"El PP va a acatar la visión energética de la UE porque si no se evidencia lo aislado que está"

Iratxe García, la presidenta de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas en la Eurocámara, defiende que el Gobierno español está sirviendo de ejemplo a Bruselas.
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Iratxe García, el pasado miércoles, en el Debate del estado de la Unión, en Estrasburgo.
Iratxe García, el pasado miércoles, en el Debate del estado de la Unión, en Estrasburgo.
Philippe STIRNWEISS / Socialistas Españoles en el Parlamento Europeo

Iratxe García (Baracaldo, Vizcaya, 1974), la presidenta de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas en la Eurocámara, lleva en el cargo desde 2019 y ha visto pasar ante sus ojos mucho más que tres años de legislatura, del coronavirus a la guerra de Ucrania. Al frente de 145 diputados, esta semana ha intervenido en el Debate sobre el estado de la Unión con un mensaje de pleno apoyo a Ucrania, pero no sólo a Ucrania, sino a todos los ciudadanos que sufren las consecuencias de la invasión rusa, dentro y fuera de aquellas fronteras. Si no se atiende a quien lo necesita, avisa, se generará un caldo de cultivo ideal para populistas y ultraderechistas, una amenaza para los Veintisiete.

“No puede ser que se hagan millonarios a costa del sufrimiento de las familias”, defiende sobre el impuesto a las empresas eléctricas planteado esta semana por la presidenta de la Comisión, la conservadora Ursula von der Leyen, para repartir la carga de la inflación. Reivindica, además, la influencia que el Gobierno de España ha tenido en esta “necesario” giro en Bruselas. “Está sirviendo de ejemplo a todos”, enfatiza.

Empecemos por lo más nuevo: el Parlamento Europeo ha declarado que Hungría es “un régimen híbrido de autocracia electoral”. Un puñetazo sobre la mesa contra Viktor Orban que se completará con una congelación de fondos por parte de la Unión Europea. Ya no aguantaban más, ¿no?

La decisión del Parlamento es un mensaje rotundo del camino por el que no se puede continuar. Los gobiernos necesitan entenderlo. Ya me referí a esto en el debate, hay ejecutivos que se han convertido en autocracias y justo Hungría es un ejemplo. Lo hemos visto este verano con las declaraciones de Orban, racistas, cuando dijo que el problema de Europa era que se habían mezclado razas. Tuvo una contestación muy clara y contundente de una gran parte de la sociedad europea y del Parlamento, en la Conferencia de Presidentes, de manera extraordinaria, hicimos una declaración política denunciando el contenido de esas declaraciones. Ahora se ha dado este paso, porque la salud de nuestra democracia es tan frágil como la de nuestra economía. Este es un ejemplo muy claro de que no podemos aceptar este tipo de situaciones porque al final van a atacar lo que es el propio proyecto de la UE, que es un proyecto de valores.

Hace pocos años a quienes denunciaban que este autoritarismo venía se le tachaba de alarmista, de despertar fantasmas, pero usted cree que los valores fundacionales de la UE están realmente en riesgo.

Por supuesto, es una realidad que nos debe de hacer reflexionar y entender que Europa necesita responder de una forma mucho más cercana y real a los problemas de la ciudadanía. Si no, esa ciudadanía va a dejar de confiar en el proyecto europeo. Es el caldo de cultivo de los populismos y la extrema derecha y, por tanto, tenemos que acertar en la solución y también mandar mensajes claros de que quienes están ahora mismo en ese camino tendrán que reconducirlo.

En el discurso del miércoles, la presidenta afirmaba que Europa ha recuperado la unidad gracias a la crisis de Ucrania. ¿Se está haciendo lo suficiente para ayudar a un país que ahora está en trámites de ser miembro?

La respuesta de Europa está siendo muy contundente, por supuesto, en eso no hay ninguna duda. Fuimos los primeros que nos sentamos y los primeros que decidimos poner en marcha, por un lado, un paquete de sanciones económicas que se han ido incrementando con el paso de los meses y, por otro, en posibilitar y ofrecer al ejército ucraniano todo el material militar para que se pueda defender. Por lo tanto, Europa está haciendo lo que tiene que hacer: defender la integridad de Ucrania a través de este apoyo, porque es también defender el proyecto europeo.

“Europa necesita responder de una forma mucho más cercana y real a los problemas de la ciudadanía. Si no, va a dejar de confiar en el proyecto europeo. Es el caldo de cultivo de los populismos y la extrema derecha”

¿Hay octavo paquete de sanciones a la vista?

