VIRALES
09/10/2020 16:30 CEST

El español que se puso la vacuna de Oxford da positivo y explica qué quiere decir eso

Este enfermero español se inyectó el candidato vacunal el pasado 5 de junio y se ha hecho una PCR semanalmente.

Joan Pons
Joan Pons, confinado en su habitación.

“Perdida en mi habitación sin saber qué hacer”. Con esa canción Mecano ha puesto a bailar a millones de personas en los últimos 40 años. Ahora, en cambio, es el resumen de lo que está viviendo entre otros Joan Pons, el primer español en recibir la vacuna contra el coronavirus de la universidad de Oxford y AstraZeneca.

Este enfermero español recibió este jueves sobre las 16:00 el mensaje que llevaba esperando desde que el pasado 5 de junio se pusiera el candidato vacunal: “Tu test de coronavirus ha resultado positivo. Esto significa que tenías el virus cuando te hiciste el test”.

Desde ese lejano 5 de junio, este trabajador de un hospital de la ciudad británica Sheffield, se ha hecho una PCR cada semana, pero hasta ahora siempre había dado negativa. Incluso el pasado sábado 3 de octubre se hizo una prueba, que también le salió negativa.

Sin embargo, este miércoles se despertó con congestión nasal y un poco de dolor de cabeza. Pons, al haber recibido el candidato vacunal, está obligado a contactar con la universidad de Oxford en cuanto tenga el más mínimo síntoma. Eso hizo.

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La notificación que recibió Joan Pons.

“Yo pensaba que era un resfriado común o catarro, pero les tuve que llamar. En la conversación me preguntaron si había perdido el olfato, le dije que sí porque tenía la nariz congestionada. Entonces, como la perdida de olfato es un síntoma, me dijo que me hiciera una PCR y que fuera al hospital a hacerme unas pruebas”, explica.

Este jueves, Pons, que lleva más de dos décadas viviendo en Reino Unido, acudió a su hospital para que le hicieran un análisis de sangre, un chequeo general y una segunda PCR. “Al no tener síntomas me mandaron para casa a hacer la cuarentena”, describe Pons, que señala que no ha pasado de los 36′9º de fiebre y un poco de dolor de cabeza o cansancio. Durante la mañana de este viernes ha recibido la notificación de estas últimas pruebas: todas positivas.

“Estoy encerrado en mi habitación y no podré salir en 10 días, que se cumplirán el próximo viernes. Solo podré el jueves para ir a mi hospital a hacerme más pruebas”, cuenta. Pons, que está convencido de que lo cogió en la UCI en la que trabaja con pacientes con la covid-19, mata el tiempo con el teléfono, el ordenador, varios libros o la televisión. “Mi mujer se ha trasladado a la habitación de invitados y solo salgo para ir al lavabo de invitados. Hablo con ella a través del móvil. ¡Es rarísimo!”, exclama.

Su pareja asegura que está nerviosa e intranquila, ya que, además de que su positivo, ambos han convivido con normalidad entre el pasado sábado y este miércoles. 

Ahora a Pons le van a mirar si los anticuerpos que ha producido pueden parar al virus: “Sabemos que es segura y que produce una respuesta inmunitaria, lo que no sabemos es si el número de anticuerpos y células T es suficiente. La vacuna no impide que el virus entre en mi cuerpo, lo que hace es que en cuanto entre en el pulmón yo ya tenga mi ejército preparado para atacarle”.

Explica que los síntomas leves se pueden producir durante la batalla contra el coronavirus, pero que, en caso de funcionar la vacuna y no formar parte del grupo placebo, esta evitará que el virus llegue a la sangre, a sus órganos vitales y tenga consecuencias negativas para su salud.

“Tengo un poco de miedo, no te voy a engañar porque no sé si me han puesto el placebo o la vacuna. Si es la vacuna estoy convencido de que esta es la razón por la que la fiebre no me ha subido y no tengo ningún síntoma”, sentencia. Hasta que no acabe el estudio el próximo verano no lo sabrá, tal y como le dijeron, aunque confía en conocerlo antes.

Sin miedo a los efectos secundarios de la vacuna

En septiembre se conocieron dos casos en los que los voluntarios podían haber desarrollado efectos secundarios, concretamente uno de ellos contrajo una mielitis aguda. Sin embargo, tras la investigación de un comité se descartó que esta tuviera que ver con la vacuna.

“El primer caso fue en julio, pero se vio que no tenía nada que ver con la vacuna. La de septiembre sí que me preocupó un poco más, pero la comisión independiente no pudo encontrar una relación entre la vacuna y la enfermedad, esto no quiere decir que no la haya. Ha sido un caso entre 30.000 participantes”, aclara.

Pons, que confía en que esté para Navidad, añade que la vacuna no les hace “inmortales” y pueden desarrollar otro tipo de enfermedades: “Mi experiencia como enfermero me hace pensar que fue algo natural y no de la vacuna. Sí que se te para un poco el corazón cuando ves un caso así porque no deja de ser una vacuna experimental donde cualquier cosa puede pasar, pero yo confío mucho en la universidad de Oxford, es una de las más prestigiosas del mundo y muy transparente”. 

Además, Pons muestra su desencanto con la gestión de la pandemia que se ha hecho tanto en España como en Reino Unido: “Estoy muy preocupado. Están jugando a la política sin hacer los deberes. La única manera de poder evitar un segundo confinamiento es que el sistema de los test y de los rastreos funcione y está claro que no se está haciendo bien”.

“Están pensando más en sus carreras políticas que en el bien de los ciudadanos. Que lo hagan bien y todo el mundo se beneficiará y se salvarán muchas vidas”, concluye enfadado. 

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