VIRALES
20/04/2020 15:27 CEST

El enfermero increpado en un Mercadona explica lo que ocurrió: “Estoy contento con lo que hice"

Tuvo un desafortunado incidente con un policía tras usar la preferencia que da la cadena para que los sanitarios se salten la cola.

DAVID RAMOS VIA GETTY IMAGES
Mercadona.

Jaime Rueda, un joven enfermero de 23 años que trabaja en dos hospitales del sur de Madrid, denunció el pasado seis de abril en su cuenta de Twitter una situación incómoda que vivió en un Mercadona.

Cuando se disponía a pagar, el joven, basándose en la norma que sacó la cadena de alimentación de dar preferencia a sanitarios o fuerzas de seguridad,  utilizó la acreditación que ostenta como trabajador de un hospital para no hacer la cola. Sin embargo, un incidente con una cajera, que no estaba informada y que acabó dejándole pasar en cuanto se enteró, dio riendo suelta a una desagradable situación.

Rueda, que aunque naciera en Salamanca lleva viviendo en Pinto casi dos décadas, relató que un policía que estaba fuera de servicio se le acercó y le recriminó esa acción: “Me dice ‘eres un caradura, un sinvergüenza y se te debería caer la cara porque yo soy policía y podría utilizar esa preferencia todos los días si quisiera’”. Una clienta que estaba detrás también se lo echó en cara. En el parking y antes de abandonar el establecimiento, el agente volvió a increparle. 

Cuando llegó a casa y tras el intercambio de mensajes con amigas, una le recomendó que lo contara en Twitter para desahogarse. Y eso precisamente hizo, aunque no contaba con que se hiciera tan viral. 

Jaime Rueda
Jaime Rueda, con el equipo de protección frente al COVID en el hospital.

Días después de que su historia haya copado titulares y ya casi sin notificaciones en el móvil, Rueda atiende a El HuffPost horas antes de una jornada de trabajo de unas 16 horas, ya que combina una de siete horas (de 15 a 22 en el Instituto Psiquiátrico José Germain de Leganés) con otra de ocho horas en el Hospital Universitario Rey Juan Carlos de Móstoles, donde va a hacer algunas noches desde el pasado 1 de abril.  

“Estoy contento con lo que hice, pero ni mucho menos quería que se convirtiera en un acoso y derribo a la cajera. Si tú vas a un sitio y no tienen la información por lo que sea, pues no pasa nada. Le enseñé el tuit y me dejaron pasar. Lo único criticable es la actitud que esta persona (el policía) tiene conmigo”, explica este enfermero, que también está sacándose un máster de Género y salud, por lo que cualquier tiempo que gane estos días es bienvenido. 

Rueda se lamenta de que le utilizara la condición de que él era policía y podía hacer uso de su placa para atacarle: “No tengo ningún problema con ellos y creo que están haciendo una gran labor. Digo que es policía porque él se identifica así, pero no me enseñó nada. Solo lo hizo para decirme que también podría hacer uso de esa preferencia y que decide no hacerla”.

“Yo le dije que si no quiere hacerlo pues que no lo haga, pero al resto nos deje hacer lo que queramos y más sin saber los motivos. Es que aunque le pareciera que no tuviera prisa o que había poca gente en la cola, eso no justifica que una persona me venga a mí a increpar y que cuando salgo del parking me lo vuelva a hacer”, añade, antes de describir que pasó vergüenza por esa situación y porque se pudieran pensar que se colaba injustificadamente.

El joven relata que podía haber hecho la compra directamente después de salir de trabajar, pero que decidió pasar por casa para lavarse y dejar la ropa con la que salía del hospital como medida de precaución, incluso sabiendo que iba a perder tiempo de estudio. “A la hora de entrar no tenía tanta prisa e hice la cola, pero para salir se me hizo tarde porque tenía más cosas que hacer del máster y se me iba el tiempo ”, resume. 

Jaime Rueda
Jaime Rueda en el hospital.

“Cuando voy a una tienda en la que no han puesto ese privilegio, guardo mi cola religiosamente, sé que si voy a ahí tengo que esperar, pero si voy a otra como el Mercadona o Carrefour que tienen esa preferencia y lo hago, pues perfecto”, comenta.

Además, de todas las respuestas que ha recibido (la inmensa mayoría son positivas y de apoyo), se queja de que haya gente que le diga que solo había tres o cuatro personas en la cola : “Que haya gente que le de importancia al número de personas que había en la cola y que me dijeran que le estaba echando morro...”. Esos mensajes negativos hicieron que, como confiesa, lo pasara mal y celebrara que ya casi no tiene notificaciones. 

El enfermero quita cualquier responsabilidad a la cajera, ya que “es humana y un error lo tiene cualquiera”, y asegura que ningún compañero suyo le ha tocado vivir una situación parecida.

Rueda, conocedor de primera mano de la situación de como está la situación de los hospitales del sur de Madrid (antes de empezar en el centro de Leganés el pasado 11 de abril y combinarlo con el de Móstoles, había estado trabajando en una planta de COVID del Hospital de Fuenlabrada), manda un mensaje de ánimo y unidad.

“Es el único que hay que dar en este momento. Lo más importante ya no es lo que me pasó a mí, es la importancia de estar unidos. Aunque pasen estas cosas, estamos el 98% trabajando muy unidos y esto son hechos aislados. Hay que llevarlo la mejor manera posible y recordar que los sanitarios, cuando esto pase, seguiremos estando al pie del cañón como hemos estado siempre”, afirma con rotundidad Rueda.

Porque, como dice y aunque no se quiera etiquetar de superhéroe, “son personas con sentimientos y no autómatas”. Y son nuestra primera línea de defensa contra el coronavirus. 

Jaime Rueda
El joven enfermero Jaime Rueda.

EL HUFFPOST PARA BBVA