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08/06/2021 11:46 CEST | Actualizado 08/06/2021 11:52 CEST

El último peldaño de la desescalada: ¿cómo será el ocio nocturno?

En plena polémica por las restricciones, el sector presenta alternativas para salvar dos meses cruciales, con la vista puesta también en el futuro.

PAU BARRENA / AFP / Getty Images
Jóvenes en una terraza de Sitges, Barcelona

Cuando la mayor parte de sectores ya están sumergidos en pleno proceso de desescalada, uno de ellos ha vuelto a ponerse en pie de guerra ante las nuevas restricciones impuestas por el Gobierno para controlar la pandemia. El ocio nocturno veía en el verano la luz al final del túnel, pero el Ministerio de Sanidad ha optado por establecer una regulación estatal con la que armonizar los horarios de apertura según el nivel de riesgo por la covid.

En algunas comunidades llevan más de diez meses con el cartel de cerrado colgado en la puerta, pero la realidad es que se trata de una de las actividades económicas que más se ha visto afectada desde el inicio de la crisis sanitaria. Un estudio realizado por la Federación Nacional de Empresarios de Ocio y Espectáculos (España de Noche) recoge que sólo el primer año de la pandemia se han perdido 2.580 millones de euros.

La Comunidad de Madrid ha recurrido el plan del Ejecutivo a la Audiencia Nacional -y esta le ha dado la razón suspendiendo las medidas-, mientras que la Xunta de Galicia incluso estaba dispuesta a llevarlo al Tribunal Constitucional. La reacción del Gobierno ha sido retirarlo y volver a las negociaciones. No obstante, ¿qué dicen los empresarios afectados? ¿Tienen alternativas y propuestas para mantener abiertos o en su caso reabrir los locales y discotecas? La respuesta es sí, e incluso miran más allá del verano. Ya tienen la vista puesta en cómo será el futuro del ocio nocturno.

Los dos futuros del ocio nocturno

Podría decirse que cuando se piensa en el futuro del ocio nocturno hay que establecer un futuro inmediato, los próximo meses del verano, y uno más lejano, a alcanzar con el avance del proceso de vacunación. El portavoz de España de Noche, Vicente Pizcueta, critica que es “sorprendente” que haya decaído el estado de alarma sin ningún tipo de planificación y un mes después sí se fijen pautas para el ocio nocturno.

″¿Y los abrazos y los besos, y los porros y las botellas que se comparten en la vía pública, eso no contagia?”, se pregunta Pizcueta, tachando de “temeridad” las escenas de botellones y celebraciones masivas que se repiten cada fin de semana. “Otra vez nos pretenden convertir a nosotros en chivo expiatorio”, lamenta.

Con este escenario, el empresario defiende que es necesario proporcionar una alternativa de ocio y es vital hacerlo aprovechando el momento de descenso de los contagios y antes de la temporada estival, esencial en la facturación. “Quedan dos meses” para alcanzar la inmunidad de grupo, señala, indicando que desde la federación fijan la “recuperación de la normalidad” en el mes de agosto.

Por su parte, el presidente de la Asociación Española de Vacunología, Amós García Rojas, pide prudencia y calma: “Todavía seguimos en pandemia, hay que marcar los tiempos con mucha cautela”. El epidemiólogo tiene claro que el proceso de desescalada del ocio nocturno también debe ser gradual y que no deberíamos marcarnos fechas, sino que debemos atender a horizontes en función de las coberturas vacunales.

Cualquier alternativa que se proponga que vaya en contra de los sanitarios nos hace correr el riesgo de volver al principioAmós García Rojas, presidente de la Asociación Española de Vacunología

“Hagamos un esfuerzo”, reclama el experto, puesto que “cualquier alternativa que se proponga que vaya en contra de los sanitarios nos hace correr el riesgo de volver al principio”.

Para García Rojas, una cobertura del 70% de la población permitiría levantar restricciones al ocio nocturno, así como dar pie a una relajación del uso de la mascarilla en algunas circunstancias. “Con una de un 80% ya le estaríamos complicando mucho la vida al virus”, sentencia.

Europa Press via Getty Images
Un pub de Barcelona, durante una de las pruebas piloto de reapertura en mayo

Certificado covid, pruebas, nuevos horarios y perfiles

El portavoz de España de Noche tiene claro que el ocio nocturno debe seguir abierto y que puede controlarse la situación con las medidas de control existentes y con otras que también consideran que se deberían implantar. Más allá de la mascarilla, la desinfección de manos y superficies, los medidores de CO2 o los códigos QR, Vicente Pizcueta esgrime la posibilidad de utilizar el denominado certificado digital covid para controlar el acceso a locales en determinados momentos. 

“Lo que tenemos que hacer es utilizarlo [el certificado], pero eso pasa también por la liberalización de los test en las farmacias”, detalla el empresario de una pruebas que cree que serán vitales combinadas con el documento digital, pero no sólo para el ocio nocturno. Rechaza las estigmatizaciones y apunta que el sistema “no vale sólo para la puerta de la discoteca”, sino también para el centro comercial.

Pizcueta propone que durante el tiempo previo a la obtención de la inmunidad aquellos locales donde no se empleasen estos mecanismos de control podrían tener un nivel mayor de restricción sin verse abocados al cierre, “pero eso va a durar dos meses, eso sí, no son dos meses cualquiera”. 

Lo que perdurará en la noche

“El ocio nocturno ya estaba en un intenso proceso de cambio”, destaca Pizcueta, señalando que eso se traducirá en un desplazamiento de los horarios, a una actividad más diurna y con una media de edad que no deja de crecer. A su juicio, estos cambios pueden ser una oportunidad, que se abra a la “fusión de cultura, espectáculos y pista de baile” o, por ejemplo, a la proliferación de sesiones matinales. 

El presidente de la Asociación Española de Vacunología sostiene que el lavado frecuente de manos es una rutina mínima que debería perdurar en el futuro del ocio nocturno, pues “tiene un impacto muy importante en las patologías”. 

Pero para García Rojas no sería nada extraño que en el futuro veamos bailando en la pista a la gente con la mascarilla puesta sin que esta sea obligatoria, al igual que en la cultura asiática está extendido su uso en otros espacios por iniciativa propia.

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