INTERNACIONAL
16/03/2016 17:24 CET | Actualizado 16/03/2016 17:24 CET

Estas espectaculares fotos de renos en Noruega esconden un secreto radiactivo

Han pasado casi tres décadas desde el terrible desastre nuclear de Chernóbil en la central de Prípiat (Ucrania). Y pese a los años transcurridos, los efectos colaterales siguen teniendo un impacto dañino sobre el medio ambiente.

La trágica explosión de 1986 en Chernóbil resultó en una evacuación masiva y en la reubicación de cientos de miles de personas que vivían en zonas de alrededor. La radiación se propagó por toda la región.

En la actualidad, a casi 2.000 kilómetros del lugar del desastre, los residuos tóxicos se resisten a abandonar los tranquilos pastos del centro de Noruega a través de un portador insospechado: renos radiactivos.

Científicos noruegos señalan que la dieta del reno es el motivo de su contaminación, tal y como apunta la web de noticias The Local. El hongo gitano, del que se alimentan los renos, absorbe las partículas radiactivas de cesio-137 que han ido desplazándose hacia al norte e instalándose en el suelo noruego con el tiempo.

Esto plantea un problema para el pueblo indígena saami (o lapón), que hace frente a la dura climatología de Noruega con las manadas de renos como medio de supervivencia económica y tradición cultural, que ahora se ha convertido en un factor peligroso. Los lapones crían a estos animales para la producción cárnica, pero a raíz del reciente incremento en los niveles de radiactividad, muchos no son seguros para el consumo, lo cual está afectando a su subsistencia.

En 2014, las Autoridades noruegas para la Protección de la Radiación informaron de que detectaron radiactividad en el reno. Los niveles de radiación en la carne se pueden descubrir analizando la cantidad de becquereles —unidad que mide la radiactividad— de cesio-137 por kilogramo, y las cifras que detectaron alcanzaban los 8.200 becquereles por kilo, según The Local. A modo de comparación, el Ministerio de Salud japonés estableció el límite para un consumo seguro en 500 becquereles por kilo tras el desastre nuclear de Fukushima que asoló su país en 2011.

Echa un vistazo a las fotos del pueblo saami en Snasa, un pueblo del centro de Noruega, que vive de los renos y está analizando su radiactividad. Las imágenes también han sido publicadas en Radio Free Europe / Radio Liberty.

Un habitante se mueve por las montañas en su moto de nieve mientras se conduce a la manada hacia el cercado.

Los renos corren para evitar entrar al cercado. A los más jóvenes se les caza y tienen una marca especial en las orejas para especificar a qué familia pertenecen.

Un reno mastica liquen que le han traído sus criadores.

Un reno joven, a punto de ser clasificado.

El ayudante de un veterinario lee la pantalla de un dispositivo que mide la radiación de un reno seleccionado para el matadero.