El Concepto Estratégico de Madrid: el día que la OTAN marcó el nuevo rumbo de la seguridad mundial

Los aliados se conjuran contra Rusia: la declaran como su mayor amenaza y se preparan para defenderse de ella y ayudar a Ucrania, su actual víctima.
Los líderes de la OTAN, segundos antes de tomar la foto formal de familia, en la Cumbre de Madrid, en Ifema.
Los líderes de la OTAN, segundos antes de tomar la foto formal de familia, en la Cumbre de Madrid, en Ifema.
Bernat Armangue via AP

Hace cuatro meses apenas, Rusia invadió Ucrania, haciendo añicos las previsiones de la mayoría de analistas pero dando la razón a algunas Inteligencias que lo habían pronosticado y hasta calendarizado. Brutal pero cierto. Los objetivos de la “operación militar especial” de Vladimir Putin eran atemorizar a la OTAN con una jugada a sus mismas puertas, asustar a hipotéticos socios futuros de la Alianza que debían aprender en cabeza ajena y ampliar su poder territorial especialmente en el sur y el este de su vecino, dominando un corredor de Rusia a Crimea, pasando por el Donbás. De eso no hay nada, pero nada, a 29 de junio de 2022, y por lo que ha ocurrido hoy en Madrid se puede barruntar que no habrá tampoco en un corto plazo.

La Cumbre de la OTAN que hoy ha empezado en la capital española ha evidenciado que al presidente ruso le ha salido el tiro por la culata: la Alianza Atlántica está más fuerte y decidida que nunca desde la Guerra Fría y ha apostado por más medios, más efectivos y también por más socios. Crece, en vez de menguar. Se blinda, en vez de disolverse. Sobre el terreno, Moscú gana algunos territorios, es verdad, pero su guerra de 48 horas se cronifica y va para años. Con qué rostro estará Putin viendo los informativos de hoy.

La Alianza Atlántica ha reunido a sus líderes (acompañados de aliados de la Unión Europea, el Indo-Pacífico, el norte de África y Oriente Medio) para dotarse de su hoja de ruta para los próximos 10 años, en la que da la vuelta a la categoría que Rusia tenía hasta ahora y desde 2010, la de socio estratégico. Moscú queda convertido en la “más significativa y directa amenaza a la seguridad de los aliados y a la paz y estabilidad del área euroatlántica”.

Como ha defendido tras la sesión de tarde el secretario general de la Alianza, el noruego Jens Stoltenberg, desde el cuartel general de Bruselas se ha hecho todo lo posible en esta década por mantener esa colaboración con el Kremlin, esa puerta abierta, pero ha sido Rusia “la que no ha cooperado”. La guerra, dice, no sólo empezó en Ucrania el pasado 24 de febrero, sino que llevaba ya an tes ocho años, desde que Rusia invadió Crimea y ayudó a los prorrusos del Donbás a declarar su independencia. “Era imposible continuar con esa colaboración”, con las tensiones creciendo hasta la nueva invasión. Y así estamos, peor que nunca desde la Guerra Fría.

Stoltenberg no quiere hablar de política de bloques, porque dice que en la OTAN deben tener “la mente abierta”, pero ha habido unanimidad en la cumbre al entender que su amenaza es insostenible y requiere de respuestas que, hasta hoy, no estaban en ningún texto de la organización. Ahora sí. En Ifema se ha parido el llamado Concepto Estratégico de Madrid, que es la guía a seguir, en la que se habla de apuestas, medios y plazos. Un concepto estratégico es el documento más importante para la Alianza Atlántica tras su propia acta fundacional (1949) y este en particular se ha ideado con la convicción de encarar la llegada de un nuevo orden mundial, que ya está aquí, que necesita respuestas hoy. Como cuando cayó el Muro de Berlín, repiten los asesores de los Gobiernos en la sala de prensa.

Hoy no se apreciaban signos de “muerte cerebral”, como dijo hace años el francés Emmanuel Macron, sino signos de vida, de acción: ha dibujado qué quiere hacer ante Rusia, lista para la mayor movilización de tropas y rearme de su historia, vieja de 73 años, y ha abierto la puerta a dos nuevos socios, históricamente neutrales como Suecia y Finlandia. Más con más, porque “nos enfrentamos a un cambio radical en nuestro entorno de seguridad”, dice Stoltenberg.

“Los actores autoritarios desafían nuestros intereses, valores y forma de vida democrática. Están invirtiendo en sofisticadas capacidades convencionales, nucleares y de misiles, con poca transparencia o respeto por las normas y compromisos internacionales”, señala el nuevo Concepto Estratégico, literalmente.

Y más: “Aunque la OTAN es una alianza defensiva, nadie debe dudar de nuestra fuerza y determinación para defender cada centímetro del territorio aliado, preservar la soberanía y la integridad territorial de todos los aliados y prevalecer contra cualquier agresor. En un entorno de competencia estratégica, vamos a aumentar nuestra conciencia global y alcance para disuadir, defender, impugnar y negar en todos los dominios y direcciones”. Una demostración de fuerza.

