POLÍTICA
02/05/2019 08:16 CEST

La batalla del (2)6 de mayo

La Comunidad Madrid celebra su día pensando en las impredecibles autonómicas

INSTAGRAM DÍAZ AYUSO

Dos de Mayo. Arde Madrid. Arde la Puerta de Sol. Día de la Comunidad, todavía hay resaca del 28-A pero todos los partidos ya están obsesionados con el 26-M. Los madrileños vuelven a las urnas para votar en las europeas, autonómicas y municipales.

Hoy todos los grandes rivales para la Comunidad se verán las caras en la recepción oficial en la Puerta del Sol, que ha tenido hasta tres inquilinos en el último año: Cristina Cifuentes, Ángel Garrido y Pedro Rollán. Esto evidencia la esquizofrenia de la política madrileña, que se enfrenta a unos comicios en los que reina la división cainita dentro de los bloques de izquierdas y derechas.

Conseguir la Comunidad de Madrid supone un trono económico, político y simbólico brutal para los partidos. Desde la Puerta del Sol -sede del Gobierno regional- y la Asamblea de Vallecas -el Parlamento autonómico- se ponen en práctica políticas que son imitadas y criticadas a partes iguales en el resto de autonomías. Además, tiene un componente nacional y supone un escaparate ante los medios extraordinario.

¿Quiénes son los capitanes de los ejércitos de esta batalla? Apunta los nombres: Isabel Díaz Ayuso (PP), Ángel Gabilondo (PSOE), Ignacio Aguado (Ciudadanos), Rocío Monasterio (Vox), Íñigo Errejón (Más Madrid) e Isa Serra (Podemos).

Entre encuestas y de resaca del 28-A

Las encuestas por ahora dan al socialista como vencedor pero con las derechas sumando para conseguir la Presidencia. En cambio, en las generales del pasado domingo quedó así el reparto: PSOE (27,28%), Cs (20,93%), PP (18,64%), Podemos (16,24%) y Vox (13,86%).

La Comunidad de Madrid llega a esta cita con las urnas azotada por un periodo de inestabilidad, tensiones internas y cambio de liderazgos sin precedentes. Hace apenas un año estaba Ángel Garrido en la recepción oficial recibiendo como presidente interino tras la dimisión de Cifuentes, por el caso del máster y el vídeo robando unas cremas. Y se producía la fotografía del enfrentamiento: Soraya Sáenz de Santamaría y María Dolores de Cospedal ni se hablaban en primera fila. Símbolo de la cruenta lucha que se vivía en el seno de los populares por controlar este feudo.

Pero la vida da mucha vueltas. Hace apenas una semana Garrido anunciaba por sorpresa que dejaba el PP, que abandonaba la lista del partido a las europeas y fichaba por Cs como ‘número trece’ para la lista autonómica. El motivo: el desprecio que había sentido por parte de Pablo Casado, que colocó como candidata a Isabel Díaz Ayuso, una inexperta política que traicionó a los cifuentistas en las pasadas primarias nacionales populares.

Díaz Ayuso, el PP que mira a Vox y olvida las urnas

Díaz Ayuso es amiga de Casado, una persona de su máxima confianza. Además, el líder popular vio en ella una dirigente capaz de frenar la fuga de votos hacia Vox. Con un discurso cercano a los de Santiago Abascal, con duras palabras contra los movimientos feministas, con ese argumentario contra ‘batasunos’. Pero esa estrategia a nivel nacional se ha visto destrozada en las urnas el pasado domingo, con el peor resultado de la historia del Partido Popular. Y Díaz Ayuso ha protagonizado algunas de las grandes polémicas: del ‘concebido no nacido’ a criticar a Carmena por no haber atascos ya en Madrid.

Una estrategia hacia la derecha muy criticada dentro de su propio partido. Empezando por su ‘colega’ Ángel Garrido, que ha protagonizado uno de los casos de cambio de chaqueta más rápidos de nuestro país. Irá en la lista ahora de Ignacio Aguado y de Cs, partido al que había criticado duramente en las últimas semanas.

En Cs están eufóricos estos días. Ven muy cerca poder sumar tras el 26-M y ostentar la Presidencia. Un dato tienen en cuenta: fueron segunda fuerza política en Madrid este 28-A, solo superados por el PSOE, y quedando por encima del Partido Popular. Un sorpasso que esperan repetir dentro de cuatro semanas.

