El remedio para la incertidumbre

La incertidumbre siempre ha estado ahí a pesar de la ilusión de estar controlándolo todo. La solución se llama confianza en ti mismo.
Una mujer en Barcelona durante la pandemia
Una mujer en Barcelona durante la pandemia

No sabíamos que iba a pasar esto. Algunos sí, vale, pero la inmensa mayoría no.

Y lo que está claro es que no sabemos cómo será la vida a partir de ahora.

Se pueden hacer cálculos, estadísticas y aproximaciones, pero siempre estará presente la variable imprevisible: la del sentir de las personas.

El sentir es el que nos está llevando a los mayores actos de solidaridad que hemos visto hasta ahora y a pifiarla cuando menos conviene.

Y sentir no nos libra de pensar. En esta situación quien más y quien menos se plantea el sentido de su vida y de la vida: nos preguntamos para qué corríamos tanto si el frenazo iba a ser tan brusco, no sabemos si se ha roto el bienestar de tanto usarlo y nos damos cuenta de lo inútil que es buscar permanentemente lo que nos falta afuera cuando lo único que necesitamos en momentos críticos es conectar con lo que tenemos dentro.

Hay muchas preguntas sin respuesta. O será que la respuesta que se necesita oír no es la que se escucha.

Pero si algo podemos tener claro, es que la única respuesta que podemos controlar en esta situación es la que nos damos ante los acontecimientos. El resto de respuestas quizás sean inútiles. Quizás.

La respuesta que tengo preparada para un nuevo imprevisto en el futuro depende de este preciso momento. No depende de lo que alguien me vaya a decir en televisión, depende de lo que estoy decidiendo en este instante, probablemente mientras escucho la televisión.

Ojo, que no digo que nadie se salte las recomendaciones sanitarias.

“Como seres humanos, hemos superado crisis peores que esta y ese aprendizaje está en nosotros.”

Lo que quiero decir es que yo elijo si sigo las recomendaciones con miedo, con rabia, con desconfianza… o si opto por seguirlas desde una posición de equilibrio interno.

Ahora todos nos hemos visto sujetos a nuestra capacidad de estar con nosotros mismos.

No podemos salir a hacer eso que nos desconecta del estrés, y meterse por completo en el trabajo para olvidarse de los problemas con la familia es más difícil para muchas personas. La realidad está más presente hoy de lo que ha estado mucho tiempo antes.

Siempre ha estado presente pero había tantas distracciones que no nos estábamos dando cuenta de los elementos que componen nuestra realidad.

Esto va de ti. Tus hijos te reclaman, tus padres te preocupan o nada de lo anterior, pero ahora más que nunca tu vida depende de ti.

Has aceptado ponerte la mascarilla cuando antes pensabas que los asiáticos eran unos frikis por llevarla a todas horas, has pensado que sería buena idea alquilar el perro a tu vecino y has pataleado al ver las noticias. ¿Y qué ha pasado después?

Que te has vuelto a encontrar frente a tus ganas, frente a tus decisiones.

No sabemos qué pasará en el futuro (nunca lo hemos sabido) pero sí que podemos hacer lo posible por tener la despensa de recursos emocionales llena para no morir de hambre.

Como seres humanos, hemos superado crisis peores que esta y ese aprendizaje está en nosotros. Nuestro cuerpo nos demuestra a cada instante que tiene la capacidad de recuperarse y sobreponerse.

Tú, en particular también lo tienes. A pesar del miedo, de las noches oscuras y de la incertidumbre que quizás ahora te desestabiliza estás superado esta situación utilizando los aprendizajes de tu pasado.

“La incertidumbre siempre ha estado ahí a pesar de la ilusión de estar controlándolo todo. La solución se llama confianza en ti mismo.”

Si estás aquí leyéndome es porque te has sobrepuesto a todos los vaivenes de tu vida. Has pedido ayuda, has tomado acción y has encontrado la fuerza dentro de ti para superar las barreras que has encontrado.

¿Quién te dice que no vas a seguir haciéndolo?

Esa fuerza sigue viva. Te habla y te da motivos para seguir adelante, pero a veces el ruido exterior la ensordece.

Son momentos en los que es vital cargarse de recursos emocionales para mirar con entereza al futuro. Reconocerse en los logros conseguidos, utilizar la paciencia para no tener prisa en que suceda hoy lo que tiene que suceder mañana, llenarse de persistencia para terminar lo que se empieza o de compromiso con uno mismo es fundamental.

Tener acceso a estos recursos internos te asegura que mañana, pase lo que pase, seguirás en pie. Aunque el escenario no se parezca en nada a lo que habías planeado.

La solución para la incertidumbre que sientes ahora la conoces. La incertidumbre siempre ha estado ahí a pesar de la ilusión de estar controlándolo todo. La solución se llama confianza en ti mismo.