POLÍTICA
26/06/2021 10:05 CEST | Actualizado 28/06/2021 11:03 CEST

Por qué Ayuso está tan obsesionada con Telemadrid

La popular defendió la ley que va a dinamitar. La sospecha de que Miguel Ángel Rodríguez está tras el viraje recorre la Asamblea.

Europa Press via Getty Images
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, el pasado 21 de abril, en el debate electoral organizado por Telemadrid.

El PP de Madrid está a punto de ganar una guerra latente desde hace años. El nuevo Ejecutivo de la Puerta del Sol, el de Isabel Díaz Ayuso, ha movido ficha y la Mesa de la Asamblea regional, recién constituida, aprobó este martes la tramitación en lectura única de la propuesta del PP para reformar la Ley de Radio Televisión Madrid.

Si nada se tuerce, en 20 días la nueva ley puede estar lista. Pese a que normalmente julio es inhábil en la Cámara, la Mesa baraja convertir algún jueves en hábil para sacar adelante la norma, según cuenta a este diario una fuente popular en la Asamblea.

La prioridad legislativa de Ayuso en la recta final de la pandemia es cambiar el funcionamiento de un medio de comunicación público; fulminar a su director general, José Pablo López, —en el punto de mira junto al responsable de informativos, Jon Ariztimuño— y liquidar la estructura actual de la cadena.

Ayuso quiere que el mandato del director del ente vuelva a ser de cuatro años, en lugar de los seis actuales. Ese lapso, superior al de un presidente autonómico en ejercicio, intentaba asegurar la independencia del máximo responsable de la cadena al desvincular los tiempos de cada uno.

La intención de Ayuso es clara: cambiar la ley para controlar una cadena que había alcanzado una independencia que molestabaNemesio Rodríguez, presidente de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España.

La ley de Ayuso introduce, además, la figura de un administrador provisional que tomaría las riendas de Telemadrid hasta que los partidos de la Asamblea se pongan de acuerdo para lograr la mayoría de dos tercios que hace falta para elegir al director del ente. Al PP le llueven las críticas de la oposición porque para situar a ese administrador solo haría falta la mayoría absoluta que suma con Vox. 

Es más, ese administrador no tendría límite de mando, lo que permitiría al PP controlar Telemadrid incluso si sale de Sol. Un nuevo Gobierno tendría que seguir haciendo malabarismos para tejer la mayoría de dos tercios que dé la llave de la televisión pública a otro director mientras el administrador del PP continuaría al frente.

El plan de Ayuso para Telemadrid también contempla cambiar a cinco de los nueve miembros del consejo de administración procedentes de la sociedad civil, como las asociaciones profesionales de periodistas, por miembros de los partidos con representación parlamentaria —los otros cuatro ya eran políticos de la Asamblea—.

La Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) ya ha puesto el grito en el cielo: “La intención de Isabel Díaz Ayuso es clara: cambiar la ley para colocar bajo su control político una cadena que había alcanzado un grado de independencia tal que molestaba al Partido Popular. La FAPE rechaza todo intento del Gobierno de Madrid que suponga recortar la independencia de Telemadrid para regresar a los tiempos en los que la manipulación política dominaba en la cadena”, cuenta a este diario el presidente, Nemesio Rodríguez.

Esta nueva ley es todo un jaque a la actual, impulsada en 2017, y que la propia Ayuso defendió cuando era portavoz del PP

La FAPE es dura con el plan del Gobierno regional: “Ayuso nunca ocultó su malestar con la gestión de José Pablo López pese a que su nombramiento fue ratificado también por el PP, junto con PSOE y Ciudadanos (Cs), tras un cambio legislativo impulsado por el propio PP y Cs en 2017 mediante el cual la mayoría de la Cámara debía escoger por consenso a la nueva dirección. López impulsó un modelo de televisión independiente y plural que desde el primer momento Ayuso atacó. Una televisión acrítica con el poder pasa a ser una televisión al servicio del poder”, dice el presidente.

