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23/10/2019 07:28 CEST | Actualizado 23/10/2019 07:28 CEST

Capitales en fuga

La fuga de capitales es un problema de primer orden que afecta al mundo entero, pero Argentina sirve como centro y medida del capitalismo financiero más desbocado

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Las turbulencias económicas vuelven a Argentina, si es que alguna vez se fueron. La fuga de capitales es un problema de primer orden que afecta al mundo entero, pero Argentina sirve como centro y medida del capitalismo financiero más desbocado. Entender los entresijos económicos de Argentina nos lleva a saber más sobre la riqueza oculta de las naciones. La investigadora Magdalena Rua estudia el fenómeno de la fuga de capitales y en esta entrevista nos explica qué hay detrás de la especulación y de los flujos financieros que socavan la soberanía económica de países como Argentina. Con ustedes, Rua hablando sobre estos capitales en fuga:

 

ANDRÉS LOMEÑA: Me gustaría que precisara qué se entiende por fuga de capitales, ya que en nuestro confuso imaginario están tanto los paraísos fiscales como el exilio fiscal de actores como Gérard Depardieu, que cambió su nacionalidad para evitar una subida de impuestos.

MAGDALENA RUA: Considerando los aportes más relevantes acerca del estudio de la fuga de capitales en Argentina (entre ellos, CEFID-AR y FLACSO), podemos decir que se entiende por “fuga de capitales” a la salida de moneda extranjera, tanto lícita como ilícita, de propiedad de residentes locales, que se coloca en inversión directa o de cartera en el exterior, o bien queda por fuera de los registros oficiales, en cajas de seguridad o en hogares (“debajo del colchón”). Se suele adoptar esta definición amplia de la fuga de capitales, en primer lugar, porque es de utilidad estudiar la suma de divisas que queda excluida del circuito financiero local y que impacta sobre la problemática de la restricción externa (la escasez de divisas) que sufre recurrentemente Argentina. En segundo lugar, se adopta esa definición porque nos interesa analizar la transferencia al exterior del excedente generado internamente, con fines de atesoramiento, es decir, todas aquellas salidas de moneda extranjera que no tienen finalidad comercial. 

La evasión y elusión fiscal se encuentran estrechamente vinculadas a la fuga de capitales (en muchos casos, la principal finalidad de la fuga es la evasión y/o elusión), aunque la reducción de los recursos fiscales no es la única consecuencia que provoca este fenómeno en los países periféricos como la Argentina. Además, tiene efectos negativos sobre la inversión, la distribución del ingreso y las dificultades que los países subdesarrollados enfrentan en el sector externo. La fuga de capitales de residentes se ha conformado en uno de los problemas estructurales más relevantes de la Argentina, ya que se ha convertido en el elemento más demandante de moneda extranjera, después de las importaciones.

A.L.: Ha puesto el foco en las llamadas Cuatro Grandes de la auditoría y la planificación impositiva: KPMG, Ernst & Young, Deloitte y PricewaterhouseCoopers (PwC). Cree que a ellas se les aplica el principio too big to jail [empresas demasiado grandes para que sus ejecutivos terminen en prisión]. Aquí generó mucha sorpresa que Netflix pague menos de cuatro mil euros en su primer ejercicio fiscal. ¿Esos grandes grupos conforman la asesoría imprescindible que hay detrás de este tipo de técnicas?

M.R.: Detrás de todo crimen económico existe una asesoría profesional. Obviamente, a mayor sofisticación del crimen económico, mayor será la calidad de la asesoría, que resulta imprescindible para ocultar las maniobras y darles apariencia legal. La fuga de capitales solamente es posible gracias a la existencia de un mercado de servicios offshore que brinda la arquitectura financiera y la organización necesaria para la creación de estructuras jurídicas y esquemas de planificación impositiva que permiten la salida de dichos recursos y su resguardo fuera de su ámbito originario.

