POLÍTICA
15/01/2020 21:21 CET

Anatomía de un Gobierno

Lo que hay detrás de la nueva estructura y de los nombramientos de los 'números dos' ministeriales.

EFE
Banco azul en el Congreso

Un Gobierno activo, ejecutivo, que se ponga manos a la obra y que no pierda el tiempo. Objetivo: intentar durar 1.400 días. Este fue el mensaje que trasladó Pedro Sánchez a sus ministros en la primera reunión que tuvieron en La Moncloa. Y eso se debe articular ahora en el día, con una nueva estructura y cerrando los equipos que tendrá cada uno.

Tras los fuegos artificiales y el goteo de nombres de ministros, ahora todos miran con lupa y luchan internamente por la estructura de este nuevo Ejecutivo. El poder no lo da una foto, sino las competencias que uno tiene y el margen de maniobra. Y todos van cerrando sus equipos, con secretarios de Estado y asesores, que llevarán el día a día y cuyo papel en las sombras y moquetas ministeriales será clave.

En esta anatomía del nuevo Gobierno, el primero de coalición tras la II República, han trabajado durante semanas de manera discreta dos personas de máxima confianza de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias: el secretario general de Presidencia, Félix Bolaños, y la hasta ahora portavoz adjunta en el Congreso de UP, Ione Belarra. Carpetas, decretos y direcciones generales en movimiento.

La arquitectura final deja un numeroso Gobierno, en el que habrá 22 ministros (cuatro de ellos serán vicepresidentes), lo que supone cinco más que en el anterior Ejecutivo y con un saldo muy a favor del PSOE (17) frente a Unidas Podemos (5). Por debajo, según el decreto publicado por el BOE, habrá 28 secretarías de Estado: que ya están empezando a ser nombrados por los ministros, y también algunos cesados tras ese periodo (de prueba casi) tras la moción de censura. No todo era felicidad interna.

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Calvo, Sánchez e Iglesias

Calvo controlará la poderosa Comisión de subsecretarios

Y varias claves del funcionamiento de este nuevo Gobierno: los Consejos de Ministros pasarán a ser los martes en vez de los habituales viernes. La razón es que sea más operativo, aunque hay voces en el Parlamento de la oposición que se quejan de que esto influirá en la vida de la Cámara (cuyas sesiones son de martes a jueves) y que puede retrasar el control parlamentario sobre lo aprobado. 

Para muchos pueda sonar gris, pero hay un órgano clave en el funcionamiento del Gobierno: la comisión de secretarios de Estado y de subsecretarios. Todas las iniciativas que pasan al Consejo de Ministros son revisadas primero allí, que ahora será los jueves. Y esta institución vital estará controlada por la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, máxima encargada de los asuntos políticos.

Otra de las luchas que siempre se tiene en un Gobierno es el poder del CNI (los servicios secretos del país). Seguirá estando al mando de Margarita Robles, en el Ministerio de Defensa. En la época de Rajoy, por ejemplo, correspondían a la Vicepresidencia de Soraya Sáenz de Santamaría, lo que provocó roces con la titular de Defensa de entonces, María Dolores de Cospedal.

Iván Redondo gana más poder en la sombra en el nuevo Gobierno y controlará la Comunicación

Y hay que mirar bien las competencias también para el equilibrio de poderes, más teniendo en cuenta la entrada de todo un animal político como Pablo Iglesias. Para contrarrestar al ‘morado’, Sánchez ha creado una Vicepresidencia cuarta de Transición Ecológica con Teresa Ribera, porque así suaviza que el líder de UP tiene competencias sobre la Agenda 2030 de la ONU -que incluye luchar contra la crisis climática-. 

En este engranaje del día a día del Gobierno gana (casi todo) el poder Iván Redondo. Pedro Sánchez sigue confiando en su jefe de gabinete y le amplía las competencias. De él dependerán todos los aspectos de Presidencia, desde la Oficina Económica del Presidente hasta las unidades de análisis y el Consejo de Seguridad Nacional. También lo pone al frente de una nueva Oficina de Prospectiva y Estrategia de País a Largo Plazo, como ya existe en EEUU, Francia y Reino Unido.

