POLÍTICA
13/06/2018 21:22 CEST | Actualizado 13/06/2018 22:41 CEST

Una dimisión, un cese y una orden de prisión: el día negro del deporte español

Julen Lopetegui ya no es seleccionador, Màxim Huerta ya no es ministro... y Urdangarín piensa en qué cárcel cumplir condena.

MÀXIM HUERTA/INSTAGRAM

Los días en España cunden tanto, últimamente, que parecen de 48 horas. Basta mirar la foto que abre este texto: es un momento alegre, en el que Felipe VI y el ministro Màxim Huerta desean suerte al seleccionador Julen Lopetegui en el Mundial de Rusia. La imagen sólo tiene unos días, y ya no tiene nada que ver con la realidad. A estas horas, el ministro ya no es ministro, el seleccionador ya no es seleccionador y el cuñado del rey, balonmanista de prestigio, decide en qué cárcel quiere cumplir los más de 5 años de pena que le han caído por el caso Noós. Vaya un día negro para el deporte.

Ya hay quien ha pedido que alguien pulse el botón de pausa, y no es una exageración. En sólo unas horas, se han sucedido el cese de Julen Lopetegui como seleccionador nacional de fútbol tras su fichaje por el Real Madrid y la dimisión de Màxim Huerta como ministro de Deporte, tras saberse que fue condenado por fraude fiscal.

La vorágine empezó precisamente con un comunicado del club presidido por Florentino Pérez. Fue el el martes por la tarde, después de que algunos medios adelantasen lo que era un bombazo informativo: Julen Lopetegui sería su entrenador durante los próximos tres años. "¿Julen Lopetegui? ¡¿Julen Lopetegui?! ¿El seleccionador?", casi se escuchaban los gritos de sorpresa cabreada por las calles.

Durante esa tarde, el entrenador vasco se convirtió en el enemigo público número uno para muchos y Pérez, que andaba a la búsqueda desesperada de un entrenador tras el KO que le propinó Zinedine Zidane con su marcha por sorpresa, en el hombre que ha "desestabilizado" a la selección de todos. DE TODOS.

La alta traición merecía castigo y se consumó el miércoles, cuando en las cafeterías apenas se había exprimido el jugo de la noticia de la tarde anterior. Luis Rubiales, recién elegido presidente de la Federación Española de Fútbol, no necesitó ni una hora de reunión para cesar a Lopetegui como seleccionador de España y asegurar después que tuvo conocimiento de la negociación entre su empleado y el Real Madrid "cinco minutos antes" de que se anunciase el acuerdo.

Rubiales, en cuyo rostro era visible el mosqueo, ha dejado caer que el comportamiento del entrenador y del club contradice "los valores" de la selección. La cara de Lopetegui también era un poema a su llegada a España, aunque ha hecho de tripas corazón y se ha limitado a desear que los que hasta hace solo unas horas eran sus jugadores "ganen el Mundial".

Dado que el equipo se ha quedado sin entrenador y sin ministro a sólo dos días de su primer partido en Rusia, si logran la gesta tendrán un mérito doble. Serían de verdad "héroes", como los bautizó Màxim Huerta nada más hacerse cargo del ministerio de Cultura y Deporte y disculparse con retórica por algunos tuits en los que mostraba su poco aprecio por la actividad física. No ha faltado retórica tampoco en la rueda de prensa de su dimisión. El ministro más breve de la democracia se ha despedido con pena, versos y una muy mal disimulada frustración.

"Me voy siendo inocente", ha dicho Huerta, acorralado desde que El Confidencial publicara en la mañana de este miércoles que fue condenado en 2017 por defraudar 218.000 euros a Hacienda a través de una empresa interpuesta y condenado a pagar una multa de 243.000 euros. El ministro saliente ha pasado la mañana dando explicaciones en diversos medios de comunicación, en los que ha repetido hasta la saciedad que no hubo mala fe (pese a lo que dice su condena), y tanto él como Moncloa han asegurado que contaba con el apoyo pleno del presidente Sánchez. Pero no ha servido.

Por la tarde, un vídeo de 2015 lo ha puesto definitivamente en el disparadero. Es una entrevista a Pedro Sánchez en Telecinco, en la que el entonces líder de la oposición habla en tono absolutamente condenatorio precisamente de la práctica por la que su ministro fue condenado: "Si alguien de mi Ejecutiva paga la mitad de impuestos de lo que le toca, estaría fuera al día siguiente", dijo el líder del PSOE.

Ni la voluntad de seguir de Huerta ni unas explicaciones que él mismo consideraba suficientes valían para escapar de la emboscada que el tiempo les había tendido a él y al presidente del Gobierno. Los comentarios desabridos con los que el ya exministro ha salpicado su despedida dan una medida de cómo ha encajado el final sobrevenido de su mandato:

"Vivimos en una sociedad ahogada por el ruido y la descalificación, donde las explicaciones no tienen cabida. No importa que no haya cometido ningún fraude fiscal ni que haya pagado una multa. Lo que importa es el bombardeo, el ataque que va contra mí", se ha lamentado, antes de retratarse como víctima propiciatoria de un ataque global: "Estos ataques buscan minar el proyecto de regeneración y transparencia del presidente Sánchez. Y no voy a permitirlo".

Por eso, y porque ama "la cultura", ha decidido irse. El nombre de su sucesor se ha conocido incluso más rápido que la noticia de que Fernando Hierro sustituía al cesado Lopetegui. Todo ha pasado tan rápido que...

EL HUFFPOST PARA ALCAMPO