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11/10/2018 17:11 CEST | Actualizado 11/10/2018 17:23 CEST

Siete bosques mágicos que visitar este otoño sin salir de España

Es el momento perfecto para disfrutar de las tonalidades de esta estación.

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Con el otoño llega el frío, las tardes de sofá, manta y peli, las castañas, las calabazas y los colores propios de esta estación. Dorados, ocres y todo tipo de marrones comienzan a copar los bosques y a regalarnos estas preciosas imágenes que solo podemos disfrutar durante unos pocos meses en el año.

La diversidad natural española permite que gocemos de paisajes y bosques completamente diferentes en cada rincón de nuestra geografía. Hemos recopilado siete de ellos que bien merecen una visita en estos meses y que te dejarán con la boca abierta.

Selva de Irati (Navarra)

Situada en el Pirineo Oriental Navarro, la selva de Irati es un enorme tesoro de 17.000 hectáreas conservadas de una forma prácticamente virgen. No en vano, es el segundo hayedo-abetal más extenso de Europa, solo superado por la Selva Negra, en Alemania. Además de abetos y hayas, en este bosque podemos ver olmos, sauces, arces y algún que otro roble entre los que pasean los ciervos en esta época del año.

Hayedo de Montejo (Madrid)

Situado al norte de Madrid, cerca de las provincias de Segovia y Guadalajara, este bosque es perfecto para desconectar de la capital durante un día, o para hacer una excursión si estás de visita en la zona. El Hayedo de Montejo es una joya que cobra especial esplendor en otoño gracias a sus tonalidades. Y en primavera, por la fauna que habita la zona durante esta época. Un ejemplo precioso es que se han identificado más de 100 especies diferentes de mariposas que se han identificado en el lugar.

Bosque de Muniellos (Asturias)

Este paraje reconocido como Reserva de la Biosfera en el año 2000 es un verdadero espectáculo de color en otoño. Las hojas de sus árboles se tiñen de ocres, rojos y amarillos que conviven con la fauna del lugar, donde destacan los osos pardos, los lobos o los corzos. Muniellos, el mayor robledal del España, forma parte del Parque Natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias y su estatus de protección hace que las visitas estén muy controladas y se limiten a veinte personas al día. Un verdadero privilegio.

Fragas do Eume (A Coruña)

Este bosque atlántico de cuento que brota a las orillas del río Eume es uno de los mejor conservados de Europa. Los robles, chopos, fresnos o helechos que pueblan este parque natural son tan frondosos que en ocasiones la luz es incapaz de penetrar entre las copas de los árboles más elevados. Eso sí, cuando aparece deja estampas realmente mágicas, especialmente cuando se refleja en el agua de las múltiples cascadas o fuentes que se esconden entre las 9.000 hectáreas de las fraguas.

Secuoyas del Monte Cabezón (Cantabria)

Próximo a Cabezón de la Sal, este espacio natural protegido cuenta con más de 800 árboles de este ejemplar que superan de media los 36 metros de altura. Un espectáculo de la naturaleza que sin embargo fue creado por el hombre en los años cuarenta para aumentar las materias primas forestales. La escasez de la secuoya en España hace que este bosque cree un paisaje único, motivo por el que fue declarado Monumento Natural en 2003.

Finca de Ribavellosa (La Rioja)

Con más de 200 hectáreas, la finca de Ribavellosa es hogar de distintos tipos de bosque, como encinares o hayedos, muy habituales en La Rioja. Es un destino perfecto para acudir en familia ya que es fácilmente accesible y cuenta con más de 12 kilómetros de senderos que están perfectamente señalizados. Además, sus rincones se pueden recorrer en bicicleta y se puede practicar deporte en alguna de sus instalaciones deportivas.

Garajonay (La Gomera)

Este Parque Nacional declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO ocupa un 10% de la superficie total de la isla de La Gomera, lo que nos da una idea de su valor natural. Su extensión hace que se mezclen hasta veinte especies distintas, siendo especialmente interesantes las de la zona húmeda, cubierta a menudo de niebla. Se trata de un bosque de laurisilva, presente en otras zonas de Canarias, donde encontramos un tipo de vegetación formada por laureles, acebos o tilos, que forman una imagen propia de un bosque encantado. En la zona más seca encontramos especies más comunes como la haya o el brezo.

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