La explotación del elefante asiático, ¿de qué manera puedes impedirlo?

Los paquidermos son utilizados para la extracción de madera o para la atracción de turistas.
Una manada de elefantes salvajes camina en los bosques cerca de la aldea de Kolabari, cerca de la frontera entre India y Nepal, en 2015.
Una manada de elefantes salvajes camina en los bosques cerca de la aldea de Kolabari, cerca de la frontera entre India y Nepal, en 2015.

El elefante asiático, a diferencia de su primo, el elefante africano, es de menor tamaño y posee unos colmillos que, o bien son minúsculos, o bien carece de ellos. En Birmania, desde tiempos inmemoriales se ha utilizado a los elefantes como fuerza motriz para la extracción de la madera de los bosques. Para ello, el Gobierno estableció unas condiciones de trabajo semejantes a las de los humanos: jornada laboral, servicios médicos, vacaciones, permisos de maternidad e incluso jubilación.

Hace aproximadamente siete años Birmania —que constituía el primer vendedor de teca a nivel mundial— prohibió la exportación de madera debido a la elevada deforestación que estaba sufriendo el país. Eso provocó que tanto las personas como los elefantes que trabajaban legalmente en su extracción perdieran su trabajo.

Sin embargo, pese a la prohibición del Gobierno, la realidad es que la explotación forestal ilegal continúa adelante. Hoy día la madera es extraída por los elefantes en condiciones despiadadas para ellos y vendida al exterior del país a través de mafias.

Desde que nacen, los elefantes son arrebatados a sus madres. Tras pasar por un proceso de doma en el que se les somete a un maltrato continuado, se considera que están preparados para hacer frente a la dura tarea de la extracción de la madera.

“Los paquidermos trabajan jornadas de mas de 12 horas continuadas al día”

Los paquidermos trabajan jornadas de mas de 12 horas continuadas al día. Para forzarlos a que lo hagan más rápido, sufren constantes y dolorosos golpes con hierros punzantes en la cabeza y en otras partes débiles del cuerpo. Debido a una alimentación altamente deficitaria, la mayoría de ellos presentan desnutrición; el poco tiempo que dedican al descanso, lo hacen atados con cadenas y aislados en minúsculos espacios en los que apenas si pueden moverse. Tampoco gozan de ningún tipo de asistencia veterinaria.

En otras ocasiones, los elefantes, son destinados a la industria turística. Es fácil verlos divirtiendo de diferentes maneras a sus visitantes, participando en números circenses, paseando a turistas sobre sus cabezas o incluso pintando cuadros con las trompas.

Un desfile de elefantes en la calle en Allahabad, India.
Un desfile de elefantes en la calle en Allahabad, India.

Para ello, pasan por unas condiciones de insalubridad y un proceso de doma semejante al que sufren los elefantes que trabajan en la extracción ilegal de madera. Al poco tiempo de nacer son robados a sus madres, las cuales, en numerosas ocasiones son asesinadas en su intento por protegerlos.

Existe un método muy común que suelen aplicarles para conseguir domarlos, la llamada phajaan, o lo que es lo mismo, romper el alma.

¿Cómo se lleva a cabo el phajaan o rompimiento del alma de un elefante?

Romper el alma a un elefante de corta edad es una de las mayores crueldades que podemos llevar a cabo los seres humanos. El proceso tiene una duración de entre una y varias semanas.

Para ello, el animal es atado y privado de comida y prácticamente de agua durante el tiempo que transcurre la doma. Es golpeado sin cesar y sin motivo alguno —por medio de un palo largo con pinchos, llamado ankus—, en aquellas partes del cuerpo más sensibles y dolorosas para él, como la cabeza y detrás de las orejas. El objetivo es que el elefante aprenda a acatar cualquier orden de su adiestrador o mahout. Con el fin de conseguirlo, el maltrato es constante y gradual, aumentando en intensidad. Una vez se considera que el animal está amansado y el animal no se rebelará ante el adiestrador, el phajaan habrá terminado y el alma del elefante se habrá quebrado para siempre.

A partir de ese momento el elefante —uno de los animales más inteligentes del planeta— sentirá tanto terror por el ser humano durante toda su vida que, aún dándose las circunstancias para hacerlo, será incapaz de intentar escapar o de sublevarse. Acatará sumisamente cualquier orden, por difícil o dura que sea esta para él, tanto de su mahout, como de cualquier turista.

Debido a la separación de su madre —de cuyo asesinato suelen ser testigos— y a su cruel doma, los elefantes desarrollan estrés postraumático de por vida, con cuadros de automutilación, ansiedad, comportamientos repetitivos e incluso de suicidio.

“Debido a la separación de su madre y a su cruel doma, los elefantes desarrollan estrés postraumático de por vida”

Paralelamente, cada vez es mayor el índice de muertes de elefantes a manos de cazadores furtivos. Estos, tras inmovilizarlos con dardos paralizantes y cortarles los tendones de las patas traseras para que el animal caiga de rodillas y sea mas fácil su manejo, los despellejan, no esperando siquiera a que hayan muerto.

Posteriormente, su piel y sus órganos son utilizados para fabricar productos para los turistas como pulseras, colgantes, figuras… que son vendidos en puestos callejeros. Otros son enviados rumbo al mercado chino, gran consumidor de estos órganos, utilizados en su medicina tradicional.

¿Cabe algún motivo para la esperanza? Efectivamente, sí lo hay. Cada vez es mayor la concienciación entre las compañías turísticas que, sensibilizadas ante lo que está sucediendo, han comenzado a suprimir de sus paquetes turísticos las visitas a los elefantes e incluso, informan a los turistas de estas prácticas tan crueles para ellos, con el objeto de que no participen en este tipo de atracciones.

Por otro lado, multitud de celebridades y de ONG para la defensa de los animales están contribuyendo a su difusión mediante campañas, documentales, apariciones en los medios… para que su terrible situación pueda ser conocida en el resto del mundo.

Para quien desee acompañar la lectura de este articulo con la música que sonaba de fondo mientras lo escribía, os dejo a continuación el enlace.

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