El pueblo (Instagram) ha hablado: la vacuna alteró mi menstruación

De comentario a investigación científica: el poder del testimonio personal en redes sociales.
Sangre color menstrual.
Sangre color menstrual.

Uno de los resultados de romper el tabú en torno a la menstruación es abrir espacios donde se pueda hablar abiertamente y con tranquilidad sobre las cosas que le pasan a nuestro ciclo, a nosotras. Porque nos pasan cosas.Y es en estos espacios públicos donde te das cuenta de que no estás sola… y que esos síntomas raros que están afectando a tu dolor menstrual, a tu sangrado o inclusive que te han alterado de forma significativa en estos últimos tres meses tienen algo en común con otras 2.700 mujeres (del estudio): la vacuna de la covid-19.

Esta semana gran parte de la comunidad de Instagram que lucha contra la violencia obstétrica se ha indignado porque el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos asegura que el término violencia obstétrica es ofensivo y no se ajusta a la realidad, resolviendo que en España no existe. Y de repente Instagram se inunda de comentarios con anécdotas donde es evidente que sí que hay violencia obstétrica. Me pregunto si las personas que han declarado esto tienen Instagram o si han utilizado la herramienta alguna vez para hablar de tú a tú con las mujeres que afirman haberla padecido.

Como éste, tantos ejemplos. Nos llaman exageradas porque, total, no hay tanta violencia sexual en la calle o en nuestros trabajos o en nuestro día a día. Pero un post en Instagram sobre este tema se viraliza y es compartido por miles de personas y ahí te das cuenta de las miles de historias que nos pasan y que tienen lugar cada día. A ti, a mí, a mi prima, a mi vecina… a todas.

Instagram es el pueblo. Es nuestra plaza, donde nos juntamos, donde encontramos a nuestra tribu, donde compartimos lo que nos pasa y donde siempre hay alguien dispuesto a escuchar. Y de esa escucha activa pueden salir soluciones.

Desde que abrí en 2016 mi Instagram sobre menstruación sostenible, @ilovecyclo, son miles las mujeres que han compartido sus anécdotas menstruales y cíclicas conmigo, y ha sido comentario a comentario, post a post, story tras story donde juntas hemos ido encontrando otra manera de vivir nuestro ciclo.

Reclamando investigaciones científicas, nuevos productos, nuevas maneras de gestionar el dolor menstrual sin medicamentos, profesionales de la salud actualizadas y abiertas a escuchar de una manera diferente lo que nos pasa… Instagram es el origen del debate, pero somos las usuarias las que recogemos estas vivencias y las transformamos en acciones. En mi caso con una petición al Gobierno para que se incluya la educación menstrual en colegios y en el entorno laboral.

En el caso de la ginecóloga Laura Cámara, logrando que los cientos de comentarios y mensajes sobre trastornos en la menstruación de sus seguidoras (mujeres que entienden la menstruación y el ciclo como un signo de salud) tras la aplicación de la vacuna de la covid-19 se convierta en una investigación científica.

Laura recogió testimonios y los presentó ante la agencia de farmacología para que se incluya en la investigación de los efectos secundarios de la vacuna la sintomatología presentada por miles de mujeres que refieren trastornos en su ciclo menstrual. Porque nuestro ciclo sí importa. Porque no se trata solo de la incomodidad de manchar entre reglas sin saber por qué o de un retraso sin causa aparente de dos meses… se trata de no estar bien, de no estar saludable y de tener una alteración importante en nuestra salud.

Esta cuestión ha revelado de manera explícita cómo se ignora el cuerpo de la mujer y uno de sus signos vitales, el ciclo, a la hora de investigar fármacos. Otra vez.

Gracias a la comunidad de Laura, a su trabajo y, sobre todo, a su determinación por no dejarlo en una mera recogida de comentarios, se ha podido iniciar una investigación al respecto en la Universidad de Granada. Y aquí cabe recordar que esta universidad y su departamento de Ginecología, especialmente, es una de las pioneras en la investigación de la sangre menstrual, siendo para esto indispensable la recogida de ésta con copas menstruales.

Y aquí es donde podemos comprobar que un movimiento que nace de la necesidad de compartir y buscar lugares comunes, rompiendo tabúes que tanta discriminación suponen en nuestro día a día, puede convertirse en un medio para el cambio. Cuando hablamos de las redes sociales debemos recordar siempre que son un medio. Que la culpa no es de la herramienta, es de quienes la usan.

Instagram nos abre las puertas a encontrar nuestro banco de la plaza del pueblo, ese en el que sentarnos con nuestra tribu y compartir lo que nos pasa. Porque no estamos solas. Y en las redes sociales podemos aprender, evolucionar y elevar nuestros problemas a las instituciones oportunas para encontrar soluciones y, realmente, cambiar el mundo.

Si tú también quieres cambiar el mundo, especialmente la parcela sobre la educación menstrual que tan de cerca nos toca a todas nosotras, puedes hacerlo firmando esta petición.

Nos vemos en las redes, #TabooBreaker.

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