INTERNACIONAL
19/10/2019 09:08 CEST

¿Supercopa en Arabia? Los grupos de derechos humanos se encaran con la RFEF

La RFEF tiene casi tomada la decisión, que no gusta ni a LaLiga, ni al Gobierno ni a Podemos ni a Amnistía por las violaciones de derechos humanos que aplica Riad

ASSOCIATED PRESS
Celebración del día nacional de Arabia Saudí en el estadio de Fahd, en Riad. 

¿Qué pasa este año con la Supercopa de España? No se celebró en agosto, antes del inicio de la Liga, como es costumbre, sino que se ha fijado para enero. Ni partido a doble vuelta ni único: será una final a cuatro. Y otra novedad más: se jugará fuera de España. Otra vez, sí, como la del año pasado en Tánger (Marruecos), pero con un destino -parece cosa hecha- mucho más polémico: Arabia Saudí. La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) aún no ha tomado una decisión definitiva, pero su aparente inclinación por la monarquía absolutista del Golfo Pérsico está ya levantando ampollas.  

Todo data del pasado febrero. Entonces, el presidente de la Española, Luis Rubiales, anunció un nuevo formato de la competición. La Supercopa 2019 la van a pelear cuatro equipos, los dos que quedaron primeros en la última Liga y los dos finalistas de la Copa de Rey, esto es: Barcelona Atlético de MadridValencia y Real Madrid.

Se disputarán dos semifinales, que se determinarán por sorteo, y la final por el título. El miércoles 8 de enero y el jueves 9 de enero de 2020 se jugarán las semifinales y la final será el domingo 12, entre los ganadores de las eliminatorias.

Según la RFEF, así se liberaba agosto y sólo se necesita un domingo de enero para disputar este campeonato. Y es bueno irse fuera porque así se promociona la “marca España”. No ha hablado de los beneficios económicos. Medios como As y Goal han publicado que la Federación recaudará el 30% del torneo -una cifra similar a la que toman la UEFA y la FIFA en las competiciones que de ellos dependen-, de los más de 20 millones de euros que, estima, se puedan ingresar si finalmente la sede se va a Oriente Medio.

Los clubes van a gastos pagados a la ciudad donde se dispute, posiblemente Riad, la capital saudí. Cada semifinalista se llevará 800.000 euros, a lo que se añaden 1,2 millones para el finalista y dos para el ganador.

A LaLiga la idea no le gusta, porque supone competir en mitad del calendario liguero (ya de por sí apretado porque hay Eurocopa el próximo verano) y llevarse lejos a los jugadores, lo que puede afectar a su cansancio y su rendimiento. Tampoco le hace gracia que justo se elija Arabia, cuando tienen con ellos problemas de derechos. “Nos están pirateando a toda la industria del fútbol y del deporte del mundo nuestra señal y no nos dejan explotar nuestris derechos allí”, ha denunciado su presidente, Javier Tebas

Pero poco tienen que decir en una decisión que es de la RFEF, en la que no participa tampoco ni el Consejo Superior de Deportes ni el Ministerio de Cultura y Deporte. El Gobierno no decide pero, de momento, ya ha expresado públicamente que la idea concreta de ir a Arabia no le gusta. El pasado 27 de septiembre, la portavoz del Ejecutivo, Isabel Celaá, se vio sorprendida por una pregunta al respecto en un Consejo de Ministros mucho más centrado en Cataluña, y acabó cuestionado esta decisión. “Nosotros defendemos la igualdad de las mujeres y de los hombres y la igualdad de género, la llevamos en nuestro programa”, apuntó la también ministra de Educación. “Hay cuestiones todavía por resolver socialmente, mundialmente, globalmente, y ésa que usted apunta puede ser una”, zanjó. 

Pese al evidente desagrado con que contestó Celaá, pocos días después, su jefe el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, reconoció en una entrevista en la Cadena SER que no sabe del tema. “No tengo una opinión sobre ello. No lo sé”, reconoció. Arabia Saudí -tampoco hay que olvidarlo- es el primer socio comercial de España en Oriente Medio, con las navieras y las fábricas de armas como principales suministradores. 

Contra las violaciones de derechos humanos

Diversas organizaciones feministas y de derechos humanos, con Amnistía Internacional (AI) al frente, y partidos como Podemos se están moviendo para evitar que la Supercopa se le regale a Arabia. Sus argumentos son lapidarios: se trata de blanquear con dinero las “sistemáticas” violaciones de derechos humanos que perpetra su Gobierno y, en especial, la persecución de las mujeres. 

AI ha enviado una carta a la Federación en la que le recomienda que, “como persona jurídica”, aplique los Principios Rectores de la ONU sobre empresa y derechos humanos y, por tanto, descarte un lugar donde esos derechos se vulneran. Y le añade un recordatorio de todos los desmanes de Riad: desde el control patriarcal de las mujeres a la persecución a la prensa -el asesinato y descuartizamiento de Jamal Khashoggi es el mejor ejemplo-, pasando por la aplicación de la pena de muerte o la tortura a los detenidos, la falta de juicios justos para activistas por la democracia o su participación en la guerra de Yemen.  

Las mujeres, en particular, siguen estando sometidas a los hombres, desde que nacen hasta que mueren, más allá de leves aperturas, muy recientes y no del todo bien ejecutadas. Ahora pueden conducir (siempre con el permiso del varón para obtener el carné) o acceder a empleos antes vetados, pero siguen necesitando permiso para casarse, están obligadas a vestir su abaya negra o van a lugares de ocio segregados, como las playas. Para ellas no hay gimnasios o piscinas. Todo por su bien, por su honor. 

En el caso concreto del fútbol, el 18 de enero de 2018, por primera vez en la historia, las mujeres saudíes pudieron asistir a ver un partido en directo, pero fueron acomodadas en una zona sin hombres. Así siguen siendo las cosas: grada separada e imposibilidad de moverse por el resto del estadio. 

En la última semana de septiembre, el comité ejecutivo de la UEFA -máximo organismo del fútbol europeo- también recomendó de forma genérica “a las 55 asociaciones nacionales y a todos los clubes europeos que no jueguen partidos en países en los que las mujeres tengan su acceso restringido”, donde “no se respeten los derechos básicos de las mujeres”. Es importante, porque el reglamento FIFA dice que la UEFA tiene que dar su visto bueno a un partido de competición oficial de un país que depende de ella si quiere llevarlo fuera del continente europeo. 

En la RFEF aún matizan que la decisión final no está tomada, que hay varias opciones abiertas y que hay negociaciones con Arabia, sí, pero no cerradas. Está por ver el efecto que tendrá la presión social sobre su apuesta final. 

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