POLÍTICA
22/04/2019 07:42 CEST

Debates 'deluxe'

Los españoles verán dos debates en televisión con los cuatro grandes candidatos dos noches seguidas: todo puede pasar.

TVE

Danger, danger, high voltage! Los partidos diseñan milimétricamente sus campañas, encargan trackings diarios, calculan los votos que se juegan en cada provincia, tienen programas con los resultados de las elecciones anteriores por barrios… pero luego los planes se desbaratan y todo puede pasar en estos quince días.

Y lo que ninguno tenía en mente (y menos el PSOE) es que de repente habría dos debates electorales (en RTVE y Atresmedia), con una diferencia de 24 horas, al arranque de la última (y decisiva) campaña electoral del 28-A. Y en los que más tiene que perder precisamente y en teoría el candidato que se está arriesgando menos: Pedro Sánchez. Con 40% de indecisos todavía de fondo, lo que obsesiona en los cuarteles generales.

Llegan dos noches, prepárense, para roces, insultos, caretos, broncas, alusiones. Esta campaña no es precisamente un Saber y ganar, tiene más de Gran Hermano y de Sálvame Deluxe. Ya vendrá First Dates a partir de la medianoche.

Después de miles de kilómetros a sus espaldas y sin el ‘respeto’ de Semana Santa, se verán las caras este lunes los cuatro grandes aspirantes en el Estudio A1 de Prado del Rey bajo la batuta de Xabier Fortes: Pedro Sánchez (PSOE), Albert Rivera (Ciudadanos), Pablo Iglesias (Unidas Podemos) y Pablo Casado (PP). Y lo hacen después de unos días de espectáculo organizativo que ha tirado la campaña de propuestas por el precipicio. Los estrategas en las sombras no han movido los hilos con la finezza que se les atribuye en las leyendas de la Villa y Corte.

Sánchez es el que tiene más que perder con dos debates y sin Vox

La situación a la que se llega precisamente es la que estaba evitando el presidente del Gobierno. En Ferraz querían solo un debate, y en el que estuviera Vox. Era el formato que pensaban que más les beneficiaba: sacaban a relucir el fantasma de las tres derechas de Colón, podían desembocar en una guerra por ser el más extremo, fotografiaba a Casado y Rivera junto a Abascal y les dejaban a los socialistas con todo el centro para ellos. Además, se evitaba un ‘cara a cara’ con Casado, se esfuma la idea de situarlo como la alternativa a Sánchez y se borraba ese arma de voto útil en el PP. Juntos y revueltos, era la idea del PSOE.

Sánchez tenía la sartén por el mango, pero las cosas se lían en un minuto, Y ahí estaba el señor Puigdemont con su recurso ante la Junta Electoral, simpre cambiando el guión. La placidez de la primera semana se convirtió en nervios y en críticas internas por cómo se habían manejado los tiempos y la imagen incluso de desprecio a los rivales.

REUTERS

 

El debate a cuatro es más complicado para Sánchez y ya se prevé que estas dos noches se repita lo mismo que en el de ‘a seis’ de la semana pasada: PP y Cs irán de la mano despiadadamente contra el PSOE. Echar a Sánchez, es igual que una emergencia nacional. Y sin tener al malo del grupo, Abascal, a su lado. Mejor que esté escondido y luego dé sus votos en la investidura.

En Vox han hecho el teatro, el establishment contra ellos, la malvada JEC echándolos del ruedo televisivo, el voto del enfado y de la indignación. Pero les ha venido que ni pintado, hasta se les ha escapado en algún whatsapp mal enviado. Abascal se ahorra meter la pata, cada día se esconde más de los medios y encima puede venderse como la gran víctima del sistema.

Los cuatro desembarcan esta noche en el estudio de TVE con una cosa clara: en España no se ganan los debates, sino que se pierden. No se juzgará por lo bien dialécticamente que esté uno de los candidatos… aquí, como costumbre nacional, se buscará al perdedor que más haya metido la pata.

En España no se ganan los debates, sino que se pierden por los errores

Lo que sí parece evidente es que no va a ser un debate de ironías y formas florentinas envenenadas. Se avecinan cañonazos. Casado no está para demostrar dotes metafóricos, llega bastante tocado, con el terror demoscópico de menos de los cien diputados y con Vox en el cogote. Además, él mismo se vanagloria de ser directo, de no tener complejos, de decir en la cara cómo traiciona Sánchez a España. Está en el momento de demostrar a los suyos que no es la derechita cobarde. Él no de es de Rajoy, es hijo político de Aguirre y Aznar.

Y Rivera no se puede quedar a la zaga en esta campaña ruda, brusca, caldeada hacia la derecha más derecha. El aspirante naranja, además, siempre ha presumido y ha vendido ante los periodistas y España entera de que es aquel joven que ganaba las ligas de debate universitarias. Todo ello en este clima de su estrategia basada en las críticas al presidente. Aquellos tiempos de pactos de El abrazo parecen hoy una noticia de El Mundo Today. Una relación que se rompió duramente y personalmente desde que sacara el candidato de Cs el tema de la tesis en el Congreso.

GTRES

Lo que está por ver es el grado de ‘machaque’ al que quieren someter PP y Cs al presidente durante estos dos debates -de ida y vuelta- en la cadena pública y en Atresmedia. A veces pasarse de frenada puede llevar a convertir en mártir al rival. Y en España somos también de glorificar al que va de víctima.

¿Hasta qué punto podrán golpear Casado y Rivera a Sánchez y no convertirlo en víctima?

Y por allí pasa también Pablo Iglesias. El que iba a asaltar los cielos y que ponía nerviosos a todos en los programas televisivos tendrá también el gran dilema de si alinearse con Rivera y Casado para tumbar a Sánchez o buscar su propio hueco y hacer que sea un debate de bloques. La fuga de votos de Podemos al PSOE se prevé como una catarata, y está intentando volver a esas esencias de enfrentarse al poder. El hombre al que se intentaron cargar las cloacas. El problema es que los suyos se vayan más con Sánchez si se interpreta como una ‘pinza’ al estilo de Julio Anguita con José María Aznar. El mensaje a vender: solo el PSOE hará cosas de izquierdas si están los morados en el Gobierno.

En este gran espectáculo-show de los debates también han sido protagonistas las propias cadenas y periodistas. Con una Atresmedia furiosa al ver escapar su gran programa y con algunos de sus periodistas criticando duramente a sus compañeros de RTVE -casa de la que salieron precisamente algunos de ellos y que les dio su primera gran oportunidad-. Y una cadena pública cuyo órdago salía al final bien, pero que actuaba en último momento al son de Moncloa. Sus propios periodistas tuvieron que levantarse precisamente para salvar su imagen de independencia.

¿Qué menú hay esta noche? Prepárense para estar en el sofá a las diez de la noche como muy tarde. Arranca con una intervención inicial de los candidatos en este orden: Albert Rivera, Pablo Iglesias, Pedro Sánchez y Pablo Casado. Luego se debatirá durante dos horas con la excusa de cuatro grandes bloques: economía y empleo, política social, política territorial y posibles pactos. Para rematar tocará el ‘minuto de oro’ en este orden: Casado, Iglesias, Rivera y Sánchez.

Lunes y martes finales de campaña. En 24 horas veremos debatir dos veces a los candidatos. El debate en España a día de hoy es un deportes de (alto) riesgo. Y como el puenting, nos da miedo a la mayoría, pero no podemos dejar de mirar la pantalla. O como en Sálvame deluxe. O como tirarse desde un helicóptero en Honduras.

 

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