"El tipo de vida que tenemos ahora tendrá aspectos que serán incompatibles con el clima"

Entrevista con Francisco J. Doblas-Reyes, uno de los autores del informe del IPCC sobre la crisis climática.
Francisco J. Doblas-Reyes, Investigador del ICREA y director del Departamento de Ciencias de la Tierra del Barcelona Supercomputing Center.
Cortesía de Francisco J. Doblas-Reyes
Francisco J. Doblas-Reyes, Investigador del ICREA y director del Departamento de Ciencias de la Tierra del Barcelona Supercomputing Center.

Una Tierra recalentada 2,7 ºC, subidas alarmantes del nivel del mar y fenómenos naturales cada vez más extremos y frecuentes son los augurios —si no se actúa contra la emisión de gases de efecto invernadero— del último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos para el Cambio Climático (IPCC) publicado este lunes.

Detrás de este importante documento hay tres años de trabajo de cerca de 250 especialistas de todo el mundo. Uno de ellos es el científico español Francisco J. Doblas-Reyes, Investigador del ICREA y director del Departamento de Ciencias de la Tierra del Barcelona Supercomputing Center.

Doblas-Reyes asegura que “no está escrito para asustar”, pero sí para dibujar todos los escenarios posibles y que así los Gobiernos puedan tomar las mejores decisiones, a la vez que defiende que es importante “no culpabilizar al ciudadano”.

El investigador detalla cómo puede ser España dentro de 20 años y tiene malas noticias para quienes ahora mismo se estén quejando por las temperaturas: de seguir así, nos esperan más olas de calor, más extremas y de mayor duración.

Sobre este informe, ¿serviría la analogía de que los humanos estamos haciendo inhabitable nuestra casa?

Más que inhabitable, yo diría que ligeramente incompatible con el tipo de sociedad en el que vivimos en este momento. No es que el planeta vaya a dejar de habitarse, sino que el tipo de vida que tenemos ahora tendrá aspectos que serán incompatibles con el clima que tendremos en el futuro.

Como ejemplo, la elevación del nivel del mar debido a la fusión del hielo en Groenlandia y en la Antártida y al calentamiento del planeta en su conjunto es un proceso que continuará durante siglos y durante milenios. Y esto tiene implicaciones para la dinámica costera, como la Península Ibérica y sus islas, y para la compatibilidad con la ocupación que tenemos de la costa en este momento en nuestro país.

¿Esa sería la principal e inmediata consecuencia para España de ese calentamiento?

No, es una de ellas. Desafortunadamente hay más. El informe recoge, no solo para España sino para toda la cuenca mediterránea, entre otros fenómenos que aumentarán su frecuencia y su intensidad, la ocurrencia de sequías, de olas de calor —en verano e incluso en periodos de primavera y otoño—, el mayor riesgo de grandes incendios y, como en el resto del planeta, la posibilidad de que ocurran fenómenos extremos que no tienen precedentes en la historia del ser humano.

Menciona esas olas de calor, justo estamos inmersos en una. ¿Es a lo que nos vamos a tener que acostumbrar, a que haya cada vez más y más extremas?

Primero que haya más, segundo que sean más extremas y tercero, que sean de mayor duración que las que solemos tener. Hay que tener en cuenta que el cambio climático ya está afectando a todas las regiones del planeta, entre ellas la mediterránea, y en cierto modo una parte de lo que observamos respecto a las olas de calor y sequías en la Península Ibérica se debe al efecto del cambio climático global.

“Este informe es el más detallado y completo que se ha escrito hasta el momento”

¿Qué panorama dibuja usted para España en dos décadas?

En aproximadamente un par de décadas lo que se recoge en el informe es que haya una probabilidad alta de que se alcance un calentamiento global de 1,5ºC respecto a los niveles preindustriales (entre 1850 y 1900). Lo que se ha observado es que ahora estamos en un nivel de calentamiento de 1,1ºC, con lo cual si en los próximos años alcanzamos el nivel de 1,5 grados los fenómenos que he mencionado anteriormente se producirán con una mayor frecuencia e intensidad. Es aplicable tanto a olas de calor, a sequías con impacto en la agricultura o fenómenos de precipitación muy intensa.

Usted ha afirmado que el Mediterráneo es un punto caliente, ¿por qué esto es así?

Porque es una de las zonas del planeta que se calientan más rápido que el resto. Hay un calentamiento de 1,1ºC a escala del planeta pero hay zonas que se calientan más. Fundamentalmente están sobre los continentes —los continentes siempre se calientan más que los océanos— o en el Ártico. El Ártico es la zona en la que el calentamiento se manifiesta de manera más rápida y más intensa, pero a continuación hay otras como el Mediterráneo en las que es superior a la media, y por eso son puntos calientes.