Y lo más importante: de él pasa a depender ahora la Secretaría de Estado de Comunicación. En el acuerdo que firmaron PSOE y UP para el funcionamiento de la coalición se establece una unidad de comunicación y que todos los ministerios deben informar previamente sobre cualquier anuncio a La Moncloa. Codo con codo seguirá trabajando Félix Bolaños, otro de los pilares para Sánchez.

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Montero, Redondo y Bolaños

¿Quién estará junto a Iglesias? El flamante vicepresidente segundo instalará finalmente su despacho en la sede del Ministerio de Sanidad, frente al Museo del Prado. Hasta allí se lleva como secretarios de Estado a dos personas de máxima confianza en UP: Ione Belarra y Nacho Álvarez. 

Pero además habrá dos piezas clave en el equipo de Iglesias. Por un lado, el exJemad Julio Rodríguez ejercerá como jefe de gabinete del vicepresidente. También estará a su lado, Juanma del Olmo, como director de Estrategia y de Comunicación. Este último es experto en redes sociales y mantiene además buena relación con el monclovita Iván Redondo, con quien diseñó la puesta en escena de pacto.

Iglesias tendrá codo con codo a Julio Rodríguez y Juanma del Olmo

 

En esta nueva etapa precisamente Margarita Robles no ha tardado ni un minuto para empezar la renovación de la cúpula militar -la misma desde la época de Cospedal- y nombrar a un nuevo Jemad: ahora será el general catalán del Ejército del Aire Miguel Ángel Villarroya, que había ejercido hasta el momento director del gabinete técnico de la ministra.

Miguel Ángel Villarrolla

En temas de seguridad han llegado también los cambios en estas primeras horas en el Ministerio del Interior. Poco después del primer Consejo de Ministros, el ministro Fernando Grande-Marlaska ha decidido cambiar a su equipo más cercano y ha cesado a la secretaria de Estado de Seguridad, Ana Botella, y al director de la Guardia Civil, Félix Azón. Por el momento siguen al frente los responsables de la Policía y de Instituciones Penitenciarias. Pasa a ser el nuevo secretario de Estado Rafael Pérez, el juez cordobés que hasta ahora era el jefe de gabinete. 

Robles y Marlaska no han tardado un minuto en cambiar la cúpula militar y puestos sensibles en Interior

En este clima de cambios rápidos se enmarca el movimiento de la vicepresidenta tercera de Asuntos Económicos, Nadia Calviño. Ha nombrado a dos nuevos secretarios de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial (Carme Artigas) y de Telecomunicaciones e Infraestructuras Digitales (Roberto Sánchez), lo que deja fuera del nuevo Gobierno al hasta ahora secretario de Estado de Agenda Digital, Francisco Polo -un fichaje estrella que hizo Pedro Sánchez para su Ejecutiva-. No había nada de sintonía entre Calviño y Polo.

Las miradas sobre el nuevo Gobierno también están puestas en Irene Montero, al frente de Igualdad y el miembro más joven del Ejecutivo. Como mano derecha tendrá en la Secretaría de Estado a Noelia Vera y ha confiado para el día a día como jefa de gabinete en Amanda Meyer, miembro de la dirección de IU y que fue secretaria general de Vivienda de la Junta de Andalucía, entre 2012 y 2015, cuando se hizo la emblemática Ley de Función Social de la Vivienda.

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Irene Montero

Y entre los fichajes más esperados hay que mirar al ministerio de Trabajo, ahora en manos de Yolanda Díaz (Unidas Podemos). Ha escogido a Joaquín Pérez Rey como nuevo secretario de Estado de Trabajo y Economía Social al profesor universitario y director de Departamento de Derecho del Trabajo y y Trabajo Social de la Universidad de Castilla-La Mancha.

No obstante, los nervios siguen a flor de piel en muchos ministerios, en los que todavía no se han confirmado los secretarios de Estado y los posteriores directores generales, además de los asesores. Todos con los móviles encendidos.

El nuevo Gobierno echa a andar. Siempre hay que leer bien las referencias del Consejo de Ministros y los nombramientos del BOE: esos nombres pueden cambiar tu vida.

 

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