Tenemos que ir viendo. Esas decisiones corresponden a la Comisión y a nuestro alto representante [el también español Josep Borrell], en coordinación con los Gobiernos, que van marcando el ritmo de cómo debe ser esta cooperación. Luego, lo que ha hecho el Parlamento en todo momento es dar un apoyo claro, rotundo y evidente a los distintos paquetes de sanciones que se han ido poniendo en marcha y que hoy están comenzando a funcionar. Sí, porque había quien ponía en duda la eficiencia o no de estas sanciones y hoy vemos que están funcionando.

La energía ha copado la actualidad esta semana, con el plan de medidas de ahorro presentado por la Comisión. ¿Le satisface?

Estoy satisfecha, pero me hubiera gustado verlo antes, en nuestro grupo llevábamos meses planteando que era necesario abordar medidas y reformas a corto, medio y largo plazo, pero en cualquier caso, bienvenidas sean.

¿Qué papel ha jugado en su impulso el Gobierno español?

Está sirviendo de ejemplo y poniendo encima de la mesa las propuestas que ahora mismo la Comisión Europea ha anunciado. Esta semana hemos hablado mucho del impuesto a los beneficios caídos del cielo, a los extraordinarios, pero quiero recordar claramente que esta es una propuesta que el Gobierno de España, ya planteada desde el verano. Luego, otros países han ido siguiendo esa estela, como Alemania. Sin duda alguna, esto nos tiene que hacer entender que es totalmente insostenible que haya quienes se están haciendo ultramillonarios con el sufrimiento de las familias que no pueden hacer frente a la constante subida de precios de la energía. Mientras hay quien no puede pagar la factura de la luz y el gas a fin de mes, hay quienes se están llevando esos beneficios y, por lo tanto, todos debemos arrimar el hombro. Y cuando digo todos digo en una parte, evidentemente, la ciudadanía europea, que ya lo está haciendo, pero también en otra las grandes empresas, que tienen que contribuir.

Pero además no sólo hablamos de los beneficios caídos del cielo, sino de la intervención del precio del gas, la propia Von der Leyen dijo que había que reformar el mercado de la electricidad para no permitir que fuera el gas el que estuviera estableciendo estos precios tan elevados del conjunto del mix energético. Al final, sin duda alguna, eso tiene que ver con la excepción ibérica y la necesidad de que deje de ser eso, una excepción. No sabemos si en esos términos exactos o algo similar, pero a lo que ha abierto la puerta la presidenta es a que la excepción ibérica pueda ser finalmente una regla en el conjunto de la UE. No hay ninguna duda de que el Gobierno de España ha impulsado las medidas que hoy, en breve, pueden ser una realidad en Europa.

Iratxe García, el pasado noviembre, durante un encuentro de los socialistas europeos en París.
Iratxe García, el pasado noviembre, durante un encuentro de los socialistas europeos en París.
THOMAS SAMSON via Getty Images

“El Gobierno de España ha impulsado las medidas que hoy, en breve, pueden ser una realidad en Europa”

Echaba usted en falta alguna actuación sobre la gasolina...

Lo que planteamos es que ahora mismo hay una crisis con los precios de la energía y eso nos señala que la CE debe abordar distintas medidas para ver de qué manera podemos controlar los precios, todo lo que pueda ser. Y por supuesto ese es otro elemento en el que la UE está trabajando con otras regiones del mundo para intentar abordarlo.

En su hemiciclo, el Partido Popular Europeo ha dado su aval a estas medidas, pese a que el PP español lleva semanas criticando a Pedro Sánchez. ¿Cómo queda la derecha patria en este debate, si al final lo acata?

Va a acatar la visión de Europa y su plan energético porque si no se va a evidenciar lo aislado que está, no sólo dentro del PPE, sino en todo el conjunto de la UE. No tiene ningún sentido, no tienen ninguna argumentación. Están continuamente justificando algo que es injustificable, cambiando de argumentos de la noche a la mañana. Eso creo que muestra cómo se encuentra en estos momentos el PP, desorientado totalmente, sin una propuesta energética que sea creíble. Tienen que terminar aceptando que lo que está planteando en este caso el Gobierno de España es algo que tiene mucho que ver con lo que se está abordando en toda la UE.

Muchos analistas coinciden en que a Von der Leyen, en su discurso, le faltó fondo social, abrumada por Ucrania o la economía. Se habló poco de ecología, mujer o inmigración. ¿Usted también lo echó en falta?