En cuanto a las cuatro firmas líderes de auditoría, consultoría e impuestos, todas se han hallado numerosas veces vinculadas a casos de elusión fiscal mediante la utilización de guaridas fiscales. El último caso que tuvo resonancia a nivel internacional fue Lux Leaks, que demostró la participación de las Big Four en tratados secretos entre el Gobierno de Luxemburgo y empresas multinacionales para evadir el pago de impuestos. Sin embargo, las legislaciones son muy permisivas en materia de responsabilidad penal por la facilitación de los delitos económicos y, en la mayoría de los casos, los profesionales intervinientes no son condenados por su participación. En Argentina, por ejemplo, los asesores impositivos y financieros no suelen quedar responsabilizados por su asesoramiento, puesto que no suele mediar ninguna certificación de documentos que los comprometa profesionalmente.

Detrás de todo crimen económico existe una asesoría profesional.

A.L.: ¿Cree que hay connivencia con el poder político o los gobernantes se sienten más bien impotentes ante la sofisticación de la ingeniería fiscal de estas megacorporaciones?

M.R.: Creo que pueden suceder ambas cosas. Las últimas filtraciones globales, como Panamá Papers, Paradise Papers y Bahamas Leaks, demuestran que hay numerosos casos de funcionarios que han sacado provecho de las actuales condiciones de opacidad y secretismo del sistema financiero y tributario internacional. Al mismo tiempo, es importante reconocer que han existido actores gubernamentales que promovieron regulaciones en pos de combatir las guaridas fiscales y la opacidad. El capital se ha globalizado, pudiendo ser transferido a cualquier parte del mundo, mientras que las capacidades regulatorias de los países en desarrollo han quedado limitadas a una jurisdicción geográfica definida. Asimismo, es importante resaltar que los casos de corrupción política representan una pequeña porción de los flujos financieros ilícitos globales. Así lo demuestran las estimaciones de GFI (Global Financial Integrity), que calculan que la mayor parte de los flujos financieros ilícitos se originan en operaciones comerciales, así como una estimación de Raymond Baker del año 2005 que reveló que solamente el 5% de los flujos financieros ilícitos desde los países en desarrollo eran originados en hechos de corrupción política, mientras que el 64% se originaban en operaciones comerciales ilícitas y el 31%, en otras actividades criminales (trata de personas, contrabando de armas, narcotráfico, etc.). 

Quisiera agregar que, en ocasiones, los medios de comunicación hegemónicos utilizan la corrupción política como un fetiche para ocultar la mayor porción del crimen económico organizado que, en efecto, es el crimen corporativo. Esta estrategia es utilizada para tapar el conflicto de poder que subyace a los delitos económicos y para estigmatizar a la política. Sin embargo, es preciso recordar que la única herramienta con la que cuentan los estados para regular la opacidad financiera y tributaria es la política pública en el plano nacional y el impulso de mecanismos de regulación globales en el marco internacional. 

A.L.: En la película La caída del imperio americano, la evasión fiscal se “moraliza” porque el protagonista intenta hacer un “buen uso” de los paraísos fiscales para enmendar los problemas del sistema. Aunque seguramente no fuera la intención del director, esta historia representa una nueva fantasía escapista acerca de cómo se puede domesticar el capitalismo financiero. ¿Por dónde empezaría usted?

M.R.: Para combatir la existencia de guaridas fiscales, las medidas deben orientarse a establecer tasas impositivas sobre las ganancias y sobre el patrimonio, acordadas a nivel global para todos los países como un modo de terminar con la competencia fiscal entre países. Además, es necesario implementar el intercambio automático de información financiera y fiscal entre todos los países del mundo, y, para que ello sea efectivo, además, todos los países deberían mantener registros actualizados de personas jurídicas y de otros instrumentos jurídicos (trusts, fideicomisos, fundaciones, fondos de inversión, etc.), así como de sus beneficiarios finales, de sus cadenas de control, de sus patrimonios y de sus rentas.

Es necesario implementar el intercambio automático de información financiera y fiscal entre todos los países del mundo.

A.L.: ¿Tiene algún feedback de sus libros e informes?

