POLÍTICA
06/06/2019 13:25 CEST | Actualizado 06/06/2019 16:04 CEST

Revilla: "Cuando veo un debate sobre Cataluña, me voy a National Geographic"

Entrevista al presidente de Cantabria: "Veo el futuro de Podemos muy negro".

Progresista. Así se define ideológicamente Miguel Ángel Revilla. Y en los últimos sesenta días, confiesa, ha cumplido sus últimos sueños políticos: ganar en Cantabria las autonómicas del 26-M y haber logrado meter un diputado del PRC en el Congreso de los Diputados. Ya no aspira a más.

Son días trepidantes, de negociaciones, de pactos. Al sentarse para la entrevista hace un aviso: deja el teléfono encendido y en el bolsillo de la chaqueta por si le llama el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Y es que Revilla (Polaciones, 1943) advierte de que su voto no está asegurado para el socialista en la investidura y que tampoco está hecho el pacto con el PSOE en Cantabria. “La vaca por lo que vale”, se reafirma, no le sirven las palabras, quiere hechos y, sobre todo, el AVE a su tierra.

¿Cuándo va a conseguir otra vez oficialmente ser presidente de Cantabria? ¿Y con quién va a ser ese Gobierno?

Más o menos por Santiago, a finales de julio. No te sabría decir ni con quién ni cómo. Lo único seguro es que el presidente voy a ser yo, eso sí. Pero no es tan fácil la negociación. El pacto lógico pudiera ser el PSOE, pero es que en media legislatura en Cantabria ocurrió una trastada que he lidiado por oficio y como torero veterano: la ruptura a mitad del Partido Socialista. Ahora hay un PSOE nuevo con el que no hay una buena sintonía ni relación con ellos. Soy más de personas que de siglas. Además, hay un tema para que yo pacte con el PSOE, porque a mis 76 años de vanidad estoy curado, que es el AVE.

¿Tiene asegurado Pedro Sánchez el voto del PRC en la investidura? ¿Qué condiciones pone?

No, no lo tiene asegurado. Para nada. A mis años, es mi última legislatura ya por pura biología, no voy a estar ahí con una cachava y una silla de ruedas o como Fraga allí. Estoy bien ahora, pero cuando esto acabe, yo tendré 81 años. No puedo permitirme el lujo de que no me aseguren, para yo dar el voto en Madrid y en Cantabria, un compromiso tan sólido de que tiene que haber unos trazos de adjudicación. Hay dos que se pueden adjudicar si quisieran: la doble vía de Santander a Torrelavega y también alguno desde Palencia, que la obra se vea que ha empezado. Es una espina que Cantabria tiene clavada y no hay ningún territorio de España que no tenga la obra a punto de acabarse o hecha. No nos pueden tener como una reserva india. Es una de las reivindicaciones, hay alguna más. Si no hay un compromiso, no hay pacto aquí y José María Mazón no le va a votar y en Cantabria no haremos pacto con el PSOE. Yo puedo gobernar solo, no es lo deseable. Pero tengo promesas de los demás grupos de permitirme una gobernabilidad. De hecho, si Sánchez está dispuesto a gobernar con el 28%, ¿por qué no yo con el 38? A mí me gustaría pactar con el PSOE porque tiene el Gobierno de España. De momento no hay llamada, estamos en ese impasse.

Es mi última legislatura por pura biología

El otro día se paró el tren viniendo aquí a la toma de posesión de Mazón, seis horas y media. Me llamó José Luis Ábalos. “Hombre, ministro, ¿qué pasa?. Se oye mal porque estamos parados aquí en un pueblo”. Y me dijo: “Por eso te llamo, ahora va a cambiar todo”. No me creo nada, palabras ya no, tengo edad. Ellos sabrán qué hacen, si les hace falta el 175 o no, si quieren seguir gobernando en Cantabria o estar en la oposición. Pero nosotros no vamos a ceder, es mi campaña electoral: la vaca por lo que vale. Ya no estamos para vanidades y ahora como partido tenemos más fuerza que nunca -diputado en Madrid y un 38% en Cantabria-.

CARLOS PINA

¿Y cómo ha sido la fórmula para la victoria?