Jens Stoltenberg, Joe Biden y Pedro Sánchez, a su llegada a Ifema.
Jens Stoltenberg, Joe Biden y Pedro Sánchez, a su llegada a Ifema.
Bernat Armangue via AP

Las otras claves del Concepto

La guerra de Rusia en Ucrania ha “hecho añicos” la paz en Europa, dice igualmente el texto común de los Aliados, pero no es el único peligro que detecta. Por primera vez, aparece China entre las alertas rojas. El gigante asiático ha pasado de no aparecer siquiera en el último concepto (el de Lisboa, de 2010) a estar apenas un escalón por debajo de la categoría de peligro de Rusia. Se entiende que Pekín se ha posicionado junto a Moscú, le achacan una falsa neutralidad, cuando tampoco respeta la ampliación de la OTAN, y por eso ha pasado a ser un “desafío” a los “intereses, seguridad y valores” de Occidente.

Bueno, no sólo por eso: su escalada armamentística, el incremento de su capacidad nuclear y las tensiones que está generando en puntos como Taiwán fuerzan a revisar también qué papel puede jugar en el Indo-Pacífico, de ahí que Australia, Nueva Zelanda, Japón y Corea del Sur también hayan estado en este encuentro. “China no es nuestro adversario, pero debemos estar al tanto de los graves retos que representa”, resume Stoltenberg.

España sale bien parada del documento acordado en su capital. Por primera vez, la OTAN muestra su determinación de defender la “integridad territorial de todos los aliados” lo que, según los expertos, servirá de amparo a España en caso de agresión a Ceuta y Melilla. Y por primera vez también se habla expresamente de la región del Sahel, reconocida ahora como zona que “afecta directamente” a la seguridad de la OTAN y de todos sus aliados. España pedía, y así se recoge, que se hable de fuente de “conflicto, fragilidad e inestabilidad” y de terreno fértil para “la proliferación de grupos armados, incluidas organizaciones terroristas”. En esta pelea ha tenido el apoyo de países como Reino Unido y Francia, que EEUU acabó apoyando en la reunión bilateral de Pedro Sánchez y Joe Biden del pasado martes, ya que no es desde luego su zona de mayor preocupación. Estas regiones y su situación, añade el documento, “también dan pie a interferencias desestabilizadoras y coercitivas por parte de competidores estratégicos”.

Esta cumbre, de no ser la de la guerra de Ucrania, estaba llamada a convertirse en un referente para atender nuevos problemas derivados del cambio climático y las guerras híbridas, por ejemplo, así que también ellas quedan reflejadas en el texto, junto al terrorismo, como áreas fundamentales para la seguridad de los aliados en los años por venir.

Arropando a Ucrania

Por la mañana, tras la foto de familia, los aliados celebraron una sesión de trabajo dedicada a la guerra en Ucrania en la que participó por videoconferencia el presidente de ese país, Volodímir Zelenski. Los aliados de elogiaron su “liderazgo” y le prometieron que tendrán con él y su gente un “compromiso inquebrantable”, que durará “el tiempo que sea necesario”. El ucraniano les exigió acciones concretas para que su país no caiga en manos de Rusia, como acabar con “zonas grises” en el este.

La respuesta llegó a las pocas horas y por unanimidad, con los aliados dando luz verde a un paquete integral de asistencia a Kiev que incluye comunicaciones seguras, combustible, suministros médicos y armaduras corporales. También hay equipos para hacer frente a minas y amenazas químicas y biológicas y “cientos de sistemas portátiles antidrones”, con los que se espera superar la obsolescencia del armamento de la URSS que aún forma en gran parte el grueso de los ejércitos ucranianos. El reto es ponerse al nivel OTAN, sin ser de la OTAN, un sueño olvidado por el camino de las trincheras.

El alcalde de Kiev, presente en un foro paralelo, pedía aún más armas, armas por encima de todo. “Espero que todos comprendan que estamos defendiendo valores compartidos, les estamos defendiendo a ustedes”, ha dicho Vitali Klitschkó a los asistentes. En la OTAN asumen que esta guerra va para años, que tienen que estar preparados “a largo plazo”, y eso inquieta a los ucranianos, que son los que pagan con su vida la contienda.

Los medios para actuar

La OTAN ha dejado claro que si quiere defenderse de Rusia es con medios. Empezando por el este de Europa. Allí se ha comprometido a desplegar más fuerzas “robustas” y “listas para el combate”. Ahora mismo hay batallones (de 1.000 a 1.600 efectivos) desplegados en ocho países de la zona, tan cercana a Rusia, y podrían al tamaño de brigadas brigadas (duplicando efectivos), con el apoyo de equipos pesados preposicionales y fuerzas preasignadas a determinados aliados.

