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15/07/2018 10:18 CEST | Actualizado 15/07/2018 10:18 CEST

'Desengaños amorosos', Almagro da a luz a un éxito de crítica y público

Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro
Lidia Navarro y Manuel Moya en Desengaños Amorosos de Nando López

Este año en la 41 edición del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro ha sucedido lo que todo director artístico, periodista, crítico y público busca en un festival. A saber, que haya un éxito de crítica y de público. Eso ha sucedido con Desengaños amorosos la tragicomedia aurea que Nando López (antes conocido como Fernando J. López) ha escrito a partir de las novelas de María de Zayas, la olvidada y apreciada escritora del Siglo de Oro español.

Tanto es así que no hay crítico ni periodista que haya pasado por Almagro que no la haya reseñado o hecho una crítica. Y estaban casi todos. Y, por supuesto, puso el cartel de no hay billetes, es decir, que el público se lo olió y agotó el papel. Un público que es fiel a este autor y que se desplazó hasta el caluroso y hermoso poblachón manchego solo para ver esta nueva obra. Como los fans que todavía no la han visto se desplazarán a los lugares en los que está anunciada este verano (UIMP o el Festival de Alcántara) y que agotará entradas cuando esté del 4 al 7 de abril de 2019 en el Teatro de la Comedia.

El éxito ha sido tal que los profesionales de la crítica y el periodismo cultural, a la salida del teatro, lejos de huir del equipo artístico para no tener que decir en voz alta su opinión, se arremolinaban alrededor del autor, de Ainhoa Amestoy, la directora de la obra, y de los actores. A todos se les veía contentos por lo que acaban de ver y por poder decirles lo mucho que les había gustado.

Lo habitual es que cuando se leen párrafos como los anteriores, el lector de una crítica o una crónica desarrolle cierto escepticismo. Le sale sin quererlo un pues no será para tanto. Hay que saber que sí, que es para tanto y para más como reconoció el público asistente aplaudiendo de pie un buen rato. El motivo es el qué se cuenta y cómo se cuenta.

Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro
Silvia de Pé y Ernesto Arias en una escena de 'Desengaños Amorosos'.

El qué es muy sencillo pues se trata siempre de la misma historia de amor y deseo que mueve el mundo desde que el mundo es mundo. Historias cruzadas de amores no correspondidos que se contraponen a otros correspondidos. Historia entre dos amigos, un noble maduro (Ernesto Arias) y su protegido, un galán joven y bonachón (Manuel Moya), escapando de la justicia se acaban encerrando en casa de Nise (Silvia de Pé). Nise es una rica heredera a la que el joven galán pretende y en cuya casa se esconde Beatriz (Lidia Navarro), una amiga de Nise a quién también busca la justicia. Casa en la que se quedan encerrados cuando se declara la peste, y con ella la cuarentena, en la ciudad de Sevilla, donde sucede la historia.

Situación ideal para que amor y deseo , que dirían los clásicos, se manifiesten y, para que a vueltas con el asunto de género y de diversidad, se haga un embrollo, un divertido vodevil cuya ligereza hace que uno se trague la amarga alegre verdad que cuenta. La del rol de las mujeres como objetos del amor y el deseo y no como los sujetos que son de ese amor, y la libertad de amar a quién se quiera y cómo se quiera.

Si a lo anterior se añade una dirección certera y unos actores ya curtidos en estas lides, no es de extrañar que lo que en principio podría ser el drama padre (que escribiría Jardiel Poncela) resulte una comedia que tiene el charme de lo inglés y lo francés. En la que se dicen cosas que de tanto repetirse resultan hasta banales pero que dichas con el hermoso, complejo y lírico (que no falsamente poético) lenguaje de María Zayas, que Nando López ha respetado escrupulosamente en su dramaturgia, hace volar física y espíritualmente al espectador. Pues es esta una obra en cuerpo y alma. Cuerpos cosificados por el género y almas que a su vez se muestran libres de la cosificación de los géneros. Los primeros con los pies en la tierra, terrestres, y las segundas entre el cielo, del amor, y el infierno, del deseo.

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