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12/10/2018 10:04 CEST | Actualizado 12/10/2018 10:04 CEST

Asier Etxeandia: "Nos dejamos llevar por lo que nos pone la piel de gallina"

Son Aoujil

Hay procesos sin retorno, caminos sólo de ida. Asier Etxeandia hace tiempo que emprendió uno de estos viajes. Es difícil imaginar al bilbaíno en otra profesión que no sea la de actor, la de cantante, la de intérprete. Ahora se une a Enrico Barbaro, amante del sonido y multi-instrumentista napolitano, para presentar el proyecto musical Mastodonte. Un álbum fuera de cualquier convencionalismo, rico en estilos musicales, y creado especialmente para el directo -"al componer pensábamos en los giros y el arco dramático que podía tener cada canción en vivo"-.

Mastodonte está constituido por actos, donde hay dos trilogías; una de ellas, La Anatomía del éxodo, formada por los temas Malenka, Glaciar y Este Amor, aparecerá como nuevo adelanto del disco durante este mes de octubre.

La gira de presentación comienza el 20 de noviembre en el Teatro Barceló de Madrid.
Si nunca han visto a Asier en directo, no se lo pierdan. Un auténtico hombre lobo emerge sobre las tablas.

¿En qué momento surge la idea de colaborar juntos para crear este Mastodonte?

Asier: Conocí a Enrico en el show El intérprete. Vi cómo funcionaba, cómo manejaba la música, cómo producía... Su apertura mental, su personalidad eran afines a mí. Tenía una cabecita loca por crear y que huía de lugares habituales. Yo también suelo huir bastante con todo lo que tiene que ver con catalogar las cosas.
Empezamos a elucubrar el disco que queríamos. Al final el Mastodonte es más inteligente que nosotros, y nos utilizó como a cobayas para contarse a sí mismo.

¿De qué manera componéis los temas? Supongo que Asier se ocupa de las letras y Enrico de la base musical, ¿o no está tan delimitado el campo de actuación de cada uno?

Enrico: En general sí, pero vamos participando uno en el trabajo del otro. Había ideas que ya teníamos bastante claras, otras que estaban en desarrollo, y otras que hemos empezado a la vez a través de improvisaciones. Es el caso del tema Redención, donde Asier empezó a cantar en el estudio de grabación y yo a tocar. El resultado final es lo que salió de esa primera improvisación que hicimos. Es cierto que posteriormente hubo un desarrollo más profundo y se incorporaron arreglos, pero la voz, el bajo y la base del teclado es la primigenia.

Enrico, has colaborado en diferentes facetas con una serie muy variada de artistas, que van desde Patricia Kraus a Najwa Nimri o Javier Bardem. ¿En qué apartado te sientes más cómodo, en el estudio de grabación, tocando en vivo o en la producción?

Enrico: ¡Oh, qué buena pregunta! -risas-. A mí me vuelve loco el directo, pero me gusta mucho trabajar el sonido en general. Por ejemplo he trabajado también para producciones de televisión. Me encanta el sonido, y el estudio también. Son facetas muy diferentes, pero me gustan todas.

También tengo curiosidad por conocer cuáles son tus referencias musicales en lo que respecta a música electrónica, ¿qué artistas te gustan?

Enrico:Los históricos de la electrónica del pop como Kraftwerk, y otros artistas como los nórdicos Trentemøller, cuyas texturas instrumentales son frías y muy elegantes.

El sencillo Redención me parece un tema fantástico, y el videoclip es un auténtico ejercicio de estilo. ¿Quién esta detrás de la realización?

Asier: La Caña Brothers son nuestros aliados. Tenemos la suerte de trabajar desde hace tiempo con Alfonso Cortés-Cavanillas. Yo he hecho dos películas con él: Los días no vividos y Sordo. Él y su equipo estuvieron muy cerca de todo el proceso de El interprete, y cuando estuvimos hablando de cómo queríamos que fueran los videoclips teníamos claro que ellos serían los encargados de realizarlos.

A colación de la letra de la canción Lord Byron en la que se establece esa dicotomía de 'No voy a perder el tiempo/Quiero perder el tiempo', me gustaría saber si sois dueños de vuestro tiempo tanto como os gustaría.

