INTERNACIONAL
12/05/2021 05:05 CEST

Biden se alía con Uber para incentivar la vacunación en EEUU

Todos los viajes a puntos de vacunación serán gratuitos sin importar dónde viven los usuarios o cuáles son sus circunstancias económicas.

Eduardo Muñoz Álvarez/VIEWpress/Getty Images
Un conductor de Uber conduce por una calle de Nueva York.

El presidente de EEUU, Joe Biden, se ha aliado con las empresas de transporte Lyft y Uber para ofrecer viajes gratis a todos los puntos de vacunación del país hasta el 4 de julio, fecha en la que el Gobierno quiere que el 70% de la población haya recibido al menos un pinchazo.

“Hoy anuncio nuevas medidas para evitar que el transporte sea una barrera. Desde el 24 de mayo al 4 de julio, Lyft y Uber ofrecerán a todo el mundo viajes gratis hacia y desde los puntos de vacunación”, declaró Biden en una reunión virtual con seis gobernadores de estados, tres demócratas y tres republicanos.

De esa forma, en dos semanas los estadounidenses podrán usar las aplicaciones móviles de Lyft y Uber para seleccionar una clínica cercana y trasladarse hasta allí de manera gratuita. Las dos empresas ya estaban ofreciendo sus servicios gratis, pero solo lo hacían en algunos estados. Además, los beneficiarios tenían que justificar que no podían pagar el traslado hasta el punto de vacunación y que su seguro médico no cubría gastos de transporte.

Gracias al acuerdo con la Casa Blanca, ahora todos los viajes a puntos de vacunación serán gratuitos sin importar dónde viven los usuarios o cuáles son sus circunstancias económicas.

Además, el mandatario anunció un acuerdo con farmacias del país para instalar clínicas en las grandes universidades y vacunar a sus alumnos y personal durante este mes y el próximo.

Por último, Biden dijo que otorgará fondos adicionales a los estados para que puedan promover la vacunación con la instalación, por ejemplo, de clínicas temporales en iglesias o lugares de trabajo.

El gobernante no especificó cuál será la cantidad de esa nueva ayuda, que será distribuida a través de la Agencia Federal de Manejo de Emergencias (FEMA, en inglés).

Una nueva estrategia con el foco en la acción local

Estas medidas forman parte de la nueva estrategia de inmunización del Ejecutivo, estructurada en torno a dos puntos clave. El primero es eliminar cualquier obstáculo para la vacunación, como la dificultad de encontrar transporte. Y el segundo es usar figuras de confianza como líderes religiosos, médicos de familia y farmacéuticos para llegar a los escépticos e informales de los beneficios de recibir el pinchazo.

“Hay que hacer correr la voz a nivel local”, señaló Biden a los gobernadores, quienes uno por uno fueron describiendo las iniciativas que han puesto en marcha para vacunar a sus vecinos.

Por ejemplo, la gobernadora de Maine, la demócrata Janet Mills, aprovechó para anunciar que su estado ofrecerá a todo el que se vacune entre este martes y el 31 de mayo un cupón de descuento para ir a pescar o comprar equipo deportivo en la cadena L.L.Bean, con sede en Maine.

Otros estados y empresas privadas han desplegado su creatividad para ofrecer a quienes se vacunen todo tipo de regalos: desde entradas para el béisbol hasta cervezas y donuts.

A pesar de los incentivos, el ritmo de inmunización en EEUU se ha ralentizado en las últimas semanas. Según encuestas de la organización sin ánimo de lucro Kaiser Family Foundation (KFF), un 13% de la población se niega a vacunarse.

Resistencia entre los hombres blancos de zonas rurales

Ese porcentaje es mayor entre los republicanos (20%) y llega hasta el 35% entre los hombres blancos conservadores que viven en zonas rurales, de acuerdo a KFF. Los motivos para esa resistencia son variados y van desde teorías conspiratorias a un principio tan estadounidense como el individualismo, alimentado por el recelo hacia el Gobierno.

Uno de los políticos que encarna ese espíritu de desconfianza es el senador Rand Paul, que se describe como “libertario”, una tendencia política que defiende la libertad del individuo por encima del bien común. Hoy Paul volvió usar un comité del Senado de EEUU para difundir teorías conspirativas sobre la posibilidad de que el virus se originara en un laboratorio en Wuhan (China), una idea con escaso apoyo en la comunidad científica.

“Con todo respeto, lo que usted dice es completamente incorrecto”, tuvo que contestar el principal epidemiólogo del Gobierno, Anthony Fauci, visiblemente frustrado. Paradójicamente, Estados Unidos, el país con más vacunas del mundo, se enfrenta al reto de tener que convencer a su población de los beneficios de ese remedio. Mientras, Biden enfrenta cada vez más presión internacional para compartir sus vacunas con el resto del mundo.