No he hecho nada especial, soy el mismo que en el año 1976 cuando puse en marcha esto. Dejé de ser director de un banco y profesor en la universidad no para ser presidente, sino para luchar para que nos llamáramos Cantabria y ser una autonomía. No he cambiado mi discurso en nada, sí la percepción de la gente hacia nosotros. Quizá por demérito de los otros, no lo sé. Pero el PRC se ha convertido en un partido hegemónico en los ayuntamientos. Luego hay otro factor: soy una persona que ya no solo se mueve en los ámbitos locales, ahora tengo una voz en Madrid y en medios. Aquí estáis vosotros que habéis venido a hacerme una entrevista, y estoy en El Hormiguero y en La Sexta Noche. También opino y digo. Y se me escucha. Sánchez sabrá. Si piensa que no tiene que hacer ningún compromiso con Cantabria y que me voy a fiar de lo que me han dicho sus compañeros en tiempos lejanos como Zapatero o Blanco, pues no, no.

La vaca por lo que vale

Hablando de la correlación de fuerzas en Cantabria. Podemos ha tenido un batacazo electoral y ha salido del Parlamento.

Desde que llegaron empezaron a llevarse mal entre ellos, un desastre.

Estamos viendo esta cascada en Podemos en estos tres días: Iglesias se ha cargado a Echenique, ha nombrado a Alberto Rodríguez como nuevo secretario de Organización, Ramón Espinar pide un Vistalegre III, ‘Kichi’ solicita responsabilidades… ¿Cómo ve a Podemos?

Mal, muy mal. Podemos tuvo su momento. Cuando un partido nace así de repente, como una burbuja… No es el caso del PRC, que se funda en 1978. Y llevamos cinco legislaturas consecutivas subiendo. Un partido de aluvión tiene ese peligro, igual que Vox. El partido de Santiago Abascal puede ser una burbuja en cuatro días, vuelven a la casa común que es el PP. Y lo de Podemos volverá a IU, una izquierda más a la izquierda que el PSOE. Un montón de siglas muy difíciles de unir: convergencias de no sé qué, compromís de no sé qué, partidos asamblearios… Está todo inventado: los partidos tienen que tener un liderazgo, unos congresos y quien sea elegido sea respetado por el resto. A parte, muchos líderes, no hay arroz para tanto pollo. Han empezado a salir liderazgos y veo el futuro de Podemos muy negro. Acabará siendo una fuerza de izquierdas parecida en votos a lo que fue IU. Habrá un hueco, pero, desde luego, lo del asalto a los cielos se acabó. El PSOE se ha consolidado. Ahora es muy difícil que esto tenga una solución. Creo que Pablo, que es buen tipo, le conozco y tengo una buena relación con él, no ha sabido llevar el partido de manera adecuada. Hacer un puzle con cantidad de gentes que tienen manera de pensar distintas, en Cataluña con unos señores que van entre el independentismo y no se qué, en Galicia otros que están en no sé qué, en Valencia tal, en Madrid tal… Luego, la ruptura con Errejón ha sido mortal. Algunos fallos que ha cometido él personales. No critico que pueda comprarse un chalé, pero para mucha gente es una incoherencia. Si has estado predicando… es el caso mío. Estoy todos los días en televisión y de repente apareciera como una persona engreída, que me compro una mansión, a lo mejor pudiera con más razón que él. Pero hay que dar coherencia a tus actitudes. Y me ha parecido mal la crítica que ha hecho a Amancio Ortega.

¿Por?

No lo puedo entender. A mí me ha dado tres millones para el Hospital de Valdecilla. Yo le doy las gracias y digo a ver si me puede mandar el año que viene otros tres. La vida es así: hay ricos y pobres. Desde luego la Sanidad Pública es la que tiene que atender las necesidades de la gente, pero si hay un filántropo de estos que te suelta un dinero, no lo critiques. La mayoría de la gente que sabe de las necesidades de esas máquinas que han puesto por España, estará en desacuerdo. En América es muy habitual que la gente done medios a hospitales.

¿Dimitiría en el caso de Pablo Iglesias?

No sé, no me pongo en el caso de los demás. Creo que Pablo Iglesias lo estará pensando.

