¿Tienen los niños menos probabilidad de contraer el coronavirus?

Es buen momento para recordar que no hay que llevar a los niños al colegio o a la guardería si están enfermos.

Cuando se empezó a decir que el coronavirus iba a llegar y que la única duda era cuándo, lo primero en lo que pensé fue en mis pequeñas fábricas de gérmenes: mis hijos. Uno va a primaria; el otro, a la guardería. Desde septiembre, al menos uno de los dos ha estado con mocos (o peor), de modo que me preocupa lo que podría pasarles si les alcanza el brote.

Si a ti también te preocupa lo que podría pasarles a tus hijos, te interesa leer lo que se sabe hasta el momento y lo que deberían tener en cuenta todos los padres.

No hay pruebas de que los niños sean más susceptibles al virus

Antes de nada, un recordatorio: todavía hay muchas cosas que no sabemos a estas alturas.

“No sabemos por qué parece que no hay niños en las noticias”, reconoce el doctor Aaron Milstone, especialista en epidemiología y pediatría de la Johns Hopkins Medicine. “Las noticias que recibimos están filtradas y solo sabemos lo que nos llega”.

Los niños padecen virus respiratorios a menudo. Los expertos aseguran que no es extraño que un niño sano que va al colegio o a la guardería sufra hasta 10 en una misma estación en parte porque está rodeado de niños y en parte porque a esas edades tienden a ser más despreocupados con medidas higiénicas básicas como no tocar con las manos a los demás o lavárselas. O no estornudar hacia sus amigos. Y, además, su sistema inmunitario aún está desarrollándose.

Sin embargo, ahora mismo, no hay pruebas de que los niños sean más susceptibles que los adultos a contraer este coronavirus, sostienen los CDC (Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos). Esta organización resalta que la mayoría de los casos confirmados en China son de adultos. También es destacable que el mayor estudio existente sobre el brote del COVID-19, que analizó más de 44.000 casos en China, no halló ningún niño menor de 9 años entre los fallecidos.

Hay algunas pruebas de que los niños sufren síntomas más leves

La información que tenemos sobre los niños afectados en China sugiere que los casos confirmados mostraron síntomas relativamente leves: moquita, fiebre, tos y algunos problemas gastrointestinales.

“Aunque han informado de casos con complicaciones graves (síndrome de distrés respiratorio agudo y choque séptico)”, los CDC aseguran que “parecen ser casos poco frecuentes”. Los niños con enfermedades previas parecen tener mayor riesgo de desarrollar síntomas más graves.

Aún no está claro por qué los síntomas de los niños son más leves.

“Los niños tienen la ventaja de que en general están sanos y eso puede que influya en por qué sus síntomas son más leves”, explica el doctor Andrew Janowski, pediatra especializado en enfermedades infecciosas de la Universidad Washington.

Janowski asegura que hay ejemplos de brotes virales en el pasado en los que los niños tendieron a salir mejor parados que los adultos, incluida la pandemia de gripe de 1918. El experto especula que los adultos jóvenes quizás tuvieran respuestas inmunitarias demasiado fuertes y que el sistema inmunitario en desarrollo de los niños, en este caso, les hubiera beneficiado, aunque es prematuro decir que algo parecido esté sucediendo con el COVID-19.

Hay cosas que pueden hacer los padres para prepararse

Para empezar, mantén al día las cartillas de vacunación de tus hijos, porque la gripe común sigue siendo una amenaza mucho mayor para los niños que el coronavirus y porque eso les ayudará a mantenerse sanos en general y eso hará que combatan el COVID-19 si lo contraen.

Es un buen momento para recordar que no hay que llevar a los niños al colegio o a la guardería si están enfermos. Habla con el pediatra si te preocupa algún viaje que tengáis pensado hacer. Si el virus se expande, las “medidas de distanciamiento social” en lugares como colegios, guarderías y otros espacios públicos pueden ser importantes, pero todavía no se ha alcanzado ese punto y es posible que nunca llegue.

Así pues, la mejor receta sigue siendo lavarte las manos y las de tus hijos con frecuencia y durante al menos 20 segundos. Una forma de lograrlo es animar a tus hijos a que canten Cumpleaños feliz dos veces.

Hace poco vi cómo mi hijo pequeño se enzarzaba en lo que solo sé describir como una entusiasta pelea de lametones con uno de sus amigos, así que es difícil impedir que los pequeños hagan circular los gérmenes. Llegados a cierto punto, no hay mucho que se pueda hacer.

“La gente pierde un poco la cabeza intentando controlar todo lo que hacen sus hijos, y eso es imposible”, concluye Milstone.

Este artículo fue publicado originalmente en el ‘HuffPost’ Estados Unidos y ha sido traducido y adaptado del inglés por Daniel Templeman Sauco.

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