La medida más urgente es poner freno a la emisión de gases de efecto invernadero pero ¿esto es algo solo en manos de los Gobiernos? ¿Hasta qué punto es decisiva la acción individual?

Es una decisión política con sus consecuencias sociales. Nosotros nos centramos en los aspectos científicos y una síntesis del conocimiento sobre cuáles son las causas del cambio climático y sus efectos sobre el mundo físico. Lo que sí hemos hecho ha sido considerar distintos escenarios de emisiones de gases de origen humano de efecto invernadero que permiten ilustrar cuáles son los impactos asociados a niveles de calentamiento.

Lo que hemos hecho ha sido cuantificar cuáles son los impactos que pueden tener los calentamientos a final de siglo de 1,5 grados, 2 grados, 4 grados o incluso superiores. Esta es la información que ponemos a disposición de los políticos y son los Gobiernos los que tienen que negociar con sus poblaciones para poder llegar a medidas que sean aceptables por estas sociedades.

“El problema es global y requiere el acuerdo entre todos los países del mundo”

En cualquier caso, el problema es global y requiere no solo la acción de un país o de ciudadanos individuales, sino el acuerdo entre todos los países del mundo.

Mencionabas al ciudadano y quería hacer un apunte. Creo que es muy importante también no culpabilizar al ciudadano en el sentido de que hace todo lo que puede con la información que tiene disponible. El informe no se dirige a la ciudadanía de a pie, tiene un montón de información disponible para que las conclusiones sean comprensibles por parte de la sociedad, pero se dirige sobre todo a los Gobiernos, que son los que tienen que tomar las decisiones. Los ciudadanos se adaptarán y tendrán que trabajar con sus Gobiernos para no sentirse culpables y buscar soluciones aceptables.

La activista Greta Thunberg ha dicho que espera que este informe sirva como una llamada de atención, como un despertar. ¿Cree que puede serlo?

La implicación que tenga a nivel social o político la verdad es que se me escapa. Lo que sí que puedo decir es que este informe es el más detallado y completo que se ha escrito hasta el momento; es el sexto de un ciclo que comenzó en 1990 con la publicación del primero. Pensamos que va a cubrir muchas demandas de información por parte de los Gobiernos y esperamos que también despierte un interés por parte de la sociedad. Llega justo además en un momento antes de la cumbre de Glasgow en el que esta información puede utilizarse para las discusiones y las negociaciones que tengan lugar allí. Esperamos que sea útil. Es un trabajo de más de tres años, con casi 250 participantes de todo el mundo, que ha requerido un esfuerzo de coordinación y de trabajo muy intenso.

Quería preguntarle también por el negacionismo climático. ¿Es algo que va en aumento o al contrario? ¿Lo ven como algo peligroso?

La verdad es que no le presto mucha atención. Tengo demasiadas cosas que leer como para seguir los argumentos del negacionismo climático. Es información que gente que cree en ello quiere poner a disposición de la sociedad y, como cualquier otra opinión, me parece respetable. Yo me atengo al conocimiento de la comunidad científica, que está detrás de manera unánime de este informe y la conclusión a la que ha llegado es que, por una parte los cambios que se han observado no tienen precedentes en los últimos miles de años y, por otra parte, la responsabilidad de la actividad humana en el calentamiento y los efectos asociados son indiscutibles.

“Tengo demasiadas cosas que leer como para seguir los argumentos del negacionismo climático”

¿Usted se muestra más pesimista o más optimista respecto a si conseguiremos frenar esta situación?

No sé muy bien qué decirte [se ríe]. Unos días me siento ying y otros días me siento yang. Digamos que el problema es muy muy serio. El informe no se ha escrito para asustar a nadie, intenta ser lo más objetivo posible y ofrecer distintos escenarios y posibilidades que están abiertas en el futuro, de manera que las decisiones que se tomen a nivel global sean con la mejor información posible.

En cierto modo, lo más positivo del mensaje es que incluso aunque nos fijemos un nivel de calentamiento muy exigente a final de siglo, como de 1,5ºC, que es el umbral más bajo que se consideró en el Acuerdo de París, está en nuestra mano alcanzarlo. Cualquier nivel de calentamiento que esté dentro de lo marcado dentro de los acuerdos internacionales requerirá una acción inmediata, rápida, a gran escala y sostenida en la emisión de gases de efecto invernadero de origen humano.