CARLOS PINA

¿Y qué le parece el otro Pablo? El viraje de Casado al centro y ahora acercamiento a Vox en los pactos…

Ha habido batacazo del PP en las generales porque la gente no ha entendido que Casado fuera más Vox que Vox. Se convirtió en el auténtico Vox en la campaña, no sé qué asesores tiene. Y luego el paso de Rivera en esa foto de Colón, le dejó a Pedro… Es que a Pedro le viene todo como si hubiera alguien desde arriba que se lo pone a huevo, como a Fernando VI. Este tiene la gran suerte de que España que es de centro izquierda una mayoría y Rivera se va a ese bloque y se hace más de derechas, Pablo se hace más de derechas que Vox y la gente va a votar de manera más abundante para que no gobiernen esos tres que dan un poco de miedo, España no está para bromas de lo de Andalucía extendido. Y la gente, con preocupación, ha dicho ‘vámonos al PSOE’. Oí cosas terribles: vendepatrias, felón. A España no la puede vender nadie, joder.

 

¿Echa de menos a Rajoy escuchando a Casado ahora?

Por supuesto. Yo no tenía muy buena relación con él, aunque estuvimos dos horas y media cuando me recibió, un hombre encantador, luego no cumplió nada de lo que me dijo, como todos. Es de mucho más peso que Casado. Creo que debe estar mal asesorado. Si eres muy derechas y mañana te haces de centro, la gente se pregunta cuál es el verdadero. Hay que mantener una coherencia. El PRC se fundó con tres folios, no se ha movido ni una coma: no se define ni de izquierdas ni de derechas, progresista. Y Cantabria, Cantabria, Cantabria. Ya saben quiénes somos, no damos bandazos, somos previsibles.

No ha salido ni el diez por ciento de todo lo que se ha robado en este país

En estos días hemos visto la salida de la actividad pública del rey Juan Carlos I. ¿Qué sensación le deja esta marcha?

Es una pena de personaje al que he tenido un aprecio muy especial y al que reconozco. No se me olvidará la noche del 23-F, cuando media España estaba temblando. Pero a partir de aquel momento, aciertos pocos. Su vida personal, su última etapa no es nada edificante. Hace bien en retirarse, el hijo no tiene esa faceta del padre de ser una persona que ha llevado una vida bastante disoluta. Que se retire es lo mejor que puede hacer  y que gobierne el hijo que está más preparado, parece una persona sensata. Que se dedique a ir a los toros y a vivir lo que le quede, pero, desde luego, vida ejemplar en los últimos años, muy poco.

En la última entrevista que le hicimos, el titular fue que estaba harto del tema catalán. Un año y medio después, ¿cómo ve la situación?

Estoy más cansado todavía y espero que en esta legislatura nos olvidemos. Tú tienes que ser negociador, yo soy el principal en este mundo porque he aprobado siempre el presupuesto sin tener mayoría absoluta, eso es tener cintura, pero una vez que se ha llegado a una situación como esta en la que no hay manera de meter en vereda a esta gente, hay que decirle: “Mira, España está en la UE y hay un Estado de Derecho, con tres poderes. Aunque parezca que somos un país de chichinabo, las instituciones funcionan”. Hay un señor llamado Marchena, que los tiene sentados y que va a aplicar el reglamento que corresponde a la ley. No hay otra situación. Tú en ese país puedes decir lo que te dé le gana, pero tengo una norma: mientras las leyes no se cambian, hay que cumplirlas. Y tenemos que cumplirlas por encima de todo los que tenemos la responsabilidad política. Podemos negociar el tema de nación si quieren, no sé qué diferencia hay entre nacionalidad y nación, revisar el Estatut, blindar las competencias… pero no pueden unilateralmente irse de España. Eso no lo va a consentir España nunca, ni los jueces. Por eso cuando dicen lo de que Sánchez va a vender España… ¡Que no puede! Sánchez iría allí como los demás, a darle cuentas al señor Marchena. Tengo muy buena impresión de este juez, como todos los magistrados, de derechas, pero cumplidor de las leyes. Esto lo tienen que saber estos señores, pueden luchar por cambiar la Constitución, pero se van a encontrar con un muro, que también es Europa, que no está para estas bromas.

CARLOS PINA

A mí me gustaría que en esta legislatura empezáramos a hablar de las pensiones, de la renta básica, de la dependencia, de las infraestructuras, del crecimiento eoconómico, y nos olvidáramos de Cataluña. Es una pesadilla. De verdad, soy asiduo a los debates y cuando veo uno sobre Cataluña hago zapping, me voy a National Geographic, me pongo un programa de animales. Estoy harto y España está harta. No aparece entre los problemas del CIS entre los primeros. Cuando vean la sentencias, la gente pensará que esto no es una broma. Es un país en el que se puede decir de todo, el más libre del mundo creo. ¡Mira que yo largo! Yo critico a la Justicia, los nombramientos de los jueces, pero mientras no se cambie cuando me llega la multa la acato. A mí me han metido 1.000 euros porque han dicho que en la campaña fui a pedir el voto a no sé dónde, que es mentira. A pagar.

