POLÍTICA
26/02/2019 12:32 CET | Actualizado 26/02/2019 15:25 CET

Cuixart: "No hubo violencia durante la concentración en la consellería de Economía"

El presidente de Òmnium Cultural, Jordi Cuixart, ha subrayado este martes en el juicio del "procés" que la manifestación del 20 de septiembre de 2017 frente a la Consellería de Economía de la Generalitat fue espontánea, y ha añadido que "en ningún caso" el comportamiento fue violento.

"No hubo violencia", ha recalcado el dirigente independentista para quien el fiscal pide 17 años de prisión por un delito de rebelión y quien ha denunciado que fueron los "poderes del Estado" los que "asaltaron" y "asediaron" instituciones, la sede de un partido político (la CUP) y procedieron al cierre sistemático de páginas web.

A su juicio, la única violencia que se ejerció durante esos días fue la que utilizaron la Policía y la Guardia Civil el 1-O. Y los responsables -ha añadido- "no fueron los ejecutores, que también, sino los mandos operativos" que dieron las órdenes.

Cuixart ha admitido escenarios de "cierta tensión" en otras concentraciones distintas a las de la Conselleria de Economía, dado que se estaban produciendo "hechos muy graves", pero no hubo "ningún tipo de violencia", y ha asegurado que el comportamiento del 99,9% de la sociedad catalana que se movilizó lo hizo en ejercicio de derechos fundamentales.

Sigo negando que desde la sociedad civil se ejerciera ningún tipo de violencia

El acusado ha añadido que eso no solo lo dice él, sino que también lo hacían todos los medios de comunicación al día siguiente. "El concepto de violencia que interesadamente alguien ha intentado poner encima de la mesa no existe", ha recalcado. "Sigo negando que desde la sociedad civil se ejerciera ningún tipo de violencia", ha recalcado Cuixart. Y todo ello pese a que "había una voluntad provocativa por parte de los poderes del Estado para intentar que se reaccionara violentamente".

En ese sentido, ha recordado que tras el 20S tanto Jordi Sànchez (entonces presidente de la ANC) como él eran "dos perfectos desconocidos para la sociedad española", y nadie los mencionó ni se buscaba su nombre en Internet. Más allá de tener cierta "autoridad moral" en el sector catalanista, ha dicho: "No pintábamos nada".

Fue a partir del 16 de octubre, cuando la jueza Carmen Lamela los envió a prisión, cuando empezaron "las búsquedas" (en Internet) y se convirtieron en "un referente" más allá del independentismo. "Contra mi voluntad", ha recalcado.

La intervención de Cuixart, que ha durado unas cuatro horas, se puede sintetizar en diez fragmentos clave:

  • "Tendríamos que estar orgullosos todos los ciudadanos de España: el 1-O es el ejercicio más grande de desobediencia civil que ha habido en Europa. Históricamente, no hay un ejercicio igual".
  • "Mis declaraciones ante el juez instructor (Pablo Llarena) estaban vinculadas a una voluntad de salir de la prisión al precio que fuera, y esta ya no es mi prioridad. Yo soy un preso político, después de 500 días de cárcel mi prioridad no es salir de prisión (...) Quiero la absolución, pero mi prioridad es la solución del conflicto político entre Cataluña y España, ya no es salir de la cárcel".
  • "Ante el dilema sobre el cumplimiento de una suspensión por parte del Tribunal Constitucional y el ejercicio de los derechos fundamentales, decidimos ejercer los derechos fundamentales... nunca ningún tribunal interpeló a los ciudadanos de a pie a que no participaran del referéndum. Ante este dilema, hicimos lo que vamos a hacer siempre que creamos que haya una decisión injusta: bajo el principio de la no violencia, actuar en los parámetros de la desobediencia civil". "No voy a renunciar nunca a ejercer los derechos fundamentales... parafraseando a un expresidente del Gobierno (Mariano Rajoy), "ni quiero ni puedo''.
  • "Asumimos un acto de desobediencia civil y de no responder con violencia, aunque hubiese violencia por parte de la Guardia Civil y de la Policía Nacional. La no violencia es nuclear en la desobediencia civil".
  • "La violencia que ejercía (el 1-O) la Policía para coger cajas de plástico era desproporcionada... podían haber logrado el mismo objetivo con más paciencia y sin utilizar la violencia. Con paciencia, sacar manifestantes uno a uno, con un poco de resistencia, lo típico... como en cualquier desahucio".
  • "El dolor que sentimos va a durar generaciones. La violencia de la Policía, desproporcionada, sin ningún sentido, cómo jaleaban a los agentes al grito de 'a por ellos', ¿a por quién iban, a por ciudadanos como nosotros? Yo soy hijo de una murciana, yo también soy medio español".
  • "Jordi Sànchez y yo éramos dos perfectos desconocidos para la sociedad española (...) cuando nos meten en prisión, nos convertimos en un referente de la sociedad catalana, más allá del independentismo, contra mi voluntad". "Yo soy un preso político, no soy un político preso. Y junto con mi compañero Jordi Sànchez, hemos entrado en prisión por el hecho de ser activistas sociales y no políticos".
  • "Las protestas del 20S fueron cívicas, pacíficas y serenas. Con un enfado y un descontento muy grande por lo que se estaba produciendo y se sigue produciendo en Cataluña (la intervención del autogobierno), pero se canalizó sin uso de la violencia y sin el 'a por ellos', mostrando nuestra disconformidad. No hubo violencia. Sí que había un clima de tensión, es obvio". "No empujaría a un ciudadano a enfrentarse a un agente armado hasta los dientes".
  • "El 1-O asumimos el papel como agente movilizador en defensa de los derechos fundamentales. Lo decía Marcelino Camacho: 'el derecho a huelga se gana haciendo huelga'. El derecho a manifestación se gana manifestándose, y también decimos que el derecho a votar en Cataluña se gana votando. Y no tenemos ninguna duda de que lo que hicimos el 1-O fue un ejercicio de dignidad colectiva".
  • "Cuando estaba vivo el dictador, nos defendíamos de la misma manera que ahora, ejerciendo derechos fundamentales. Aunque hubiese un escenario que no lo deseo de mayor represión hacia el conjunto de la sociedad e instituciones catalanas, la actitud del pueblo de Cataluña va ser la misma: somos el país de Pau Casals, de Muriel Casals y de Arcadi Oliveres y tantos otros pacifistas que nos han legado esta actitud no violenta, porque forma parte de nuestro ADN, porque somos así, y porque nunca aceptaremos la violencia como instrumento de diálogo. Estoy convencido de que nunca, nunca, nunca, nunca, nunca entenderemos la violencia como un elemento para comunicarnos con el Estado".

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