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20/02/2021 10:40 CET

España en la carrera por una vacuna covid: tres proyectos con vistas a la primavera

El proyecto pionero ya ha superado la fase de prueba en animales mostrando una eficacia del 100%.

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Muestras en un laboratorio español.

España no quiere quedarse atrás en la búsqueda de una vacuna nueva contra la covid-19 que dote al mundo de más dosis para acelerar el ritmo de la inmunización colectiva. A día de hoy, tres proyectos nacionales en marcha tratan de desarrollarla.

“Las vacunas que ya están disponibles son muy positivas porque proporcionan protección, pero no son perfectas; son susceptibles de mejoras. Por eso hay que continuar investigando, innovando y mejorando con nuevas”, explica Luis Enjuanes, uno de los mayores expertos de España en coronavirus. “La carrera por conseguir la vacuna es de resistencia, no de velocidad”, añade Vicente Larraga, parasitólogo del Centro de Investigaciones Biológicas Margarita Salas (CIB-CSIC).

Para el virólogo Mariano Esteban cuantas más mejor. “Debe haber varias, porque la cuestión no es una vacuna ganadora, sino una secuencia que se vaya incorporando poco a poco como fármacos contra el SARS-CoV-2″.

El candidato más avanzado es el proyecto encabezado precisamente por él mismo junto a Juan García Arriaza, denominado CSIC-Biofabri. Consiste en utilizar como vehículo un virus inactivado de la familia de la viruela para introducir la proteína spike del SARS-CoV-2, la que permite que el virus entre en las células. Mediante este proceso se consigue inmunizar a quienes reciben la inyección para que generen anticuerpos contra esa proteína. 

Por el momento ha superado la fase de prueba en animales con 22 ratones modificados genéticamente y susceptibles de contraer el coronavirus, mostrando una eficacia del 100%.

"La fase de prueba en animales ha mostrado una eficacia del 100%"

“Protege frente a la enfermedad, la letalidad y frente a la replicación del virus”, asegura el experto, quien señala, además, que es una vacuna “muy estable”, por lo que permite que se conserve y administre en cualquier lugar.

Otro de los factores que resalta el virólogo es que “se ha demostrado en modelos animales que la combinación de vacunas distintas tiene efectos protectores más potentes que una vacunación con dos dosis de la misma vacuna”.

¿Qué falta?

La entrada en fase clínica podría darse en primavera, pero no todos los expertos son tan optimistas. “Los proyectos españoles de vacunas tienen un nivel tecnológico asombroso, y esto demuestra que en nuestro país sobra el talento. Lo que falta es el modo de gestionarlo”, explica Amós García Rojas, presidente de la Asociación Española de Vacunología. “Investigar en España sigue siendo llorar y, por lo tanto, a pesar de tener mucho talento, la inversión que se hace en investigación y la posibilidad de recursos de nuestros investigadores es muy baja. Lo que en otros países se puede solucionar en un par de meses, a lo mejor aquí tarda un año”, añade.

“Vacuna española va a haber, y además tiene muy buena pinta, pero no me considero capacitado para decir si va a ser este año. Si la tenemos, fácil no va a ser. Los proyectos están en una fase preclínica y todavía queda un largo camino por delante”, confiesa.

Ahora, deberán presentarse los resultados obtenidos a la Agencia Española del Medicamento y el Producto Sanitario (Aemps) y la Agencia Europea del Medicamento (EMA).

Por su parte, la compañía biotecnológica española Biofabri, del grupo Zendal, está trabajando en la producción de los lotes para empezar con los ensayos en humanos en primavera.

El proceso constará de tres fases: en la primera participarán 112 voluntarios y se analizará el efecto de las dosis, mientras que la segunda contará con 500 y en ella se evaluarán los resultados de inmunidad. Por último, en la tercera se reclutará a un total de entre 20.000 y 30.000 personas sanas para evaluar la eficacia de la vacuna.

Otros dos proyectos: vacuna por spray 

Además del que va en cabeza, otros dos proyectos le siguen de cerca. Uno de ellos, el dirigido por Enjuanes y Sola desarrolla un virión sintético al que se le han eliminado sus genes de virulencia mediante ingeniería genética. Se trata de una copia sintética casi completa del SARS-CoV-2 que tiene características del virus, pero no es transmisible de célula a célula. De modo que entra en las células, pero no sale de ellas. Este virión sintético tiene las mismas proteínas que el virus real, por lo que genera una respuesta inmunitaria potente. El proyecto podría entrar en fases clínicas a finales de año y la vacuna se aplicaría mediante un spray.

"El proyecto podría entrar en fases clínicas en primavera"

El segundo, encabezado por Vicente Larraga, consiste en colocar un gen de un antígeno del SARS-CoV-2 en un vehículo sintético de ADN (un plásmido) que pueda ser introducido en el organismo del paciente e inducir la protección frente a la infección. Este proyecto se encuentra en fases preclínicas en modelos animales y podría entrar en fases clínicas en primavera.

Plan de vacunación

Hasta entonces, España tirará para la vacunación masiva de las inyectables que ya están disponibles. La Comisión de Salud Pública ha acordado este miércoles quiénes serán los siguientes grupos en recibir las dosis.

Los próximos en ser inyectados con la de AstraZeneca, aprobada en España para menores de 55 años, serán el resto de profesionales sanitarios que quedan por vacunar y la población general de edades entre 45 y 55 años.

Con las vacunas de ARN mensajero —las de Pfizer y Moderna— se continuará vacunando a las personas de 80 y más años, seguidas de la población de entre 70 y 79 años y, posteriormente, al tramo de edad de 60 a 69 años. Después a los menores de 60 años con condiciones de riesgo alto de padecer enfermedad grave por la COVID-19, que se concretarán en la próxima Ponencia de Vacunas, según la información del Ministerio de Sanidad.

Orden de edad

La semana pasada, los técnicos del Ministerio de Sanidad ya decidieron que, tras los mayores de 80, se incluirían otros grupos comenzando por las personas entre 70 y 79 años, en función de las vacunas y las características que vayan llegando.

La idea inicial era que en esta segunda fase, que comienza en marzo, los grupos diana se clasificaran en tramos de edad ordenados de mayor a menor, aunque según las dosis que fueran llegando se abría la puerta a simultanearlos con otros colectivos.

Sin embargo, la recomendación de restringir la vacuna de AstraZeneca a las personas de entre 18 y 55 años obligó a definir antes los trabajadores esenciales, de manera que este fármaco se está administrando por el momento a este grupo y a los sanitarios de segunda línea comprendidos en esa horquilla de edad. Mientras, para los mayores de 80 años se reservó las vacunas de Pfizer y Moderna.

Más de un millón de personas, ya inmunizadas

La llegada de nuevas dosis —este martes el Gobierno anunció la adquisición de otros 20,8 millones de dosis adicionales de la vacuna de Pfizer— permitirá fijar los grupos de enfermos crónicos, sobre los que todavía debate la Comisión y que serán, según explicó la semana pasada la ministra de Sanidad, Carolina Darias, personas con “patologías con riesgo de alta morbilidad”.

A día de hoy, en España hay vacunadas con las dos dosis de la vacuna 1.096.922 personas. Casi el doble han recibido al menos una. El objetivo es que a principios de abril estén vacunados el 80% de los mayores de 80 años y que, a finales de verano, el 70% de toda la población española —y europea— ya esté inmunizada.

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