Prohibirla no sirve de nada: ¿cómo hablar de ‘El juego del calamar’ con tus hijos?

Aunque prohíbas a tus hijos ver la serie, quizás sea imposible evitarla, ya que TikTok y otras redes sociales están repletas de fragmentos y recreaciones.
Netflix

Aunque no la hayas visto, probablemente sí hayas oído hablar de ella. La serie ultraviolenta El juego del calamar ha batido, según Netflix, un récord en su plataforma de streaming. Ya se ha visto en más de 111 millones de hogares, por lo que es muy probable que muchos espectadores sean niños. De hecho, el fenómeno ya ha llegado al patio de recreo de los colegios.

“Esta serie puede inspirar imitaciones en el patio de las escuelas”, ha avisado el Ministro de Educación de Francia. “A estas alturas, el fenómeno no se ha extendido demasiado, pero existe, así que estaremos muy atentos”.

Pero no solo está sucediendo fuera de España, sino que cada vez está más presente en nuestras fronteras.

Estar atentos es la actitud que deberían adoptar los padres, confirma Catherine Verdier, psicoterapeuta y analista especializada en niños y adolescentes.

Motivos para ver El juego del calamar con tus hijos

Netflix desaconseja la serie a los menores de 16 años. Para esta especialista, “es absolutamente necesario el permiso de los padres”. Y, si hace falta, “deben ver la serie juntos”. Hay que facilitar el diálogo e incluso prepararlo de antemano. “Puede ser una opción interesante ver por tu cuenta cada episodio antes que tus hijos y así prepararlos para lo que van a ver”, aconseja Verdier.

Aunque prohíbas a tus hijos ver la serie, quizás sea imposible evitarla, ya que TikTok y otras redes sociales están repletas de fragmentos y recreaciones. “Si sucede, hay que hablarlo en casa”, sostiene la psicoterapeuta. “Diles a tus hijos que, si se encuentran con fragmentos de episodios que no querían ver, deben acudir a ti para hablar sobre ello”.

“La violencia genera violencia”, prosigue Catherine Verdier, que recuerda, sin embargo, que no todos los jóvenes son igual de susceptibles a la imitación. “Hay videojuegos de simulación que les permiten liberar esa violencia que a veces les cuesta procesar y mantener a raya”. ¿Debemos preocuparnos por esto? “Sí, si la imitación y las demás señales de alerta persisten en el tiempo”, sostiene.

Hay que prestar especial atención a los niños hipersensibles

Verdier advierte que hay que tener especial cuidado con los niños hipersensibles porque, para ellos, “a veces hay poca diferencia entre presenciar lo que ven en una serie y ser víctimas de esta violencia”. En el caso de niños sin esta hipersensibilidad, esa violencia “se queda en la pantalla y son capaces de imitar los juegos sin hacer daño a nadie”.

A Verdier, sus pacientes más jóvenes ya le han preguntado sobre El juego del calamar, que considera un “fenómeno emergente que aún no entendemos bien” y que podría estar vinculado con la problemática del acoso. “Cuando terminamos una serie, Netflix nos recomienda otras series similares, que a fin de cuentas son más historias en las que al final solo puede quedar uno”.

Este artículo fue publicado originalmente en el ‘HuffPost’ Francia y ha sido traducido del francés por Daniel Templeman Sauco.