POLÍTICA
18/08/2020 17:58 CEST

Iglesias y Montero sufrieron otro acto de acoso al llegar a su casa desde Asturias

Ya en Galapagar, se congregaron frente a su chalé "varias personas que gritaron durante más de una hora", según Podemos.

PIERRE-PHILIPPE MARCOU via Getty Images
Pablo Iglesias e Irene Montero el pasado 4 de enero, en el debate de investidura de Pedro Sánchez en el Congreso.

Pablo Iglesias e Irene Montero sufrieron este lunes otro escrache junto a su chalé de Galapagar, en Madrid, al llegar de sus vacaciones desde Asturias. Allí soportaron más concentraciones a las puertas de la vivienda donde ambos pasaban sus días de descanso con sus tres hijos. Iglesias y Montero terminaron su escapada antes de lo previsto debido a ese incidente.

Este lunes, según fuentes de Podemos, “cuando volvieron de Asturias, justo después de llegar, se produjo una concentración de acoso de varias personas delante de su casa que gritaron durante más de una hora”. La formación matiza que se trataba del mismo grupo de personas que “va todos los días” y contra el que “Iglesias ya puso una querella hace unos días”, el pasado 30 de julio.

En esa querella, el vicepresidente segundo del Gobierno denuncia a Miguel Frontera, activista de la ultraderecha, por organizar, según Iglesias, las concentraciones diarias en su casa. Fuentes moradas señalan que “Frontera estuvo este lunes de nuevo al frente de la concentración, a pesar de que fue detenido el pasado 12 de junio por un supuesto delito contra la intimidad, el derecho a la propia imagen y la inviolabilidad del domicilio, así como por descubrimiento y revelación de secretos”.

Frontera suele aparecer con su coche en Galapagar cargado con banderas, cacerolas y carteles donde se puede leer “Pablo Iglesias, hijo de terrorista”, como le llamó Cayetana Álvarez de Toledo, exportavoz del PP en el Congreso destituida este lunes por la dirección popular. Según la querella de Iglesias, desde el coche se reproduce, además, el Cara al sol, el himno de la Falange Española de las JONS.

Las concentraciones en la puerta del domicilio del vicepresidente del Gobierno, donde también viven sus tres hijos menores de edad, se suceden desde el pasado 15 de mayo. Iglesias, Montero y sus pequeños llevan más de dos meses soportando casi a diario la presión de los escraches. Los participantes expresan a diario su objetivo de “no parar hasta que se marchen de España”, además de otros insultos y descalificaciones.

Un salida apresurada de Asturias por el mismo motivo

Iglesias y Montero se vieron obligados este lunes a abandonar Lena, en Asturias, donde se encontraban pasando unos días de vacaciones en la vivienda de Enrique Santiago, secretario general del PCE, tras producirse pintadas y presiones en su contra.

Según recogió La Nueva España, desde la llegada del vicepresidente segundo y de la ministra de Igualdad, se generó polémica y la pareja fue víctima de insultos y comentarios despectivos en varios puntos del municipio. Es más, sufrieron pintadas de “coletas, rata” en una carretera cercana o mensajes difundiendo su ubicación para “pasar a saludarlo” que se hicieron virales en las redes sociales.

La visita de Montero e Iglesias a Asturias ha provocado que algunos ciudadanos estén boicoteando a los propietarios del restaurante ‘Casa María’ en Felgueras (Lena, Asturias) por dar de comer a la pareja. Los dueños no salen de su asombro por las presiones que están sufriendo desde la visita del vicepresidente segundo y la ministra de Igualdad a su negocio y a la zona. 

María Fernández, dueña del local, contó a este diario que le tocó leer y oír frases como “aquí no vuelvo más después de dar de comer a esas ratas”. Y se reconoce “indignada” y “alucinada”. Para la hostelera, “es lamentable que una familia con tres niños no tenga derecho a la privacidad aunque sean personajes públicos”.

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