'El inocente', un rompecabezas desbordante y desordenado

La serie, protagonizada por Mario Casas, llega a Netflix.
Mario Casas, protagonista de 'El inocente'.
Mario Casas, protagonista de 'El inocente'.

Un puzzle de millones de piezas que ni Dios sabe resolver. Eso es El inocente. La serie de Oriol Paulo está, según ha declarado el propio director en la Cadena SER, “mucho más desordenada que el libro” en el que se basa, la novela homónima del superventas Harlan Coben —que ha colaborado antes en Netflix con No hables con extraños o Bosque adentro—. La ficción de ocho episodios concentrados en una sola temporada llega este viernes 30 de abril a la plataforma.

Quien haya visto Los ojos de Julia, El cuerpo, Contratiempo o Durante la tormenta sabe que a estas alturas Oriol Paulo ya tiene un nombre, en España y en China, donde es una verdadera sensación.

El realizador, que ha hecho su máster en el thriller, cuenta con un elenco que viene sólo a reforzar la historia: Mario Casas —por fin con Goya—, Aura Garrido, Alexandra Jiménez, Juana Acosta y Jose Coronado, entre otros. Esta vez lo de ‘reparto coral’ no es un aderezo.

El inocente cuenta la historia de Mateo, un joven que mata por accidente a otro chico en medio de una pelea en la que se ve involucrado. Nueve años después y tras pasar cuatro en la cárcel, comienza una nueva vida con Olivia, a quien conoció durante un permiso. Todo parece normal, hasta que ella se va de viaje y él empieza a recibir videollamadas inquietantes desde su móvil.

Alexandra Jiménez y Susi Sánchez.
Alexandra Jiménez y Susi Sánchez.

La serie cuenta la historia de Mateo y de muchos más, porque cada capítulo, en principio, se centra de manera especial en un personaje y podría funcionar como una película independiente —hasta que todos, como si fueran piezas, van encajando en el puzzle—.

Sin embargo, aunque parezca que los protagonistas van por libre, nada funcionaría si uno de ellos faltase. Todos están relacionados, de manera desconcertante, y llenos de aristas pensadas para llegar a una vieja conclusión: las apariencias engañan.

El primer capítulo arranca como un vendaval que no deja cerrar la boca. Las historias y los giros aparecen desde el principio, y por mucha atención que se preste… el riesgo de quedarse descolocado sigue ahí. Hay un juego con el espectador más que obvio, porque la intriga, sin tópicos, desborda y va in crescendo.

Las historias se abren, giran y se retuercen cada vez más, y ese desorden del que habla el director está estructurado de pasado a presente, con flashbacks. Pero la clave es sólo una: qué ha ocurrido en los diez años transcurridos desde la pelea de la primera escena hasta el presente. Esa duda se convierte en una obsesión que incluye trampas, momentos impredecibles, crímenes, corrupción y juegos de identidades. Sí, Oriol Paulo ha sido ambicioso.

El inocente habla de “cómo el pasado te estalla en la cara”, explicaba Mario Casas a Europa Press: “Es como un laberinto, quieres saber lo que está pasando y qué esconden los personajes que te están presentando, si realmente son o no inocentes (...) Oriol sabe tocar una serie de teclas que hacen que el público se mantenga en vilo”.

Con tanto embrollo, no extraña que Mario Casas esté deseando cambiar de tercio, como dijo en otra entrevista. “Una comedia loca, una comedia romántica, un drama romántico... Algo con lo que pueda oxigenar un poco, porque es cierto que estos son personajes muy psicológicos y pesa”, pide a gritos. Aunque protagonice la que, en el mes de abril, ya es para Jose Coronado “la mejor serie del año” , según dijo a Europa Press. Esta vez, el ritmo frenético sólo dejará pensar cuando termine: ‘¿Y ahora a qué me engancho?’.

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