Creo que Iglesias estará pensando si dimite

Por cierto, ¿ha hablado con Santiago Abascal? ¿Cómo le cae?

No, no lo conozco. No tengo nada contra nadie, pero es un partido que está en las antípodas. Nosotros nacemos para ser un partido autonomista, creemos en la descentralización. Las autonomías han traído a España una época de desarrollo autonómico sin precedentes. Con defectos, es el mejor sistema. Un partido que cuestiona la propia autonomía de Cantabria, les hemos llamado para felicitar por los votos, se puede tomar un café, pero no nos vamos a sentar.

¿No se sentará en las negociaciones con ellos?

No, no, por supuesto.

¿Y qué le parece la actitud de Cs que no se sienta en mesas ‘a tres’ pero luego recibe los votos como en Andalucía?

Es que a mí me tiene muy sorprendido Albert Rivera. No sé qué asesoramiento tiene. Cs nace para ser un partido de centro, frente a un PP de derechas, y para corregir a un partido corrupto. El PP ha sido un partido corrupto, no ha salido ni el diez por ciento de lo que se ha robado en este país. Cs sale como un partido que quiere regenerar la vida política, más europeo, más moderno, y no entiendo ese giro en poner vetos a un PSOE con el que firmaron medidas hace dos años. Si para Ciudadanos el gran problema es el independentismo, la mejor manera de que se corte es apoyar a partidos que no caigan en la tentación de hacer pactos con independentistas. La manera de no depender de ellos es decir ‘oiga, yo me abstengo’. Y eso se podría vender bastante bien a los españoles.

Eso es lo que está ofreciendo Manuel Valls en el Ayuntamiento de Barcelona.

Correcto. Con ese comí yo en Santander hace cuatro meses y me cayó muy bien. Me llamó, quería conocerme y vino también Josep Borrell. Estuvimos comiendo los tres como cuatro horas. Un tío sólido, que ha sido primer ministro de Francia y que pasa de figurar. El gesto de ahora es de una coherencia absoluta.

¿Y cree que Colau aceptará?

Ella tiene un dilema terrible porque cohabita en su coalición gente también proclive a la independencia. Colau, fundamentalmente es una mujer de izquierdas, y si estuviera en su caso, gobernaría con el PSOE y con ese préstamo gratuito de Valls. Por encima de quedar mejor o peor, se garantiza un gobierno de izquierdas y progreso, que es lo que defiende desde sus orígenes. No sé lo que va a hacer, porque en Cataluña es complicado. El gesto de Valls es muy importante para que Cataluña entre en una senda de cordura, porque está perdiendo el tren con velocidad de AVE respecto a Madrid. No sé si se dan cuenta. Yo he conocido la Barcelona de hace 25 o 30 años, y ahora Madrid se lo engulle todo. Es el decaimiento que hay en Cataluña. Los catalanes que han sido vanguardia de España en todo, creo que acabará aflorando allí una sensatez. En Cataluña no se gobierna más para que la independencia, no se atiende nada, la educación muy mal, los hospitales muy mal.

CARLOS PINA

Por cierto, Madrid, ¿su olfato político qué le dice? ¿Gobernarán finalmente Martínez-Almeida y Díaz Ayuso, del PP, en el Ayuntamiento y la Comunidad?

Creo que sí. No es que me guste porque tengo un gran aprecio a Ángel Gabilondo, que sería una especie de Tierno Galván, un hombre de prestigio, con ideales, pero quizá le falta ese gancho que en política hay que tener para ser más popular. Y como persona, de lo más ético que he conocido. Pero es una pena. A Carmena la conozco menos. Me da que está cocinado esto, el PP va a tener además una especie de tabla de salvación para Casado. De perder Madrid el futuro del líder del PP lo veo muy complicado. Madrid es mucho Madrid, Madrid es la capi y tener el Ayuntamiento y el Gobierno le salva los muebles.

Juan Carlos I ha llevado una vida bastante disoluta

Usted que dice que sigue todos los debates de actualidad y ha conocido a los grandes dirigentes. ¿Quién es hoy el mejor político que hay en España?

