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12/04/2015 10:16 CEST | Actualizado 12/06/2015 11:12 CEST

¡Qué música tan rara!

músicaCon frecuencia me dice la gente que viene a Grecia que la música griega parece árabe; les suena muy diferente a la suya. Yo no sé, precisamente, si fue antes el huevo o la gallina, así que lo dejo en que es música oriental. Lo que sí que es verdad es que hay una clara barrera en el Egeo que separa el mundo en dos partes, musicalmente hablando.

Foto: Mayte Piera

Es curioso, una empieza queriendo poner una canción de un disco que le gusta mucho de Thanasis Papakonstantinos y acaba no poniéndola; porque se lía, se lía..., se lía la cosa. La dejaré para otra ocasión.

Todo esto viene porque con frecuencia me dice la gente que viene a Grecia que la música griega parece árabe; les suena muy diferente a la suya. Yo no sé, precisamente, si fue antes el huevo o la gallina, así que lo dejo en que es música oriental. Lo que sí que es verdad es que hay una clara barrera en el Egeo que separa el mundo en dos partes, musicalmente hablando. Según Mikis Theodorakis, la diferencia estriba en la clara influencia modal en las composiciones griegas, que se pierde en el jónico por su proximidad a Italia.

El sistema modal es llamado así porque se basaba en siete modos establecidos por los griegos clásicos: Jonio, Dorio, Frigio, Lidio, Mixolidio, Eolio, Locrio. Estos modos correspondían a 7 estados anímicos diferentes, unos más tristes o melancólicos, otros más alegres o festivos, relacionados con las 7 notas musicales, Do, Re, Mi, Fa, Sol, La, y Si. Podríamos entenderlo mejor con un piano: si tocamos de Fa a Fa, solamente pulsando las notas blancas, estaremos tocando en el modo Lidio.

La música podría sonar algo parecido a esta interpretación del Epitafio de Seikilos, la composición musical más antigua que se conserva; escrita sobre la tumba que había hecho construir Seikilos para su esposa.

Mientras vivas, brilla,

no sufras por nada en absoluto.

La vida dura poco,

y el tiempo exige su tributo.

La música china, hindú, árabe, la música étnica en general, y hasta en cierta forma, el flamenco, son, a mi entender, claros ejemplos de la variedad de la música modal.

Sin embargo, la música que comúnmente escuchamos hoy en día es música tonal; la melodía se articula sobre una base armónica determinada por el tono en que nos estemos moviendo: Do mayor, La menor, etc. Este sistema, denominado sistema tonal, empieza a utilizarse en el Barroco, sobre todo a partir de J.S. Bach y su clave bien temperado. Fue como establecer las normas gramaticales de la armonía y la composición.

Entre nota y nota, el oído humano puede discriminar 10 frecuencias, los microtonos. En el sistema modal se incluían todos esos microtonos, y se llegaba por tanto a tener 70 sonidos diferentes. En el sistema tonal esto parece excesivo, y se reducen a 12. La música modal es, por tanto, mucho más rica en sonidos, pero la melodía puede parecer un poco ambigua, monocorde y no definida. Es la típica música oriental que se utiliza para relajarse o meditar.

Otra gran diferencia auditiva entre ambas, aparte de la sonoridad, es la forma en la que están compuestas. La música tonal tiene una tónica o nota de reposo, alrededor de la cual gira toda la composición y con la que termina. Es en realidad el idioma en el que está escrita y nos construye un argumento. La música, compuesta de esta manera, no parece plana o monótona a nuestros oídos occidentales. La música modal es un simple fluir melódico sin puntos críticos, los contrastes son mínimos. Esto hace que este tipo de música se pueda terminar en cualquier momento sin producir sensación de que falta el final.

Bueno, pues esta influencia de la música modal en Grecia es la que sorprende a nuestros oídos. Pero aviso; si te engancha, ya no la podrás olvidar.

Un claro ejemplo lo encontramos en la música del Egeo o nisiotika (de las islas). Os pongo como ejemplo esta canción famosa de Giannis Parios. La letra es la típica de una tonadilla popular de amor, bastante repetitiva. ¿Por qué no me quieres? etc., etc. Así que no me molesto en traducirla.

Otro buen ejemplo es el de la rebética, la música proscrita de los bajos fondos, traída por los griegos exiliados de Asia Menor. La influencia, sobre todo, se nota en las composiciones más antiguas, pero me ha parecido un poco duro, un poco demasiado para iniciados; y como no quiero aburrir, he elegido esta, más asequible.

Pertenece a la rebética prohibida, o anarco-rebética, que se cantaba en clandestinidad. En la canción, aparece la policía de improvisto y los pilla a todos jugando a los dados y haciendo unas cuantas cosas más, ilegales, claro. Los pesca con las manos en la masa.

Este post fue publicado originalmente en el blog de la autora

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