La descarbonización de la UE se atasca en el Parlamento Europeo

Una enmienda introducida a última hora por el Partido Popular Europeo, apoyada por liberales y euroescépticos, llevó a Socialdemócratas y Verdes a votar contra el texto.
Los parlamentarios europeos, en la sesión plenaria de ayer, en Estrasburgo.
Los parlamentarios europeos, en la sesión plenaria de ayer, en Estrasburgo.
FREDERICK FLORIN via Getty Images

El gran paquete legislativo para descarbonizar la Unión Europea se atascó ayer en el Parlamento comunitario, incapaz de consensuar una postura para negociar con la Comisión Europea y el Consejo la reforma del mercado de emisiones de CO2, uno de los pilares de la transformación climática de la UE.

Una enmienda introducida a última hora por el Partido Popular Europeo, apoyada por liberales y euroescépticos, llevó a Socialdemócratas y Verdes a votar contra el texto en su integridad y tumbar la posición conjunta del Parlamento Europeo, contra la que también votaron la extrema derecha y la izquierda.

Lo que debía suponer el pistoletazo de salida para hacer realidad la legislación climática más importante de la historia de la Unión Europea acabó en alboroto parlamentario, aspavientos y acusaciones cruzadas en el hemiciclo del Parlamento Europeo, reunido en sesión plenaria en su sede francesa de Estrasburgo.

Pasado el medio día del miércoles, el pleno empezaba a votar 8 de las 14 propuestas del paquete “Fit for 55” para que en 2030 la UE reduzca sus emisiones en un 55 % respecto a 1990 y alcance la neutralidad climática en 2050. Se trata de un paso imprescindible para negociar con Comisión y Consejo la ley definitiva.

Algunos de esos votos se preveían ajustados, pero no la futura reforma del llamado sistema ETS, que pone precio al dióxido de carbono emitido por unas 11.000 plantas industriales de consumo energético intensivo y que desde 2005 es la piedra angular de la política climática de la UE.

El texto se había consensuado previamente en comisión parlamentaria, circunstancia que suele respetarse, y se había debatido la víspera en el hemiciclo.

Pero una enmienda introducida por el Partido Popular Europeo para retrasar la fecha de desaparición de los permisos gratuitos de CO2 provocó que cayera el texto, que a su vez arrastró otras normas intrínsecamente relacionadas con el ETS.

El sistema ETS contempla una serie de permisos que eximen a las industrias de pagar por las toneladas de dióxido de carbono emitidas para que tengan tiempo para invertir en tecnologías limpias mientras mantienen su competitividad.

El texto consensuado preveía acabar con esos permisos en 2030, pero la nueva enmienda empujaba esa fecha hasta 2034.

Eso motivó que los Verdes y los Socialdemócratas -con una quincena de excepciones como las de los españoles Clara Aguilera y Jonás Fernández- votaran en contra, lo que derribó el documento.

“El Partido Popular Europeo rebaja el acuerdo con ayuda de Conservadores y Reformistas Europeos (ERC) y de Identidad y Democracia (ID). Al final, nosotros y los Socialdemócratas no aceptamos que se debilite la propuesta. ERC e ID siguen votando en contra, por lo que no hay mayoría”, resumió en Twitter el eurodiputado ecologista neerlandés Bas Eickhout, quien afeó al PPE pactar con euroescépticos y ultraderecha.

El texto tendrá que volver a debatirse en la comisión parlamentaria de Medio Ambiente, para eventualmente someterse a una nueva votación en sesión plenaria.

El Consejo de la UE, institución que representa a los Estados miembros, tiene previsto fijar la posición negociadora de los países en los consejos de ministros de Energía y Medioambiente que se celebrarán en Luxemburgo a final de junio, por lo que el gatillazo parlamentario puede retrasar el inicio de las negociaciones, previstas durante el segundo semestre del 2022.

Al postergar el proceso de aprobación de la postura de la Eurocámara sobre el sistema ETS, se pospusieron también las votaciones de otras propuestas íntimamente relacionadas con ese mercado de CO2.

Así, se retrasó el voto del futuro Mecanismo de Ajuste de Carbono en Frontera (CBAM) para proteger a ciertas industrias europeas de estándares medioambientales más bajos en terceros países y el Fondo Social del Clima, que preveía usar parte de los ingresos por CO2 para ayudar a los hogares vulnerables en la transición energética.

El atasco parlamentario contrasta con la urgencia con la que los legisladores europeos han actuado en el terreno climático en la presente legislatura.

A la ambición del “Fit for 55” para emitir menos CO2 y transformar el tejido productivo de la UE se suma la novísima iniciativa “Repower EU”, que ha sido diseñada a propósito de las recientes turbulencias energéticas y geopolíticas y aspira a que la UE recorte su dependencia del gas ruso en un 66 % en un año.

“La guerra solo ha acentuado la importancia de hacer realidad esta transición tan pronto como sea posible”, había dicho en el debate previo a la votación el vicepresidente de la Comisión para el Pacto Verde, Frans Timmermans.

Horas después del voto, el presidente de la comisión de Medio Ambiente, el francés Pascal Canfin, señaló que esta se ha dado 15 días para volver a analizar el texto, de forma que pueda volver a votarse en el pleno que se celebrará el 23 de junio en Bruselas.