Esta nueva ley es, en efecto, todo un jaque a la actual, aprobada en 2015, y que la propia presidenta defendió con ahínco cuando era portavoz del PP con Cristina Cifuentes en el Gobierno. En 2016, Ayuso dijo que esa era la mejor norma para blindar la televisión pública de injerencias y la vía para despolitizarla. Pero aquel era otro mundo en el que el PP dependía de Ciudadanos, abanderado de la regeneración. Los naranjas ahora no existen y los populares se apoyan en Vox. La extrema derecha, partidaria de liquidar la televisión pública, ya ha advertido a Ayuso de que no cuenten con ellos para “hacer de Telemadrid una televisión partidista”.

El Gobierno regional, sin embargo, niega que quiera “controlar” Telemadrid. El portavoz, Enrique Ossorio, dijo este miércoles que el Ejecutivo autonómico solo busca “mejorar la ley” y que Ayuso, periodista de formación, no quiere que la televisión “esté al servicio del poder”. Aunque la lideresa popular no ha tenido pelos en la lengua a la hora de criticar los enfoques de la cadena para informar de su gestión: “Soy la única presidenta que tiene una televisión que la critica”, lamentó en en una entrevista en El Mundo.

Las quejas de MÁR

Lo cierto es que esta nueva ley está precedida de un mar de quejas airadas del hombre fuerte de Ayuso, Miguel Ángel Rodríguez, por el funcionamiento de Telemadrid. Aunque la tele pública también dio alguna alegría al gurú de Ayuso, como cuando celebró una noticia “positiva” de Telemadrid sobre la gestión del Ayuntamiento con Almeida al frente.

Fuentes de la Asamblea reconocen en privado que tienen la sospecha de que MÁR, como se conoce al estratega jefe de la presidenta, es el autor intelectual del cambio de la ley. La primera mención de Rodríguez en Twitter a Telemadrid tiene diez años. Entonces criticó que TV3, la cadena pública catalana, se quejara por perder su antena en la Comunidad Valenciana. “En Valladolid desapareció Telemadrid y no lloramos”, espetó.

Desde entonces, Rodríguez se ha referido al ente público más de una veintena de veces. La mayoría, ya en 2019, fue para criticar abiertamente el contenido editorial del medio, a su director general, a quien llegó a llamar “tiparraco”, y al director de informativos, Jon Ariztimuño.

Por el momento, la dirección del ente no va a valorar el movimiento del PP. Según una fuente oficial de la cadena, Telemadrid va a esperar a ver cómo se posicionan los partidos para decidir qué pasos dar. Eso sí, quien ya ha protestado con contundencia es el comité de empresa que, en un comunicado, critica el asalto del PP a la televisión pública madrileña: “Estamos totalmente en contra de esta reforma que legislativa que nos retrotrae a tiempos de control político y despilfarro económico. Para el PP de Madrid solo es útil el consenso y la independencia de un medio de comunicación público cuando no tiene la suficiente representación parlamentaria para poder controlarlo a su antojo”.

Sobre Pozuelo de Alarcón, sede de Telemadrid, planea la sombra de un recurso de inconstitucionalidad que estudian presentar los principales grupos de la oposición con Más Madrid y PSOE a la cabeza. “La dirección ha demostrado una firmeza y dignidad que nos ha sorprendido incluso a quienes no la apoyamos en su momento… Pero creo que va a aguantar el tirón. Ahora, vamos a estudiar todos si esto es constitucional. Y no sé si desde la dirección de Telemadrid se va a valorar, pero vería normal que presentaran recurso de inconstitucionalidad”, cuenta Hugo Martínez, portavoz de Más Madrid.

Los socialistas también apuntan a esa posibilidad: “La voluntad es cesar al director general, cosa que es ilegal, porque tiene un mandato de seis años y todavía le quedan dos. Se puede cambiar la ley con vistas a cuando haya que renovar el mandato, pero no se puede quitar el derecho de este señor, que es de seis años, con carácter retroactivo. Eso tiene visos de inconstitucionalidad y lo estamos estudiando”, explica la portavoz socialista Irene Lozano.

