Gratitud, el sencillo hábito que puede hacerte tener un mejor 2022

Sus beneficios son innumerables y la manera de cultivarla está al alcance de todos.
Anna Efetova via Getty Images

Basta darse un paseo por Instagram para comprobarlo: la gratitud está de moda. Y sí, quizá en algunos casos ligada al postureo de esa red social, pero es un hecho que cada vez más profesionales de la salud mental recomiendan cultivar ese sentimiento o que más y más personas, por iniciativa propia, han incorporado un diario de gratitud a sus rutinas o completan retos de gratitud.

Más allá del hecho de decirle “gracias” a otra persona tras algo que haya dicho o hecho, la gratitud tiene una dimensión más profunda, como aclara Mariló Pérez García, de El Prado Psicólogos: “La definición va un poquito más allá. Consiste en tener en cuenta los aspectos positivos de nuestra vida y en centrarse en ellos, en enfocarnos en nuestras fortalezas o recursos”.

Incorporarla en nuestro día a día puede “acostumbrarnos a focalizar un poco más en lo que tenemos, no tanto en lo que no tenemos”, como apunta Triana Sanz Font, de Lúa Psicología. Según explica, hay “dos componentes que nos alejan de la gratitud”. El primero serían las redes sociales, “por esa parte de compararnos y estar fijándonos en lo que el otro tiene y yo no”. El segundo es nuestra propia mente, “que tiene un sesgo hacia la negatividad” y, como “está diseñada para la supervivencia,, pone el foco en lo negativo de una manera natural. Es como si nos pusiéramos unas gafas oscuras que nos impiden ver lo bueno que tenemos”, puntualiza.

Así, “en cuanto hacemos un poco de trabajo”, la gratitud nos permite “relacionarnos con nuestra mente de una manera más agradable”, en lugar de estar instalados en la queja, agrega Sanz.

Grandes beneficios a cambio de poco

Ambas expertas destacan múltiples beneficios de trabajar esa gratitud. Para Mariló Pérez, “sobre todo favorece tener una actitud más positiva ante la vida y, por tanto, tiene beneficios en el estado de ánimo y favorece por ejemplo la resiliencia”, porque nos da una visión “más objetiva” ante situaciones complicadas.

Recuerda que también impacta positivamente en la salud física: “Se hizo un estudio en la Universidad de California donde se midió a tres grupos de personas. Uno tenía que escribir un diario de gratitud durante 11 semanas. Luego, otro grupo, tenía que escribir cosas por las que se mostraban enfadados, y otro grupo, cosas neutras que les sucedían en el día a día. Lo que se vio es que las personas que escribieron cosas que podían agradecer a la vida tenían un mejor estado de ánimo y también una mejor salud física”. La psicóloga lo explica porque esa “disposición o actitud positiva” se correlaciona con un mayor cuidado de nuestra salud y a tener mejores hábitos.

“Favorece tener una actitud más positiva ante la vida y, por tanto, tiene beneficios en el estado de ánimo”

- Mariló Pérez, psicóloga

Triana Sanz añade más beneficios a la lista: “Ya que es una de las fortalezas humanas que poseemos, como la cultivemos podemos tener mejora del estado de ánimo, nos hace estar más vitales, conseguimos relaciones más sanas y cálidas, ser también más asertivos...”. Todo esto favorece la disminución de síntomas propios de la ansiedad, el estrés o la depresión y, no solo eso, sino que refuerza la autoestima porque propicia el estar a gusto con uno mismo y con los demás.

Además, subraya que favorece también las relaciones personales, al ser la gratitud “una conducta prosocial” e impulsarnos a la acción.

Maneras de cultivar la gratitud

Mariló Pérez propone buscar momentos en el día para pararnos a pensar “en las cosas buenas que tenemos”: “Podemos planificarlo nada más levantarnos, cosa que sería muy buena porque ya comenzamos el día con otra actitud. Al principio podemos intentar forzarnos un poquito a decir tres o cuatro cosas positivas que tengamos en la vida y, conforme vayamos practicando, saldrá de manera más espontánea”.

Otro método podría ser ubicar ese rato al final del día, para reflexionar sobre las cosas positivas que nos hayan pasado durante la jornada. Como detalla, pueden ser cosas cotidianas y pequeños detalles, como “cuando estuve jugando con mi hijo y lo disfruté un montón o la ducha relajante que me di”.

“Las redes sociales nos alejan de la gratitud por esa parte de compararnos y estar fijándonos en lo que el otro tiene y yo no”

- Triana Sanz, psicóloga

Triana Sanz también recomienda apuntar tres cosas positivas que hayamos vivido a lo largo del día y “cazar” experiencias bonitas, como “disfrutar un ratito del sol en un descanso o ir por la calle y que te sonría un bebé”. De esta manera estaremos entrenando nuestra atención, dirigiéndola hacia lo positivo y focalizándola hacia el disfrute del momento presente.

Aparte de pararnos a reflexionar sobre todo ello, también se puede llevar un diario de gratitud, lo que Mariló Pérez ve muy aconsejable “porque se crea un hábito” y, al ser escrito, “se exterioriza y se pone en palabras lo que uno está pensando”. “Uno lo puede releer, puede acudir a él en momentos de malestar para volver a tener en cuenta esas cosas buenas de la vida”, añade. Lo ideal es rellenarlo todos los días, pero también se puede hacer por ejemplo de manera semanal.

Por qué dar gracias cada día

El objetivo del diario es ir registrando cada día tres o cuatro elementos —que pueden ser de lo más diversos— por los que estemos agradecidos. Por ejemplo, se pueden anotar “habilidades o cualidades propias, o referentes a la familia, las relaciones sociales o el trabajo”, como “soy bueno en esto” o “soy generoso”, propone Triana Sanz. Así, practicamos el reconocer habilidades de uno mismo, “que es algo que nos cuesta hacer” porque en general, “nos hablamos muy mal”.

También podemos estar agradecidos por personas significativas, tanto del pasado como del presente, por cosas que nos han enseñado o han hecho por nosotros. “Podemos incluso escribir una carta a alguien, imagínate, a un profesor por lo que hizo por ti, o simplemente un ’gracias por estar ahí”, apostilla la psicóloga.

Otra opción es pararse a valorar experiencias que hemos vivido, lugares en los que hemos estado, viajes o actividades que hemos disfrutado... y dar las gracias “por haber tenido esos momentos tan satisfactorios”, suma Sanz.

Por supuesto, también se puede dar gracias por cosas materiales y, en contraposición, aspectos relacionados con la naturaleza o por cosas que percibimos a través de los sentidos también tienen cabida, como dar las gracias por un día de sol o por ver el mar. “Yo inicié mi diario dando las gracias por el nuevo día y por la oportunidad de disfrutarlo”, rememora la experta.

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