“Estamos animadísimos”, explican a El HuffPost fuentes naranjas, que hacen esta reflexión: “Somos el voto útil en la Comunidad”. Y lanzan este aviso: “El PP se está despeñando”. Ahora les queda el esprint final y señalan que su candidato va a trabajar “mañana, tarde y noche”. Y también le han puesto un cordón sanitario al PSOE, como a nivel nacional.

El PP tiene que mover ficha ante esta situación. El propio Casado ha dado un giro radical a su estrategia: una autoenmienda. Ahora pretende volver al centro y ya ha empezado a hablar desde este martes de “ultraderecha” para calificar a Vox. Además, ha apartado de la estrategia de campaña a Javier Maroto y Teodoro García Egea para que tome las riendas Cuca Gamarra, mucho más templada. Una de las grandes dudas es si Díaz Ayuso seguirá este cambio o se mantendrá en sus duras posiciones.

Y en su flanco derecha, Vox, que ha enfriado su entusiasmo y su euforia al ver los resultados del 28-A. La Comunidad era uno de sus grandes objetivos y, por eso, Abascal ha colocado como ‘número uno’ a una de sus grandes estrellas: Rocío Monasterio. Es la mujer más fuerte del partido, tal es su relevancia que fue la encargada de hacer las primeras valoraciones durante la noche electoral. Ella levanta pasiones en los mítines de los verdes, pero se ha puesto en duda el tirón para las urnas si la izquierda se moviliza.

Gabilondo, favorito pero con problemas para sumar

En las encuestas parte como gran favorito Ángel Gabilondo (PSOE), que ya acarició la Presidencia al quedarse la izquierda hace cuatro años a tan solo un escaño de la suma de PP y Cs. Según el sondeo de Invymark para Telemadrid hecho público a principios de mes, Gabilondo lograría la victoria con un 24,7%, por delante de PP (22%), Vox (17,2%), Cs (14,9%), Más Madrid (8,6%), Podemos (7,5%) e IU (1,8%).

Desde el PSOE, según fuentes del partido, se pone en valor estos días que las encuestas indican que serán los más votados y que “Gabilondo es el líder más valorado”. Pero recuerdan: “las elecciones autonómicas tienen su peculiaridad y singularidad, los resultados de las generales no son extrapolables”.

La izquierda en Madrid ha vivido un auténtico culebrón cainita hasta estas elecciones. Errejón era el candidato de Podemos, pero en un movimiento por sorpresa decidió aliarse con Manuela Carmena y lanzar su plataforma al ámbito autonómico: Más Madrid. Esto supuso una ruptura total con Pablo Iglesias, que lo considera fuera de su partido.

El equipo de Errejón hace este análisis ahora mismo: “Los resultados de las elecciones generales en la Comunidad de Madrid han lanzado dos mensajes fundamentales. El primero, la debacle del PP que en Madrid se encuentra en descomposición”. “Los madrileños -estiman- han castigado un proceso de podredumbre que viene de largo y que se materializa en que ningún expresidente puede defender su gestión este 2 de mayo. Por eso han puesto de candidata a la señora Ayuso, para que apague la luz y cierre la puerta”.

Y añaden los errejonistas, que se ha demostrado “la alta movilización de los distritos y municipios del sur, con un importante impulso progresista”. Si el 26 de mayo se movilizan, aprecian desde el entorno del candidato de Más Madrid, “se abre la posibilidad de un Gobierno progresista”. Su diagnóstico: “España ya ha demostrado que tiene más hambre de futuro que de pasado. En mayo vamos a por la segunda vuelta con más ilusión y más ganas”.

Una dura competición en la que tendrá como rival a Isa Serra, que fue la opción de Iglesias tras la marcha de Errejón y la dimisión de Ramón Espinar. Poco a poco, la candidata morada ha conseguido mayor notoriedad y logró in extremis pactar ir en coalición con Izquierda Unida.

Desde su candidatura hacen esta reflexión: “Después del resultado de las generales, donde la mayoría de los ciudadanos ha demostrado que nuestra sociedad es abierta y progresista, el reto es que podamos en la Comunidad desalojar a la derecha y sus políticas”. “Y esto quiere decir que la alternativa al PP no puede ser un pacto entre Aguado y Gabilondo”, añaden las fuentes.

Su campaña será de “proximidad”, explican, a la vez que resaltan que se centraran en problemas como la desigualdad y el deterioro de los servicios públicos. El reto: movilizar a la “mayoría progresista”.

Ya está la aquí la batalla del 2(6) de mayo. 

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