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20/03/2020 20:03 CET | Actualizado 20/03/2020 20:19 CET

Boticaria García: “La situación con el material es crítica. No es alarmismo, es lo que hay”

La falta de guantes y mascarillas en esta epidemia deja a los farmacéuticos expuestos al coronavirus.

Beata Zawrzel/NurPhoto/GettyImages

El teléfono de Marián García, farmacéutica y nutricionista más conocida como Boticaria García, echa humo estos días. Entre directos de Instagram para concienciar sobre el coronavirus y responder a llamadas de periodistas, García casi puede desconectar del sonido del piano que se escucha de fondo porque su hijo está recibiendo clases online estos días.

El nombre de esta divulgadora y profesora de la Universidad Isabel I se hizo viral (una vez más) hace una semana, cuando publicó en sus redes sociales una canción dedicada al Covid-19 interpretada por sí misma: “No eres tú, no eres tú, no eres tú soy yo, yo puedo tener Covid, mejor me quedo en casa y ayudo a frenar la curva”.

Días antes, dedicó otra de sus publicaciones a alabar la labor de sus compañeros farmacéuticos, que con la escasez de material se ven obligados a atender al público sin apenas protección ni ayudas, exponiéndose a posibles contagios.

“Si no hay mascarillas para los hospitales, imagínate para las farmacias”, explica a El HuffPost. “Todo el mundo hace lo que puede, y estamos jugando con los recursos que tenemos, que son muy pocos”, apunta.

Es un colectivo superexpuesto, y que se está partiendo el pecho

Ante la falta de material básico de protección, algunas farmacias han optado por colocar mamparas de metacrilato o cintas de seguridad para señalizar las distancias necesarias para atender de cara al público. “Hay farmacias que están poniendo sillas o incluso pañales absorbentes” para marcar el metro de distancia de seguridad mínimo entre cliente y farmacéutico. 

“Es un colectivo superexpuesto, y que se está partiendo el pecho”, señala García, “sin tener ningún tipo de ayuda”, ya que la escasez de guantes y mascarillas ha hecho que prácticamente todas las existencias vayan destinadas a los hospitales. 

Sin duda, los hospitales son la “primera línea de fuego” -describe García-, pero a las farmacias también acuden enfermos con cuadros leves que, ante el colapso de los centros médicos, recurren a su farmacéutico para aliviar sus síntomas. Y las farmacias no siempre están preparadas para ello. 

Mascarillas reutilizadas y visitas a pacientes con síntomas

“Nosotros desinfectamos los guantes continuamente y nos los volvemos a poner, porque esto va para largo y no vamos a tener”, cuenta Marta, farmacéutica en Madrid. “Estamos reutilizando mascarillas; de hecho, llevo la última que nos queda, así que…”, añade Cristina. 

Juan trabaja en una farmacia en Toledo y ha estado una semana con la misma mascarilla porque “no llegaban más”. Este jueves tuvo que llevar medicamentos a personas con síntomas que no pueden salir de casa, y lo hizo con esa misma mascarilla. “Dejamos el paquete en el felpudo y nos dan el dinero en un sobre”, explica. Este viernes les han llegado nuevas reservas de mascarillas, que en su farmacia venden a 12 euros y los geles desinfectantes a seis, “a precio de coste porque lo consideramos un bien de primera necesidad”. 

“Nosotras desde el jueves estamos algo mejor, hemos puesto una especie de mampara para protegernos y luego guantes, además del gel. Pero, claro, mucho más no se puede. Como sólo teníamos una mascarilla no la hemos utilizado”, explica María, que trabaja en una farmacia en Zaragoza. 

“La situación en cuanto a material es crítica. Y no es alarmismo, es lo que hay”, afirma Marián García. Para ella, “no es cuestión de negligencia, sino de supervivencia”. “Hacen lo que buenamente pueden”, sostiene. “Están expuestos, y lo único que pueden hacer es comprar protección por su cuenta y pedir a la gente que entre de uno en uno”. 

No es cuestión de negligencia, sino de supervivencia. Las farmacias hacen lo que buenamente pueden

“Son unos valientes. Están invirtiendo muchísimos esfuerzos y sufriendo mucha presión psicológica”, asegura García, y alude a situaciones en las que “la gente se pone violenta” o no entiende que debe guardar una distancia mínima de seguridad. 

Las farmacias son esenciales para la comunidad y sus profesionales también tienen que estar protegidos. “Se trata de protegernos y de proteger a la gente, porque el propio farmacéutico puede estar contagiado y transmitir el virus aunque sea asintomático”, recuerda.

Marián García es consciente de que algunas empresas que comercializan todo tipo de equipamiento protector -mascarillas, guantes, gafas, mamparas, geles- “están haciendo su agosto” y han subido exponencialmente sus precios, critica.  

También hay casos que le hacen recuperar la fe en la humanidad, como las firmas que ahora venden sus productos a precio de coste o que han decidido empezar a fabricar material de protección aunque antes no se dedicaran a ellos.

“De momento, el material llega con cuentagotas. Hay países que podrían exportarnos, pero, claro, temen verse en la misma situación que España dentro de un tiempo”, explica García.

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