecciones latinoamericanas han hecho pleno clasificándose en todos los grupos en los que tenían representación. Sin destacar especialmente, Brasil ocupa el primer puesto de su grupo junto con México. Argentina, Colombia y Uruguay también han mantenido el tipo, mientras que Costa Rica y Chile se han llevado el triunfo de derrotar, respectivamente, a las dos últimas campeonas del mundo: Italia (1-0) y España (2-0).

Han eliminado así a dos de los favoritos y han reducido el contingente europeo a su mínima expresión. Tras los fracasos de Portugal y de Inglaterra y las decepciones de Bosnia, Rusia y Croacia, sólo quedan seis equipos (de los 13 iniciales) para defender al Viejo Continente: Bégica, Holanda, Suiza, Francia, Alemania y Grecia, mientras que no menos de 7 equipos latinoamericanos disputarán los octavos de final a partir del próximo sábado 28 de junio. Más allá del declive europeo, ¿cómo se explica este éxito insolente?

EL FERVOR DEL PÚBLICO

La importancia psicológica de jugar en casa (o, al menos, frente a un público que te apoya de forma mayoritaria) es de sobra conocida. Así lo han estudiado Sophia Jowett y David Lavalle, autores de la obra Psychologie sociale du sport. Durante la primera fase, los seguidores venidos de Sudamérica y Centroamérica no han dejado atrás su reputación, “invadiendo” Brasil en coche, avión o autobús. Ya fuera en el estadio o en la ciudad, eran, sin lugar a dudas, los más ruidosos y numerosos: varias decenas de millares viajaron a Río, Belo Horizonte, Recife e incluso Brasilia para celebrar las victorias de su selección, aunque los partidos tuvieran lugar a varios miles de kilómetros de su casa.

“Está claro que Chile jugaba en casa, el partido decisivo de la eliminación española”, opina Patrick Favier, enviado especial en Brasil del periódico Sud Ouest, que señala también que este Mundial, en parte, pertenece a Argentina, que nunca ha tenido uno tan cerca de casa desde el que organizó (y ganó) en 1978. Cien mil argentinos, grandes rivales de los brasileños, se desplazaron hasta Porto Alegre el pasado miércoles 25 de junio para acudir a la victoria de la Celeste contra Nigeria (3-2).

SOBRE EL JUEGO Y LOS GOLES

Más allá del apoyo de los seguidores, el país en el que se disputa la Copa del Mundo influye inevitablemente en el estilo de juego que practicarán los equipos. Algunos predecían un Mundial aburrido, con unos jugadores lentos a causa de la diferencia horaria, de la humedad del clima (que finalmente ha afectado menos de lo que se esperaba) y, por último, del mal estado de los campos de juego. Con una media de 2,8 tantos por partido, este Mundial es, hasta ahora, el más prolífico desde el que tuvo lugar en México en 1970. Esto viene bien a los latinoamericanos, más bien adeptos a un estilo de juego ofensivo y de ataque. “En Italia se juega a defender y a contraatacar y en Brasil quieren mostrar su mejor juego técnico, quieren mostrar lo que esperan de ellos los espectadores”, señala Edgardo Broner, periodista de la radio argentina Fútbol de Primera citado por Sud Ouest.

Quizás hace falta ver una simple progresión. Exportando cada vez más jugadores a Europa, las selecciones latinoamericanas, incluso las “menores”, empiezan a hacerse un hueco y (a excepción de Costa Rica) poseen jugadores de rango internacional. Sólo tres de ellas superaron la primera fase en 2002, el total ascendió a cuatro en 2006 y en 2010 fueron seis las que llegaron a la segunda ronda. De forma más prosaica, también se puede explicar el éxito latinoamericano por el hecho de que los países de CONCACAF (América del Norte, Central y el Caribe) y de CONMEBOL (América del Sur) representan este año a 10 de los 32 equipos en la parrilla, frente a los ocho de 2010.

LA "GARRA CHARRÚA", EL ESPÍRITU LUCHADOR LATINO

Por supuesto, también la emulación ha hecho que las selecciones latinoamericanas se vengan arriba, no sólo porque jugaban ante sus seguidores, sino también porque sus vecinos ganaban. “Este torneo es muy exigente, hay una rivalidad continental”, reconocía Reinaldo Rueda, seleccionador de Ecuador, antes del partido contra Francia que quedó 0-0. “A América le está yendo bien”, añadía. “No queremos quedarnos atrás. Queremos confirmar el lugar de Sudamérica en esta Copa del Mundo”.

Si bien es cierto que a Ecuador, que a pesar de todo ha hecho un buen Mundial, no le funcionó, parece que las demás selecciones tenían el mismo estado de ánimo en mente. Metronews hace alusión a la “Garra Charrúa”. Este “espíritu luchador” local procedente de Uruguay impresionó al seleccionador belga Marc Wilmots y fue interpretado de forma un tanto excesiva por Luis Suárez, que ha sido sancionado con una suspensión de nueve partidos por haber mordido al italiano Giorgio Chiellini. Sin llegar a esos extremos, el espíritu combativo de los jugadores latinoamericanos es, sin ninguna duda, una de las claves de su éxito hasta ahora.

LAS CIFRAS NO NOS AVALAN

Sin querer ser supersticioso, conviene recordar que el continente americano no le sienta muy bien a las selecciones que vienen de lejos, en concreto a las europeas. Es bastante simple: ninguna nación del Viejo Continente ha ganado un Mundial organizado en América, apunta el diario 20minutes: Uruguay, Argentina y Brasil se han repartido las seis Copas del Mundo disputadas en un país de América Latina, y el de Estados Unidos de 1994 se lo llevó Brasil. Ningún equipo europeo ha sido capaz de ganar una competición “en el exterior”, exceptuando el Mundial que ganó España en Sudáfrica.

Con respecto a esta serie de catastróficas desdichas que da ventaja a los latinoamericanos, Metronews incluso llega a hablar de una “maldición” que afectaría a los equipos europeos. En su web, el diario menciona las eliminaciones de Checoslovaquia en Chile, de Italia y de la Alemania Occidental en México, e incluso de Holanda en Argentina cuando estaban en la cima del fútbol mundial. Brasil, por su parte, sí supo imponerse en Europa y en Asia, aunque le convendría olvidarse de la afrenta de 1950 en la que la Seleçao fue derrotada en la final de “su” Copa del Mundo... por Uruguay.

Este artículo se publicó originalmente en Le Huffington Post. Traducción de Marina Velasco Serrano

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