POLÍTICA
22/11/2018 14:54 CET | Actualizado 22/11/2018 14:54 CET

"Juzgadas, invisibilizadas y estigmatizadas": La odisea de las españolas para denunciar violencia sexual

España se encuentra a la cola en denuncias de violación por temor de las mujeres a no ser creídas.

SOPA Images via Getty Images

España está a la cola de Europa en denuncias por violencia sexual. Pero no se trata de una buena noticia ni de que aquí se produzcan menos violaciones, se debe al miedo que tienen las mujeres españolas a no ser creídas y a la falta de políticas públicas y de atención primaria a las víctimas. La violencia sexual afecta a 1 de cada 2 mujeres europeas, según la Agencia de Derechos Fundamentales de la UE.

Así lo refleja el estudio Violencia Sexual en España: Ya es hora de que me creas, de Amnistía Internacional, que señala que se interponen cuatro denuncias cada día. Las víctimas, según la investigación, se sienten "invisibilizadas, cuestionadas, desprotegidas y juzgadas" porque denunciar significa una odisea plagada de prejuicios, obstáculos y dudas.

Es el caso de Blanca, de 21 años, que habló con la organización porque fue violada por un hombre a escasos metros de su portal en 2016 en Madrid. Fue con su madre a denunciar a una comisaría donde le dijeron que debía ir a otra especializada. No dejaron a su madre entrar con ella a interponer la denuncia y Blanca sentía que el agente que le tomaba declaración no la creía, por lo que cada vez estaba más intranquila.

Después de denunciar, fueron a dos hospitales distintos. Pero resulta que el único especializado en violencia sexual es el Hospital de la Paz. Tuvieron que hacer todo el camino en transporte público. El personal sanitario le trató bien, pero el médico forense se negó a ir y apareció tres horas después, cuando ya habían pasado diez horas desde la violación. El hombre gritó delante de todo el mundo: "A ver, ¿quién es la víctima?". El trato hacia Blanca fue "arrogante y poco empático". Después se personó también la jueza de guardia, que no se dirigió ni a la víctima ni a su madre.

Fue a las diez de la noche cuando Blanca pudo ir a descansar a una casa de unos amigos, porque no quería volver a la suya. Después de todos los trámites, contaron su caso a Amnistía Internacional debido a la desprotección y falta de información que tenían.

Es necesario un cambio

"Sin campañas de información que aclaren qué hacer cuando has sido violada o has sufrido cualquier otro tipo de violencia sexual, sin cifras que nos sitúen ante una dimensión real de la violencia sexual, sin políticas públicas que protejan adecuadamente los derechos de las mujeres y de las niñas y sin recursos especializados para atenderlas", es la realidad que sufren estas víctimas presentada este jueves por Esteban Beltrán, director de AI España.

Opina que "es necesario que esto cambie" porque se está viviendo "un momento histórico en el que millones de mujeres han salido a la calle para decir que no consienten que las víctimas sean las únicas cuestionadas tras una violación y que el Estado no tome medidas para protegerlas".

Una atención desigual en cada comunidad

Uno de los problemas se trata de la atención desigual que reciben las mujeres en cada una de las comunidades autónomas. Ninguna de ellas cuenta con "centros de atención en crisis" que tengan personal multidispciplinar con especialización en violencia sexual disponible 24 horas todos los días del año, como establece el Consejo de Europa. "En algunas CCAA hay que pasar por la comisaría antes de ir al hospital, o en otras la atención forense solo se facilita después de denunciar", ha explicado.

¿Denuncias antes o después?

En Andalucía se puede acudir al centro médico antes o después de la denuncia, mientras que en Madrid capital, hay que denunciar antes de acudir al único hospital de referencia, la Paz, para garantizar la presencia de personal forense, esto sin embargo, no es requisito necesario así en otras localidades de la comunidad.

Y en el caso de diez territorios (Aragón, Baleares, Canarias, Castilla La Mancha, Extremadura, País Vasco, Galicia, La Rioja, Murcia y Navarra, además de Ceuta y Melilla) incluso carecen de centros de atención especializados para víctimas de violencia sexual.

El miedo a no ser creídas, la estigmatización y la falta de confianza en las autoridades colocan a España por debajo de la media europea en el número de denuncias presentadas por violencia sexual, en el puesto 25 de 32 (2,65 violaciones por cada 100.000 habitantes, según Eurostat, mientras que en Suecia es de 56,8).

Entre enero y junio de 2018 se denunciaron 788 violaciones, más de 4 al día, según datos del Ministerio del Interior, un 28,5 % más que en el mismo periodo de 2017, unos datos que mantienen a España "a la cola de los países europeos en el número de denuncias presentadas", ha asegurado. "Hay más sensibilización, por eso más mujeres se atreven a denunciar, pero no sabemos cómo terminan esos casos", ha valorado la investigadora Bárbara Tardón, autora del informe.

Vía libre para estereotipos y prejuicios

Amnistía señala que desde el momento de la violación o cualquier otra forma de violencia sexual, independientemente de que la mujer decida denunciar o no, esta se enfrenta a la falta de protocolos claros de actuación y a la ausencia de formación específica de los profesionales que las atienden (policía, personal médico, forense y judicial).

"Esto deja vía libre a estereotipos y prejuicios que ponen en duda los testimonios de las víctimas, minimizan las violaciones que sufren e incluso las responsabiliza de las mismas", ha añadido Tardón.

Amnistía considera necesario y positivo el debate para la reforma del Código Penal de los delitos contra la libertad e indemnidad sexual, con un tipo específico de violación donde el elemento clave sea el consentimiento libremente otorgado, tal y como establecen los estándares internacionales y específicamente el Convenio de Estambul del Consejo de Europa.

También reclama formación de los profesionales que atienden a las víctimas, un protocolo común sanitario y garantizar la asistencia letrada gratuita.

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