M.R.: No espero una devolución por parte de las empresas. Mis investigaciones no tienen por objeto señalar a una empresa en particular, sino más bien demostrar el componente sistémico de la fuga de capitales, que está asociado a la globalización financiera, a la consolidación del mundo offshore, a la jerarquía del sistema financiero y monetario internacional y a la transnacionalización de los grupos económicos. En este sentido, los bancos internacionales, los grandes estudios contables y los estudios de abogados son parte del actual entramado jurídico del sistema financiero y tributario global que convalida la utilización de guaridas fiscales y de normas laxas que avalan la opacidad y el secreto.

A.L.: Me gustaría saber su opinión sobre un soplón financiero como Bradley Birkenfeld, el autoproclamado banquero de Lucifer. A priori parece un personaje más siniestro que Falciani. ¿Y si, después de todo, no necesitáramos que los whistleblowers sean héroes, sino simples corruptos que colaboren con la justicia?

M.R.: En las actuales condiciones de opacidad y secretismo, en ocasiones, los “denunciantes internos” o “whistleblowers” resultan ser prácticamente la única vía posible para descubrir casos de criminalidad económica organizada y con escala mundial. A su vez, por conocer al sistema “desde adentro”, la información que revelan puede ser de suma utilidad para llevar adelante reformas legislativas. En este sentido, los denunciantes internos cumplen un rol fundamental para el interés público en la lucha contra la evasión fiscal y los delitos corporativos, ya que brindan información estratégica. Por ello, creo que es fundamental diseñar legislaciones que brinden un sistema de protección y de motivación para los alertadores, que preserve la identidad de estas personas, les garantice protección personal y apoyo económico para soportar honorarios de abogados, costos de reubicación, gastos médicos e indemnización por daños, ofrezca un sistema de recompensa que les permita recibir una parte de los fondos recuperados o multas impuestas como resultado de la información brindada, entre otras posibles medidas.

Para combatir la existencia de guaridas fiscales, las medidas deben orientarse a establecer tasas impositivas sobre las ganancias y sobre el patrimonio.

A.L.: En Argentina se ha llegado a prohibir la adquisición de moneda extranjera con fines “no productivos”. Esto me hace plantearme qué se considera productivo o improductivo.

M.R.: La Argentina, así como otros países periféricos, padece recurrentemente la problemática del estrangulamiento del sector externo por escasez de moneda extranjera. Este problema está directamente relacionado con la asimetría del sistema monetario internacional, por la cual los países periféricos no son capaces de emitir moneda de reserva internacional. En este sentido, para estos países, las exportaciones resultan la única fuente genuina de generación de divisas y, en este escenario, una administración rigurosa de la moneda extranjera disponible se vuelve imprescindible para poder utilizarla de un modo estratégico, ya sea para pagos de importaciones de bienes prioritarios, tales como medicamentos o insumos elementales para el desarrollo económico, o para pagos de vencimientos de deuda externa. 

Así, en un escenario de escasez de divisas, la compra de moneda extranjera por parte de residentes para atesoramiento o con fines especulativos no es considerada una prioridad. Durante los últimos años, en Argentina se implementó un modelo económico basado en la valorización financiera y en la especulación, que garantizó un sistema de total apertura cambiaria y desregulación financiera que provocó un enorme déficit por compra de moneda extranjera para atesoramiento del sector privado, el cual fue financiado mediante un fenomenal endeudamiento externo público en moneda extranjera (puesto que la Argentina no contaba con esos recursos). Ello se efectuó, primero, a través de la entrada de capital extranjero especulativo que se colocó en títulos de deuda pública con el objetivo de revalorizarse mediante las altas tasas de interés, y luego, mediante un préstamo del FMI de 57.000 millones de dólares, de los que ya se han desembolsado 44.000 millones de dólares. La formación neta de activos externos del sector privado (personas y empresas) generó un déficit de más de 81.000 millones de dólares y tuvo como contrapartida una exorbitante deuda externa del sector público nominada en moneda extranjera de alrededor de 100.000 millones de dólares. Por ello, hoy resulta fundamental diseñar un esquema cambiario y financiero que permita administrar la moneda extranjera disponible en pos de un modelo de desarrollo económico sustentable.

 

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