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La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, junto al director general de Telemadrid, José Pablo López, durante el debate electoral del 4-M.

Para los dos partidos de izquierda, el PP está obsesionado con Telemadrid. “Es un intento clarísimo de controlar la televisión. Ellos querrían controlar todos los medios pero, por suerte, no lo pueden hacer. Lo más llamativo de esa preocupación por manejarlos se refleja en cosas como contratar una productora privada para que cubra los actos de posesión y del dos de mayo… Y, claro, ahora quieren que esa productora sea Telemadrid”, incide Lozano, quien asegura que su partido es partidario de mantener la actual ley, que suscitó el consenso de la mayoría de la Cámara.

Su colega de Más Madrid da otra vuelta de tuerca: “Una parte obvia del cambio es la propaganda. En la época de Esperanza Aguirre, Telemadrid era propaganda aguirrista. Y ahora será propaganda de Ayuso. Entonces, Telemadrid tenía relativamente poca audiencia y no creo que, como emisora, fuera un medio de propaganda útil”.

El principal partido de la oposición madrileña atisba en el PP un interés superior al de la mera propaganda: “En esa época repartían mucho dinero entre productoras afines y opinadores, con lo que ahí hay un negocio importante. Y Miguel Ángel Rodríguez tiene mucho que ver en esto, porque si lleva a los Alfonso Rojo, los Hermann Tertsch y se les da dinero… Quieren alimentar opinadores afines y productoras. Esta dirección ha sido muy equitativa en los contratos con las productoras y ha generado negocio entre las pequeñas e internalizado programas. Y esto ha sido lo que más nervioso ha puesto al PP. Desde Sol se ha llamado a Telemadrid para decir: ‘tenéis que contratar a este’ y Telemadrid ha dicho que no”.

Salía quien, personalmente, gustaba a la presidentaUna fuente que tuvo peso en Telemadrid en los tiempos de Esperanza Aguirre.

Una fuente que tuvo peso en la cadena en los tiempos de Aguirre en Sol reconoce a este diario el control de los populares en los rostros de los informativos y en la línea editorial: “Salía quien, personalmente, gustaba a la presidenta”. 

Luis Miguel Lombardo, presidente del comité de empresa de Radio Televisión Madrid, apunta directamente a MÁR y reconoce la sospecha instalada en la política madrileña: “Miguel Ángel Rodríguez es el jefe de gabinete y todo parece indicar que es quien marca la línea en esta materia y en otras muchas. No tenemos ninguna certeza, ni nada que lo asegure, pero parece que los argumentos que están dando van en la línea de lo defendido por Rodríguez a lo largo de su etapa anterior a borrarse de las redes”.

Lombardo, quien teme que su cadena regrese al pasado, se despacha contra Rodríguez: “Sabemos que es un enemigo de la televisión pública en particular. Siempre ha estado vinculado a empresas del sector que viven de los servicios externos que puede contratar una tele pública. Y todo parece indicar que lo que se pretende es volver a modelos en los que el control político recae en personas cercanas al Gobierno y en los que el control de los recursos queda repartido en manos de empresas privadasl”. Y zanja: “No sé por qué el PP tiene esta obsesión, pero es lamentable repetir los mismos pasos que se dieron en el pasado”.

Mientras, Telemadrid se ampara en su datos. No solo fue una cadena rentable en 2020 con un superávit de 4,6 millones de euros tras hacer encaje de bolillos con las cuentas. También cerró 2020 con su mejor dato de audiencia en nueve años. 

Según El Español, que cita datos de Kantar facilitados por la consultora Dos30, la televisión autonómica ha pasado del 4,1% de share en 2017 a un 5,5% en lo que va de 2021, es decir, un 25% más. Y lo ha logrado en un contexto adverso para la televisión por la competencia de la televisión de pago y el auge de las plataformas de streaming. Y lo mismo ha ocurrido con los informativos. Todos los Telenoticias de la cadena han crecido a un ritmo del 22,4% de audiencia en 2020. Aunque parece no ser suficiente para Ayuso y su estratega MÁR.

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