Así es. La dimensión social estuvo totalmente ausente. Es necesaria una cumbre social europea, donde todos los primeros ministros y presidentes, los líderes de los países europeos, se puedan sentar en una mesa, junto con la Comisión, y hablar de qué hoja de ruta marcarse en este sentido. Con un calendario concreto de medidas, porque necesitamos poner en marcha ya el instrumento de lucha contra la pobreza, porque necesitamos abordar plantear como permanente el seguro de desempleo en la UE, porque es fundamental poder implicarnos en todas las políticas de justicia social. En cuanto a las políticas de igualdad entre hombres y mujeres, estuvieron muy poco presentes y estamos hablando de que en estos momentos de crisis siempre son las mujeres el colectivo que las sufren con una mayor ferocidad. En Ucrania, cuando hablamos de refugiados hablamos mayoritariamente de mujeres y el covid ha afectado a ellas de forma muy particular. No podemos perderlo de vista.

“Es necesaria una cumbre social europea, donde los líderes puedan hablar de qué hoja de ruta marcarse, con un calendario concreto de medidas como el instrumento de lucha contra la pobreza o el seguro de desempleo”

Volviendo a sus miedos por los radicalismos crecientes, tenemos Italia, que va a elecciones el día 25. ¿Qué supone para la UE el ascenso, casi seguro, de una ultraderechista como Giorgia Meloni?

Un gobierno de extrema derecha en Italia liderado por quien quiere romper con la Europa que nació justamente para poder dejar atrás todos esos fantasmas del pasado es sin duda preocupante, lo digo desde el realismo. Una derecha y una ultraderecha que tiene unos claros tintes racistas, con una política en materia de inmigración, de derechos de la mujer o sobre la comunidad LGTBI tan claramente enmarcada en una posición radical nos preocupa, nos preocupa, nos preocupa -hace un silencio y prosigue-. Por Italia y por Europa. Es muy importante que entendamos que está en riesgo la democracia europea pero también que necesitamos abordar las políticas de una forma mucho más ágil y cercana a lo que los ciudadanos y ciudadanas están esperando de nosotros. Por eso, en el Parlamento, este debate lo unía a la necesidad de avanzar en la Europa social, porque al final sólo respondiendo a una Europa que esté cerca de los más vulnerables podremos prevenir que estas amenazas sean una realidad.

Ahora que empieza el curso político europeo con tantos frentes abiertos, ¿cuál cree que es la mayor fortaleza y la mayor debilidad de la Unión para afrontar sus retos?

La mayor fortaleza es la unidad, sin duda, el que sigamos respondiendo de una forma contundente a desafíos que son globales. El covid-19 y ahora la guerra nos han demostrado que cuando estamos unidos somos más fuertes y ese es un gran pilar. La gran debilidad es no poner en marcha reformas institucionales que hagan posible que Europa avance mucho más rápido. Hablamos, por ejemplo, de poder acabar con el principio de unanimidad en determinadas políticas como la exterior o la fiscal, que nos permitiría tomar decisiones sin permitir que algunos presentaran vetos a estas decisiones que paralicen todo.

Usted acaba de volver de una gira por América Latina, que bulle de cambios y donde la izquierda tiene un protagonismo creciente. ¿Qué se ha encontrado?

La aparición de nuevas fuerzas de izquierda en la región de América del Sur es un momento esperanzador, sin duda, pero también un gran desafío, el de que esas fuerzas nuevas progresistas sean capaces de entrar en los Gobiernos con responsabilidades de adecuar los cambios que sus países necesitan. Y creo que se está haciendo. Es verdad que en el caso de Chile el referéndum constitucional no tuvo el resultado esperado pero he podido ver durante estos días que hay un gran equipo, muy equilibrado, entre gente nueva y con experiencia, que puede abordar perfectamente todos estos cambios. Este traspié no debe de hacernos perder de vista que lo importante es continuar en la senda de poner en marcha las reformas necesarias. En todo el conjunto de América Latina creo que tenemos una gran oportunidad de reforzar las relaciones con la Unión Europea. Esta semana es la primera vez que escuchamos hacer una referencia de ello a la presidenta Von der Leyen, que habló de cuestiones muy concretas como los tratados comerciales o las vacunas, pero eso abre el camino a entender que podemos cooperar de una forma mucho más estrecha. Podemos actuar en un mundo global donde hoy existen distintas tensiones y donde la UE y América Latina compartimos valores como la defensa de la democracia y una forma de entender el mundo que nos podría hacer mucho más fuertes en ese escenario internacional.

Iratxe García