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04/06/2019 14:04 CEST

Condenado a 28 años de cárcel el hombre que asesinó a su expareja en presencia de sus hijos pequeños en Olivares (Sevilla)

Por un delito de asesinato con alevosía, con las agravantes de parentesco y de género, 3 años por un delito de maltrato habitual y 6 años de libertad vigilada.

EFE

La Audiencia Provincial de Sevilla ha condenado a 28 años de cárcel al hombre acusado de asesinar a su expareja sentimental en presencia de sus dos hijos, de 5 y 3 años, en la localidad de Olivares en octubre de 2016.

Un jurado popular emitió el pasado 21 de mayo un veredicto de culpabilidad y la Audiencia condena ahora a J.M.R.M. a 25 años de prisión por un delito de asesinato con alevosía, con las agravantes de parentesco y de género, 3 años por un delito de maltrato habitual y 6 años de libertad vigilada.

La sentencia, a la que ha tenido acceso Efe, también priva al acusado de la patria potestad respecto a sus hijos, a los que deberá indemnizar con 300.000 euros en total, y le prohíbe aproximarse y comunicarse con ellos durante 26 años.

El juicio quedó visto para sentencia después de que el jurado declarase por unanimidad que el acusado, expolicía en República Dominicana, ejerció violencia física y psíquica en el ámbito familiar y “dio muerte intencionadamente” a la víctima.

Según la sentencia, fechada el 29 de mayo, el acusado “comenzó a controlar, aislar y humillar” a la mujer en su país de origen y, tras emigrar a España en 2012, esa situación “se agravó” hasta el punto de que en febrero de 2016 la amenazó con un arma blanca “porque ella no quería mantener relaciones sexuales”.

“A menudo le controlaba la ropa que se ponía o si se lavaba el pelo y cuando llegaba a casa la hacía desnudarse para ver si traía la ropa interior con flujo”, prosigue la sentencia.

La víctima decidió separarse del acusado y en octubre de 2016 se marchó a otra vivienda en la misma localidad junto a sus hijos para escapar del “clima de terror” que, según el tribunal, había instaurado el acusado.

El crimen ocurrió sobre las 12.30 horas del 16 de octubre de ese año, cuando la víctima se encontraba con sus hijos en una vivienda de Olivares donde cuidaba de un matrimonio de ancianos.

El encausado acudió allí para recoger a sus hijos y, cuando la mujer salió junto a ellos, “de forma sorpresiva y sin que se pudiera defender” la cogió por los pelos y la tiró al suelo, donde “le clavó repetidas veces” un cuchillo que “había cogido previamente con la intención de acabar con su vida”, todo ello mientras los niños “estaban próximos y presenciaban lo que ocurría”.

La víctima “no tuvo posibilidad de defenderse ante lo sorpresivo del ataque y la superioridad física” del condenado, quien tras cometer el crimen “se montó en su vehículo, dio marcha atrás unos metros” y recogió a los niños para luego abandonar el lugar.

La Audiencia impone la pena máxima por asesinato debido a “la ejecución, el hecho de asestarle 12 puñaladas y el grave sufrimiento por el que tuvo que pasar la víctima, que pese a poner los brazos a modo de escudo o defensa no pudo evitar tan fatídico desenlace”, además “delante de los dos hijos comunes, de apenas 5 y 3 años”.

La Audiencia, asimismo, acuerda la privación de la patria potestad del condenado porque “no tuvo escrúpulo alguno” en ejecutar esos “execrables hechos” delante de sus hijos, “que vieron a escasa distancia cómo su padre asestaba hasta 12 puñaladas a su madre”.

La sentencia no es firme y contra ella cabe recurso de apelación ante la Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA). 

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