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10/11/2012 10:06 CET | Actualizado 09/01/2013 11:12 CET

La semana en cinco recomendaciones lingüísticas

Palabras como aula, hacha, agua, área, águila y habla son las causantes de algunos de los errores más comunes que cometemos los hispanohablantes. Todas ellas son sustantivos femeninos, por lo que los artículos, demostrativos o adjetivos que las acompañan deberían tener igualmente género femenino. Sin embargo no es así.

Palabras como aula, hacha, agua, área, águila y habla son las causantes de algunos de los errores más comunes que cometemos los hispanohablantes.

Todas ellas son sustantivos femeninos, por lo que en principio los artículos, demostrativos o adjetivos que las acompañan deberían tener igualmente género femenino. Sin embargo no es así y es aquí donde se genera la confusión.

Su particularidad es que comienzan con a tónica, es decir, que el acento prosódico (a veces también gráfico) recae sobre ella. Voy a tratar de resumir en diez puntos los motivos que provocan estas habituales confusiones:

  1. Por razones de sonoridad, para evitar la cacofonía, aunque son de género femenino con ellas se usa el artículo definido masculino el. Por eso decimos el águila, el hacha, el aula...
  2. El indefinido una, como alguna y ninguna, también cambia ante estos sustantivos femeninos apocopándose en un, algún y ningún: un alma, algún hada, ningún arma (aunque no se considera incorrecto, hoy es infrecuente en estos casos el uso de la forma plena una: una águila, una hacha).
  3. Los demostrativos esta, esa y aquella no cambian al masculino: esta acta, esa ave, aquella arma.
  4. También mantienen el género femenino otro tipo de adjetivos determinativos, como toda, mucha, poca, otra, etc.
  5. Los adjetivos referidos a estos sustantivos siguen concordando en femenino, vayan antepuestos o pospuestos: el aula maravillosa (no el aula maravilloso); la peligrosa arma (no el peligroso arma); la misma agua (no el mismo agua).
  6. Pero, como siempre, hay excepciones:

  7. El cambio la>el solo se produce ante sustantivos, y no ante adjetivos: la alta hierba o la alta cumbre.
  8. Tampoco cambia ante los nombres de las letras a, hache y alfa: la a es una vocal, la hache una consonante y la alfa una letra del alfabeto griego.
  9. Cuando antecede a una sigla que empiezan por a, se emplea el artículo en masculino si la primera palabra que las forma lleva la sílaba tónica en esta letra (el ALCA> 'Área de Libre Comercio de las Américas') pero si no es así, se emplea el femenino (la AMPA porque la primera palabra de la 'Asociación de Madres y Padres de Alumnos' no comienza por a tónica).
  10. Con sustantivos como árabe o ácrata que comparten la misma forma para los dos géneros, se mantiene el uso de la forma la del artículo cuando el referente es femenino, ya que este es el único modo de marcar el género: la árabe, la ácrata.
  11. En el caso de los topónimos el uso varía: con los nombres de los continentes suele emplearse el artículo masculino (el África profunda, el Asia misteriosa), pero con los de los países y las ciudades se emplea generalmente el femenino (la Ámsterdam de mis recuerdos, la Ávila amurallada).

De estos diez puntos, fue el tercero el que recogimos en nuestra recomendación del martes.

Ilustración: @MoxParadox.

Pero la semana comenzó con una recomendación relacionada con el que sin duda ha sido el acontecimiento del que más se ha hablado estos días en los medios de comunicación: las elecciones presidenciales en Estados Unidos.

En la nota del lunes recordamos que lo recomendado es emplear, si lo hay, el nombre tradicional en español de los estados federados.

Así, lo preferible es utilizar las formas Carolina del Norte, Carolina del Sur, Dakota del Norte, Dakota del Sur, Hawái, Luisiana, Misisipi, Misuri, Nuevo Hampshire, Nueva Jersey, Nueva York, Nuevo México, Oregón, Pensilvania, Texas o Tejas y Virginia Occidental.

Otra cuestión que aparecía en estas informaciones es el nombre del país, cuya abreviatura es EE. UU. (duplicando las letras, con puntos y espacio entre cada una de las partes por ser una abreviatura en plural) y su sigla EUA (Estados Unidos de América). Se desaconseja, por tanto, el empleo de las siglas en inglés USA (United States of America) y US (United States).

El mismo lunes tuvimos que publicar una segunda recomendación referida al nombre del nuevo papa de la Iglesia copta de Egipto, Teodoro II.

En las noticias sobre este hecho se observaba cierta vacilación en la escritura del nombre: Taudros, Tawadros...

La Ortografía de la lengua española establece que, conforme a la tradición en español, se hispanizan mediante traducción literal, equivalencia o adaptación los nombres de papas y miembros de las casas reales, por lo que la adaptación adecuada del nombre del nuevo papa sería Teodoro II.

Si se opta por la transcripción del original en lengua copta se recomienda Tauadros, que en español es preferible a Tawadros.

La confusión que genera el uso de la secuencia de que por miedo a incurrir en el dequeísmo también ha tenido su sitio. En la nota del miércoles indicamos que las expresiones dar la casualidad de o dar la impresión de, se construyen siempre con la preposición de (da la casualidad de algo, da la impresión de algo), de modo que si después de ellas va una subordinada que comienza con la conjunción que, lo adecuado es mantener esa preposición: «Dio la casualidad de que pasaba por allí» y «Me dio la impresión de que me estaba mintiendo» en lugar de «Dio la casualidad que pasaba por allí» y «Me dio la impresión que me estaba mintiendo».

Los anglicismos también han estado presentes esta semana, representados por el término fracking, que hace referencia a un método de extracción que consiste básicamente en fracturar mediante agua a presión mezclada con arena y otros elementos las zonas rocosas del subsuelo en las que están alojadas las reservas de hidrocarburos.

En su lugar, se recomienda emplear la expresión en español fracturación hidráulica y así lo contamos el jueves.

Terminamos con una curiosa construcción que en ocasiones aparece en los medios en noticias como las siguientes: «Un hombre de 28 años ha resultado herido leve por intoxicación de humo», «300 heridos por envenenamiento con gas nervioso».

Herido se refiere a un ser vivo que sufre una herida o 'rotura de la piel, de las mucosas o de la superficie de cualquier órgano interno, causada por un traumatismo mecánico, accidental o terapéutico', como señala el Diccionario de términos médicos de la Real Academia Nacional de Medicina.

Por tanto, puede haber heridos por arma blanca, heridos de bala, heridos por asta de toro, etc., pero no heridos por intoxicación, envenenamiento o inhalación de humo, ya que este tipo de accidentes no provocan heridas, por lo que expresiones como estas no son apropiadas.

Lo recomendado sería hablar de personas intoxicadas o envenenadas, de casos de intoxicación o envenenamiento o, simplemente, de intoxicados o envenenados.

Para terminar, una recomendación en vídeo sobre la diferencia entre sinfín y sin fin:

NUEVOS TIEMPOS