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24/04/2014 07:06 CEST | Actualizado 23/06/2014 11:12 CEST

La investidura del presidente de la Comisión

Afirmar que de las elecciones europeas son relevantes para escoger al presidente de la Comisión como jefe de Gobierno sonaba a algunos como argumento de europeístas impenitentes. A medida que se acerca la cita, se va concretando un itinerario que precisa el Tratado de Lisboa.

Afirmar que de las elecciones europeas son relevantes para escoger al presidente de la Comisión como jefe de Gobierno sonaba a algunos como argumento de europeístas impenitentes.

Sin embargo, a medida que se acerca la cita, se va concretando un itinerario que precisa el esquema básico del Tratado de Lisboa. Este establece la elección del presidente de la Comisión por el Parlamento Europeo (PE) a propuesta del Consejo Europeo "en función de los resultados electorales". El método es que el Consejo decida por mayoría cualificada (55% Estados miembros, 15 Estados mínimo y 65 % población ) un candidato que el PE deberá elegir a su vez por mayoría absoluta de 376 miembros.

En el proceso, se están produciendo avances significativos:

• El calendario electoral se ha adelantado a mayo para poder realizar el primer debate de investidura en el Parlamento Europeo en julio.

• Los partidos europeos presentan candidatos cabezas de lista con programas concretos y están celebrando debates.

• El Consejo Europeo ha fijado una cena el martes 27, dos días después de la elección para valorar el resultado y negociar la propuesta de candidato.

• Los tres grupos más importantes del PE -populares, socialistas y liberales- han acordado almorzar ese mismo día y hecho una declaración común, en la que se comprometen a que:

- El presidente de la Comisión sea uno de sus cabezas de lista.

- El partido que llegue en cabeza sea el primero que intente formar una mayoría en el Parlamento.

- Cuando uno de los candidatos logre formar una mayoría parlamentaria, los grupos contactarán con el Consejo para hacer una propuesta conjunta.

Se puede ironizar sobre la importancia de la gastronomía en la política europea pero el hecho relevante es que el resultado electoral será central. Por ello, es de la mayor importancia la publicidad y transparencia de su voto y sus motivos por parte de todos los interlocutores -Gobiernos miembros del Consejo y partidos políticos europeos-, más aún porque el mapa político hace impensable la mayoría absoluta de una sola fuerza política.

Igualmente, el programa de investidura deberá ser explícito y público con compromisos que tengan en consideración dos elementos: el Marco Financiero 2014-20 y el los objetivos del Horizonte 2020. En la negociación del primero, el PE consiguió su posible revisión después de las elecciones, en el caso del segundo, sus objetivos de cara al empleo, la investigación, la formación, el medio ambiente, la lucha contra la pobreza son aún más ambiciosos que cuando se formularon antes de la crisis.

Esta información puede ser relevante para que la ciudadanía decida si va a votar y a quién el 25 de mayo. Seguramente, más que hablar de populismo y abstención como si fueran las únicas actitudes posibles en relación con Europa.

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