Asier: -Risas- ¿Qué le decimos, Enrico? A mí me faltan horas al día. Estamos sacando esto nosotros, no tenemos una casa discográfica detrás. El tiempo es una cosa que siempre me ha obsesionado bastante, no tanto porque se acaba, sino por la necesidad de vivirlo como si fuera el último segundo. Esto también crea cierto estrés. Esa parte de la canción viene a decir que voy a dejar de perder el tiempo pensando que pierdo el tiempo. Al fin y al cabo voy a perderlo de verdad porque estoy vivo. Es una especie de flash para que uno piense 'Dios, qué idiota'.

Malenka es un tema que me despierta mucha curiosidad; me trae a la memoria el coro de voces en uno de los temas instrumentales del disco Low de Bowie. ¿Cómo surge la idea de su composición?

Asier: Malenka es un tema popular. Yo lo conocí cuando estudié teatro hace muchos años. Se trata de una canción antigua que está cantada en una lengua muerta. La historia dice que cuando ocurría una hecho especial se anunciaba de una aldea a otra por medio de las armonías de esta canción. Al final el canto se escuchaba en el valle entero, y así todos quedaban informados. Tenía muchas ganas de hacer algo con esta canción porque me ha acompañado toda la vida. Una canción de tradición popular que me ha servido para calentar la voz y ensayar antes de los conciertos.

Enrico: En ella usamos un Taus, un instrumento parecido al sitar, de aspecto étnico, que se toca como un violonchelo.

¿Cuándo iniciasteis Mastodonte teníais pensado abarcar tantos estilos musicales o fue surgiendo a medida que el proyecto iba creciendo?

Enrico: En realidad a nosotros nos gusta mucha música de diferentes estilos. Al final, la letra y la emoción de la canción es la que manda.

Asier: No pensamos demasiado en este sentido. Nos dejamos llevar por lo que nos pone la piel de gallina. No intentamos aparentar, ni ser nada en concreto.

Son Aoujil

Además de Dolor y Gloria de Pedro Almodóvar, donde compartes cartel con Antonio Banderas y Penélope Cruz, también tienes otra película por estrenar del mencionado anteriormente Cortés-Cavanillas. ¿Te resultó muy duro el rodaje de Sordo?

Asier: Me puse enfermo, estuve dos semanas con cuarenta de fiebre y adelgacé quince kilos. Quería hacerlo muy bien y rendir homenaje a muchas cosas con esta película.
Sufres mucho más en el proceso de preparación del personaje que luego actuando en cámara. Al hacerla lo que sufres es físicamente por la acción. No tengo problema en destrozarme físicamente, lo prefiero antes de hacerlo emocionalmente. Estoy muy satisfecho de lo que hemos conseguido todos los compañeros de rodaje en Sordo. Ando como loco por el estreno.

Ya has trabajado con Julio Médem, y ahora en tu camino profesional ha aparecido Pedro Almodóvar. Imagino que durante el rodaje de Dolor y Gloria también andarías hecho un mar de nervios, y con mucha presión por estar a la altura.

Asier: Sucedió igual que en otros rodajes. Lo pasé peor en el proceso creativo, pero luego surgió algo maravilloso; la verdad que ha sido un rodaje balsámico, muy fácil, lleno de amor y conexión. Pedro es un genio. Yo le admiro profundamente. Hago lo que él me diga, aunque no le entienda al principio. Disfruté muchísimo.

Tu personaje en Velvette ha dado mucha visibilidad nacional e internacional, al encontrarse la serie expuesta en plataformas digitales. ¿Quieres llegar con tu trabajo al mayor número de personas posibles o realmente te da igual el grado de fama?

Asier: Yo quiero llegar al mayor número de personas posibles, pero no por fama, sino porque lo que uno hace tiene que ser para el otro. Hay algo mucho más grande que uno mismo, que es aquello que haces. Yo he dejado hibernando mi parte como actor en este momento porque ahora mismo estoy dedicado de pleno a Mastodonte. Toda mi energía está puesta con Enrico en dar de mamar al Mastodonte. Es el proyecto que me apetece porque me libera muchísimo y es lo que llevo intentando hacer toda mi vida.

Tengo una última pregunta para los dos. ¿Qué haces tú por los demás?

Enrico: Yo intento ser observador, mirar con atención y que estén bien todas las personas de mi alrededor.

Asier: Mi trabajo. Mi trabajo lo hago para los demás. Soy un iniciador, el que aprieta el gatillo para que otros descubran algo o cambien su forma de ver las cosas. Hay que ser generoso en lo que haces: esto es para ti y ahora gestiónalo como tú quieras.

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