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21/12/2018 12:32 CET | Actualizado 21/12/2018 13:10 CET

La familia de Laura Luelmo pedirá prisión permanente revisable para Bernardo Montoya

Es la máxima pena privativa de libertad que existe en el Código Penal español, sobre la que hay un intenso debate social y político.

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Laura Luelmo y Bernando Montoya.

La familia de Laura Luelmo, la joven profesora zamorana cuyo cadáver apareció el pasado lunes a las afueras de El Campillo (Huelva), y que ejercerá la acusación particular, ha asegurado este viernes que, a tenor de los delitos que presumiblemente ha cometido Bernardo Montoya, el autor confeso del crimen, van a pedir para él la aplicación de la prisión permanente revisable.

En declaraciones a los periodistas a su llegada a los juzgados de Valverde del Camino (Huelva), la letrada que representará a esta familia, Patricia Catalina, también delegada en Andalucía de la asociación Clara Campoamor, ha asegurado que van a pedir la prisión permanente revisable, que es la máxima pena privativa de libertad que existe en el Código Penal español. Se trata de una pena de cárcel, en principio por tiempo indefinido, sujeta a revisiones que pueden servir para que el reo recupere la libertad.

Al respecto, Catalino, al haber secreto de sumario de las actuaciones, ha declinado realizar más declaraciones aunque ha agradecido, en nombre de la familia, el respeto mostrado hacia ellos.

"Ahora mismo está todo secreto, en cuanto se levante podremos estudiar con la Fiscalía y presentar una acusación formal", ha remarcado la letrada.

QUÉ ES LA PRISIÓN PERMANENTE REVISABLE

Ante la confusión de términos, vamos al Código Penal. Al decir "prisión permanente revisable" hablamos de una pena de prisión en principio por tiempo indefinido, que depende de revisiones que pueden servir para que el preso recupere la libertad; esas revisiones harán balance de su comportamiento y de su grado de reinserción y arrepentimiento. Sus defensores -como el PP, que introdujo en 2015 con su mayoría absoluta en la Cámara Baja-, sostienen que con ella se busca impedir que los delincuentes más peligrosos que no han demostrado capacidad para reinsertarse en la sociedad puedan volver a ella, poniendo en peligro la seguridad de las personas.

Hasta que se introdujo esta figura, el Código Penal establecía el cumplimiento sucesivo de penas en caso de acumulación de varias, pero con unos topes máximos de 25, 30 o 40 años de cárcel, según la gravedad del caso.

Actualmente, la prisión permanente sólo se contempla en los casos de asesinato en los que concurra una específica circunstancia agravante. Son los que siguen:

  • Cuando la víctima sea menor de 16 años o se trate de una persona especialmente vulnerable.
  • Cuando sea subsiguiente a un delito contra la libertad sexual.
  • En los asesinatos múltiples.
  • En los cometidos por miembros de una organización criminal.
  • En delitos contra la Corona (matar al rey, o a cualquiera de sus ascendientes o descendientes, o a la Reina consorte, entre otros).
  • En delitos contra el derecho de gentes (matar o violar la inmunidad personal de un jefe de Estado extranjero o de otra persona internacionalmente protegida por un Tratado).
  • En delitos de genocidio y de lesa humanidad.

El traslado de Montoya

Aunque en un principio estaba previsto que el traslado de Montoya fuese directamente desde la Comandancia de la Guardia Civil de Huelva a los juzgados de Valverde, para ponerlo a disposición de la titular del Juzgado de Instrucción número uno, encargado de la investigación, por el momento Montoya no ha llegado a esta sede judicial aunque los agentes ya están acordonando la zona.

El autor confeso ha salido de la Comandancia de Huelva, sobre las 9.15 horas, escoltado por dos agentes entre gritos de 'asesino' por parte de unas 50 personas que lo esperaban en la puerta de la Comandancia capitalina para increparlo.

Cabe recordar que Montoya fue detenido el pasado martes a mediodía, fue trasladado al Cuartel de la Guardia Civil de Valverde y posteriormente al de la capital, donde se le tomó declaración al día siguiente y confesó haber acabado con la vida de la joven.

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Laura Luelmo no tenía miedo.