La Alianza ha decidido también transformar su Fuerza de Respuesta y ampliar los efectivos que mantiene en alerta y que pueden desplegarse con rapidez de 40.000 a más de 300.000. “Un incremento brutal”, se repetía en intervenciones como las de Annalena Baerbock, la ministra de Exteriores alemana, en conversación con la prensa de su país.

Estados Unidos, cuyo país aporta el grueso del poder militar de la Alianza, dijo antes de empezar las reuniones formales que reforzará de la presencia militar de su país en Europa. “Probaremos que la OTAN es más necesaria ahora que nunca”, señaló. Biden anunció que la presencia militar estadounidense se reforzará en España -con dos nuevos destructores en la base española de Rota-, además de en Polonia, Rumania, los Estados bálticos, el Reino Unido, Alemania e Italia.

Había mucha expectación también por el debate pendiente sobre la necesidad de que cada socio de la OTAN dedique al menos el 2% de su PIB a Defensa, una cifra que sólo nueve países cumple, España sigue en el el 1,03%. En Madrid se ha vuelto a repetir este compromiso, que data de 2014 en realidad y aún incumplido, pero se añade que esa meta “cada vez se ve más” como un punto de partida y no como un fin, en palabras del secretario general. Fuentes presentes en el plenario sostiene que este ha sido, junto con China, el punto más polémico de la mañana.

Presentación del acuerdo entre Turquía, Finlandia y Suecia para desbloquear la entrada de los dos últimos en la OTAN.
Presentación del acuerdo entre Turquía, Finlandia y Suecia para desbloquear la entrada de los dos últimos en la OTAN.
Anadolu Agency via Getty Images

Savia nueva del norte

De Madrid sale la valiosísima invitación de la OTAN a que dos países más se sumen a su club: Finlandia y Suecia. Dos referentes de la neutralidad defensiva que han dado la vuelta a sus políticas -con el aval de sus opiniones públicas- ante el riesgo de que Rusia también vaya a por ellas. Hoy mismo han llegado nuevos mensajes amenazantes desde Moscú para los países nórdicos.

El martes, Turquía retiró su veto a la entrada de ambos estados y este miércoles ha sido el día de conocer los detalles del desatasque, los plazos y las condiciones surgidos de negociaciones maratonianas para poder llegar a tiempo. Los protocolos de adhesión de ambos países se firmarán el martes en Bruselas, en el seno del Consejo del Atlántico Norte. El levantamiento del veto a Suecia y Finlandia no ha salido gratis, ya que el Ejecutivo de Recep Tayyip Erdoğan ha anunciado este miércoles que ya ha preparado 33 solicitudes de extradición de personas que considera “terroristas”, a cambio.

“Consideramos la ampliación de la Alianza Atlántica como un factor particularmente desestabilizador a nivel internacional”, ha sido la respuesta de Rusia. Frente a eso, la política de “puertas abiertas” que Stoltenberg ha ratificado.

La OTAN sale de Ifema no sólo con dos miembros más a punto de caramelo, sino con la certeza de que tiene aliados el mundo que están dispuestos a ayudarla en sus retos, sea con Rusia o con China. Sobre los pabellones sobrevolaba la idea de estar en el famoso lado bueno de la historia, en cada alusión a los países de la Unión Europea y, por primera vez, Japón, Australia, Nueva Zelanda y Corea del Sur porque “retos globales” como la seguridad marítima o el cambio climático “exigen soluciones globales”, dijo Stoltenberg en su rueda de prensa.

También se han mantenido contactos con los ministros de Exteriores de Jordania y Mauritania para reafirmar la determinación de la OTAN a “seguir respondiendo a los retos del sur, incluido el Sahel”, asunto que tratarán más en profundidad el jueves. Los aliados acordaron un paquete de desarrollo de capacidades de defensa para Mauritania para ayudarle a afrontar los problemas de seguridad de las fronteras, la migración irregular o el terrorismo, centrando su apoyo en las operaciones especiales, la seguridad marítima y la inteligencia, informa EFE.

“Las guerras son impredecibles”, dice Stoltenberg. Nadie sabe cómo acabará ni la de Ucrania ni las que puedan llegar en el futuro, cercano o lejano. Sin embargo, sostiene que hay una cosa clara: que ante cualquier amenaza, cualquier crisis, conflicto o contienda, la OTAN apostará por defender valores como la soberanía, la territorialidad o la democracia, inmutables. Para eso necesitaba quitarle los viejos ropajes, ponerse los nuevos. Ha sido a fuerza de presión, de dolor, de una guerra en las puertas de Europa, pero lo ha hecho. El texto cuajado hoy en Madrid le da la vuelta a la defensa occidental. Asume que el tiempo es nuevo, pero constata que a la vez hay cosas que no cambian. Y que hay que defender. “Estamos comprometidos”, concluye la Alianza.

Jens Stoltenberg, Joe Biden y Pedro Sánchez.

Los líderes de la OTAN llegan a la Cumbre de Madrid