Me resulta muy difícil darte un nombre. Pero no debe andar bien la cosa, cuando voy por la calle, y si quieres te vienes el sábado a la Feria del Libro, y oyes las cosas que me dice la gente para que yo sea un referente en Cataluña, en Andalucía. No doy a basto a recibir llamadas e invitaciones. No soy un gran fenómeno. Pero el hecho de que yo sea un referente para mucha gente, te da idea de cómo está el panorama.

¿Y el peor político? ¿Quién le pone los pelos de punta al escucharlo?

Hombre, hay declaraciones de Vox que me aterran. Casado, sobre todo en la campaña electoral, me resultaba histriónico. Y yo me decía que a la gente esto que está diciendo no se lo cree, no se pueden decir animaladas: vendepatrias, felón, la mayor traición a España. Sánchez, pues oye yo no lo considero ningún genio, pero es un hombre honrado y tan español como puedo ser yo. Jamás se le habrá pasado por la cabeza vender España. Además sabe que estamos bajo el imperio de la ley. Casado se ha pasado pueblo y medio en la campaña, y ha tenido consecuencias.

¿Cómo se define ideológicamente Revilla?

Progresista. Esa es mi palabra.

¿Y qué dice a los que le acusan de populista y estar todos los días en los medios?

Pues que he hecho toda la vida lo mismo. ¿Yo era populista con 15 años? Si vas a Bilbao, te puedo dar la dirección de cien que estudiaron conmigo Económicas y los que hicieron la mili en Valencia para preguntar cómo era. Los sábados me iba a cantar con los amigos.

¿Y qué cantaba?

Canciones de Cantabria, me las sé todas. Con quince años subía en albarcas a todas las romerías. Luego les llama la atención que vaya así cuando soy presidente, les tendría que llamar la atención que después de hacerlo cincuenta años el día que soy presidente vaya en zapatos de charol. Jamás he hecho nada para que la gente lo valore. Hago lo que me apetece, me puedo permitir ese lujo.

CARLOS PINA

¿Cuál ha sido el mejor momento que ha vivido en política?

La noche en la que José María Mazón, que parecía imposible, salió diputado al Parlamento de España. El mayor éxito para el partido, mucho más que ganar yo con el 38%.

¿Y el peor?

En el año 87, saqué cinco diputados y soy clave para hacer Gobierno con un personaje de cuyo nombre no quiero acordarme pero me acuerdo: Juan Hormaechea Cazón, al cual llevé al juzgado y salió condenado por seis años y un día de cárcel e inhabilitación perpetua. En la campaña yo dije que jamás con este. Cuando me llama para hacer el pacto, me dice con toda tranquilidad: ‘Revilla, te ofrezco la Vicepresidencia’. Le dije que no y me dijo ‘te voy a comprar los siete alcaldes que tienes y dos diputados’. Coño, al día siguiente me compra a uno y a los dos días a otro. Los compra. Y me da una pielonefritis, tengo un problema de riñón. El médico me dice que si tienes un estrés o un disgusto, eso te provoca que no orines y una infección, te puedes morir en 24 horas. Me ingresaron en Valdecilla. Pensé que en ese momento no había nada que hacer, presumía él de que no necesitaba diputados y los compraba. Esa era la España de aquella época. Aquello fue terrible. Y me dijo otra cosa: “También te echo de Cantabria”. Y le dije que eso no. Me llenaron de pintadas, la gente incluso me insultaba. Él vive en Marrakech y yo he sacado el 38%. No sé cómo pude superarlo, gente que me ayudó y dándome ánimos. Veía que aquello era imposible, un mundo donde no hay solución. Incluso vine a denunciarlo a Madrid y solo vino un periodista: Miguel Ángel Aguilar.

¿Le queda algún sueño político por cumplir?

No. Cumplí los dos en los sesenta días estos. Lo decía en los mítines: ni en sueños, cambiar el nombre de Santander por Cantabria. El viejo Botín llamó al banco catalán para el que trabajaba para que me echaran. Era el director del Atlántico. Ser una autonomía me dijeron que era un independentista. Fue terrible. Cantabria conseguida, autonomía consolidada. Cantabria no tenía nombre en el año 79 y ahora les dice a los chavales que les quitas el nombre y te limpian. Es un orgullo. Gobernar: veinte años llevo y doce como presidente. Quedaban dos cosas, que se acumularon en 60 días, meter un diputado en Madrid y ganar las autonómicas.