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12/04/2015 10:13 CEST | Actualizado 12/06/2015 11:12 CEST

Twitter se llena de políticos

Estamos en primavera, y con ella los campos se llenan de flores, los cerezos del Valle del Jerte florecen y las redes sociales se llenan de políticos, esto último, no como consecuencia de la primavera, pero sí de la convocatoria de las próximas elecciones municipales y autonómicas.

Estamos en primavera, y con ella los campos se llenan de flores, los cerezos del Valle del Jerte florecen y las redes sociales se llenan de políticos, esto último, no como consecuencia de la primavera, pero sí de la convocatoria de las próximas elecciones municipales y autonómicas. Si alguien quiere huir de esos perfiles para evitar la saturación política, les hago una recomendación: si ven un nombre de perfil en Twitter que lleva incluido la fecha del año actual -2015-, o en el mismo aparecen palabras alcalde, plataforma, apoyo..., no lo duden, se trata de un político o aspirante a ello, de su equipo de colaboradores o de fanboys.

Aunque puedan pensar que es un fenómeno nuevo que surge como consecuencia del boom de las redes sociales, se equivocan, no es más que la traslación a lo digital de una práctica muy común en la vida analógica. Llegado el periodo electoral, los políticos se lanzan como locos a la calle, a escuchar a la ciudadanía, a reunirse con colectivos, a lanzar sus propuestas... Como si no hubieran tenido tiempo durante los cuatro años que dura una legislatura, fenómeno que provoca la indignación de ciudadanos ya de por sí indignados.

Tanto los partidos como los políticos que concentran esta actividad o la intensifican poco antes de unas elecciones, cometen una gran equivocación, porque los ciudadanos tienen ya puestas las orejeras para evitar el ruido que provoca la política en época electoral, y los mensajes que intentan trasladar pierden su impacto. Los ciudadanos a estas alturas ya tienen creada su percepción y seguramente decidido su voto. Solo podrán influir sobre los que todavía no tienen decidido si van a votar en las elecciones.

La selección de los candidatos desconocidos para el gran público pocos meses antes de unas elecciones impedirá que el perfil del candidato permita conseguir nuevos votos distintos a los asociados a la marca electoral. En tan poco tiempo y con tanto ruido, es imposible valorar a un candidato. A lo sumo, el elector podrá saber su edad, su físico y su oratoria, pero poco más.

Recomiendo a los partidos que tengan un buen candidato y su marca electoral en momentos bajos, que elijan al candidato lo antes posible, para poder aprovechar su tirón individual. A los que tienen candidatos que llevan tiempo en el cargo, no busquen crearle una imagen nueva: los ciudadanos ya tienen su percepción para lo bueno o para lo malo, creada después de mucho tiempo de observación en época de poco ruido.

Desconfíen de los perfiles en redes sociales y páginas web que se crean solo en época electoral; tienen muchas posibilidades de desaparecer el día siguiente de las elecciones, o como mucho, semanas después. Administrándolos no encontrarán a políticos que quieren utilizar la red para escuchar, conversar y recibir propuestas de los ciudadanos, solo a políticos que quieren añadir nuevas vallas publicitaria a las ya contratas en las ciudades, mucho más baratas que estas y enmascaradas en una nueva forma de hacer política donde el ciudadano se sitúa en el centro.

A los equipos de campaña, que como es lógico no quieran desaprovechar el potencial de la red, les aconsejo que sean sinceros con sus votantes y con ellos mismos; dediquen las herramientas digitales a movilizar a votantes y a proporcionar material a los que quieren disfrutar de la fiesta de la democracia. No intenten en ningún momento recoger propuestas, sobre todo después de haber cerrado el programa electoral, porque lo único que pueden conseguir es que los ciudadanos se sientan engañados y pierdan su voto de forma definitiva.